La escalada imperialista


Imagen generada por: https://chatgpt.com/
Antes de entrar de lleno en la campaña para renovar el Congreso de los Estados Unidos, los demócratas y demás opositores de Donald Trump lo acusan de ser instrumentalizado por Netanyahu y los ultra-sionistas de Israel, para debilitar al régimen de Irán y de paso extender sus fronteras a nuevos asentamientos para los colonos que desplazan a la población nativa.
Amplían sus fronteras al igual como lo hicieron en Gaza, donde Trump y su familia de negociantes constructores de hoteles lujosos también sueñan en levantar un exótico balneario para superricos, edificado sobre la sangre y huesos de más de 70.000 gazatíes (la mayoría mujeres y niños) víctimas de los bombardeos indiscriminados.
Con el pretexto de combatir la guerrilla proiraní del Hezbola, desempolvando las “sagradas escrituras” y el mito de la “tierra prometida”, con un ejército que cada vez más se porta por el estilo de las temibles SS de Hitler, también pretenden apoderarse del sur del Líbano y hacerlo parte del “Gran Israel”, que también busca anexar tierras de Siria.
Son maniobras arriesgadas disgustando a los fieles de MAGA que eligieron a Trump creyéndole que no iba a meter a los Estados Unidos en guerras e iba a concentrar sus esfuerzos y el presupuesto de la endeudada nación en beneficio de la mayoría de la población, y en bajar el costo de la vida.
Son aventuras guerreras que a sus compatriotas les recuerdan los fracasos en el Vietnam, Irak y Afganistán, de donde salieron correteados, y en noviembre a Trump pueden significarle la pérdida de las mayorías republicanas en el Senado, donde hasta ahora, con su silencio, le han alcahueteado guerras como la de Irán, para la que no les pidió su autorización, violando la ley.
Ante la caída de popularidad de Trump, senadores republicanos temen perder su reelección y lo presionan para que deje de obrar cual monarca que no mide consecuencias de sus guerras, al calcular que Irán iba a ser presa tan fácil como Venezuela y la sometería en menos de una semana.
En garras de su megalómano egocentrismo no previó la dimensión de daños desencadenados en la infraestructura petrolera de Irán, de los países del Golfo y el cese de suministro de combustibles a la mayoría de los superpoblados y desarrollados países asiáticos, lo que disparó su costo, amenazando con recesión y crisis económica mundial, que arruinaría muchas fortunas y devoraría billones de dólares administrados por Fondos de Inversión que manejan los ahorros de las pensiones de muchos países, y de paso desinflaría el globo de las acciones y supuestas ganancias de las grandes empresas tecnológicas vinculadas al desarrollo y comercialización de la Inteligencia Artificial, provocando una debacle en Wall Street y principales bolsas de valores del mundo.
El segundo mandato de Trump y su política de expansión territorial para asegurar su control sobre el “patio trasero” de América latina y alejar los negocios e inversiones de China, Rusia e Irán en estos países, confluyen en su propósito de asegurar el canal de Panamá, acelerar el desplome de Cuba, apoderarse de Groenlandia, y de Canadá, como nuevo Estado de la unión y de intervenir abiertamente en las elecciones adelantadas en varios países de varios continentes, como en Colombia, intentando montarle en los Estados Unidos investigaciones a Petro y al candidato Cepeda; a la par de organizar el “escudo de las Américas”, para supuestamente luchar contra el “narcoterrorismo”, excluyendo a Brasil. Mexico y Colombia, los más afectados, priorizando alianzas con presidentes de su misma filiación política derechista, e impulsando acciones armadas conjuntas con varios países de la región y Ecuador, que también torpedea al gobierno de Petro.
Sin duda que la política de Trump en su segundo mandato, desde que recién posesionado inauguró con la guerra de aranceles, ha estado enfocada a debilitar la influencia de China en todo el planeta y a privarla de sus fuentes de petróleo y otras materias primas, como lo hizo al poner a su servicio a la antigua cúpula gobernante del chavismo en Venezuela, como influyó en las elecciones de Honduras y con préstamos del FMI ayudó a Milei a ganar elecciones en el Congreso, presionándolo para que desista de proyectos económicos anteriormente firmados con los chinos.
Otras publicaciones de Felipe Solarte Nates en Proclama del Pacífico.



