La cultura y el humor para brindar educación


La cultura y el humor para brindar educación
Ruth Estupiñán, le contó a Proclama del Cauca de qué se trata su estrategia pedagógica “Humor y Tradición oral, Alternativas en la Pedagogía Social”.

Entra a escena una afrocolombiana muy despampanante, contonea su cintura de un lado a otro y sonríe a toda hora. Tiene puestas muchas alhajas: chaquiras en su cabello, unas cinco pulseras en cada mano, tres collares, unas candongas enormes y luce sus labios de color rojo carmesí.
Abre su boca y dice con acento marcado del pacífico colombiano: “Eh, guenas tardes… ¿bustedes saben qué es la ‘cepene’ (CPN) pos es la constitución política nacional, y toiticos hacemos parte e’ ella, es una constitución in-clu-yen-te” y así atrapa e inicia a contextualizar a los espectadores sobre la transición de la Constitución del 86 a la de 1991.

Se trata de Klotilde Lucumí, el primer personaje creado y encarnado por Ruth Estupiñán Rodríguez, quien la describe como “una mujer dicharachera y ocurrente que recoge la esencia de la identidad cultural negra”. Convierte el lenguaje denso del derecho y la ciencia y lo entrega de manera divertida a la comunidad en la que esté, todo con el fin de que se enamoren del conocimiento y se interesen por investigar para seguir aprendiendo.
Ruth Estupiñán, luce una pava grande color café, ruana blanca, pantalones anchos, gafas oscuras, es en general una adulta mayor con mucho estilo. Mientras bebe la cerveza que ordenó, cuenta que lleva 26 de sus 66 años, trabajando por la educación y cultura de Colombia. “Me dedico a ‘mamar gallo’, a recochar, tomar el pelo y llevar por medio del humor, educación y cultura a los lugares más alejados de Colombia.” Dice en medio de una carcajada.
Nació en la Isla de los Mulatos frente a la Isla Gorgona, entre Cauca y Nariño. Tuvo una niñez rodeada de naturaleza y embarcaciones, aprendió a hacer lanchas, a trabajar la fibra de vidrio y la carpintería naval. Desde los cinco años se adentró en el mundo de la cultura: “Cuando tenía 5 años iba a Radio Sutatenza a contar cuentos y poesía, el Rin Rin Renacuajo fue el primer cuento que me aprendí y con él me quedé”.
Decidió apostarle a cambiar la forma de educación en Colombia porque nunca estuvo de acuerdo con la frase de “estudie para que sea alguien en la vida” pues veía y sigue viendo personas con el diploma guardado. “El conocimiento no es igual a la academia, eso es un centro de informaciones amañadas y manipulables. Necesitamos es una educación rica en conocimiento y por medio del humor se puede lograr” asevera mientras se alista para hablar de sus personajes.
La esencia de sus personajes:
Ha creado en su estrategia distintos personajes que nutren de conocimiento a las comunidades: Klotilde Lukumí, su personaje principal, recoge parte de lo que es ella como persona, la habita. Incluso es uno de sus heterónimos. Hay quienes la conocen como Clota y no como Ruth, una afrocolombiana llena de conocimiento político y mucho sabor.
Estatilia Carabalí, abuela de Klotilde, es el personaje encargado de hablar sobre los derechos del adulto mayor. Una anciana que fue abandonada por sus familiares y promueve el respeto por esta población.
Pábulo Resaber, un nariñense preocupado por la búsqueda de alimento nutritivo explica a las comunidades la importancia del cambio en los hábitos alimenticios. Pábulo significa búsqueda de comida, alimento que se da, nutrimento; y Resaber significa persona que sabe hacer las cosas muy bien hechas.

La corroncha María Labaja Oyola, es una mujer de la costa norte caribeña que advierte sobre el cáncer de mama, de útero y de próstata. Maceta Lavalle, es una caleña muy guapa, desplazada por la violencia; hincha de rojo (América de Cali) hasta la muerte.
Luchivia Jaramillo, con identidad paisa huyó a Buenaventura de la violencia del narcotráfico en Medellín y se dedicó a vender chorizos en el puerto y a hacer uno que otro negocio raro. ÁgameNonnn Velez Jaramillo es tío de Luchivia, campesino arriero que también huyó de la violencia paisa, montó un negocio en Sanandresito con los turros y mueve el contrabando y los dólares falsos.
Cóclea Oyola Buenasalud, motiva al cambio de actitud con relación a la salud e invita a adoptar hábitos y estilos en pro de una vida saludable.
Y su último personaje, Senaida, es una joven caucana aprendiz del SENA en el programa de producción audiovisual. Sufre de estrabismo y mientras cuenta sus experiencias de clase, enseña sobre la autoestima y el bullying o matoneo.
Según cuenta, la identidad de sus nueve personajes fue construida con largas sesiones de investigación, vivencias en distintos contextos de Colombia, ensayos, elección y creación de vestuarios, en general, mucha dedicación. Cada personaje, entre sus ocurrencias y anécdotas tiene la finalidad de dar a conocer los derechos fundamentales inscritos en la Constitución Política de 1991.
Su estrategia pedagógica difundida en los lugares más recónditos de Colombia, “Humor y Tradición Oral, Alternativas en la Pedagogía Social”, le ha permitido conocer todos los departamento y municipios de Colombia, y le mereció ser galardonada en el 2012 por el Ministerio de Cultura a través de la Beca Estímulos.
¿A qué está de dedicada ahora?
Llegó a tener su agenda repleta de citas y talleres. Viajaba difundiendo su estrategia a diario, pero a causa de la enfermedad de su madre debió mermar el ritmo. “Estoy en Popayán para dedicarme a mi madre. El ejercicio de mi vida es acompañarla y cuidarla, debo retribuir su sacrificio y amor” expresa mientras cuenta que después de un derrame cerebral, su madre sufre de hemiplejía derecha y afasia.
Actualmente vive a las afueras de Popayán por la vía que conduce al municipio de Totoró, “yo soy de la selva, a mis las ciudades me afectan. Por eso busqué vivir a las afueras de la ciudad. Vivo dedicada a estudiar la endocrinología, a leer, investigar sobre la conciencia, y trabajar a diario en mi propuesta pedagógica”, agrega.
Ha encontrado en medio de sus talleres con víctimas del conflicto en procesos de resiliencia, personas que le expresan que hace años no reían y que gracias a sus personajes recuerdan lo bien que se siente; son experiencias que la alimentan como profesional y como persona.
Además, es la gestora del encuentro de tradición oral y lectura infantil ‘Clotilde Lucumi’ que contó este año, en su VI versión, con la participación de cerca de 800 niños de distintos lugares de Colombia reunidos alrededor de la cultura, lectura y cuentería.

Mientras busca en su celular fotografías y vídeos de charlas y escenarios en los que ha intervenido, dice que ella propone a través de sus 11 talleres dirigidos a cualquier población, una transformación de la educación en Colombia, una educación por medio de la lúdica y el humor y con esa contundencia, se despide.



