
Loco-mbiano

En este país de comportamientos y hechos singulares la compañía familiar norteamericana Drummond hace y deshace con la ley colombiana en la explotación del carbón en la costa Caribe. Santa Marta ha visto como las aguas de su bella bahía, su mar y alrededores por donde extiende la Compañía el acarreo terrestre y marítimo del carbón hacia las embarcaciones ubicadas sobre el mar.
La ciudadanía y la Nación es conocedora de la situación desde hace años. Ha sufrido la ciudad y el turismo inmensas pérdidas por la desmejora del ambiente en las playas y por el deterioro del lecho del mar con las harinillas que se van esparciendo por el viento durante el transporte al aire del material pulverizado.
La Drummond ha actuado con lentitud y desgreño manifiesto ante la ciudad y las autoridades del país. De nada han valido las quejas de la prensa, la actitud de los viajeros que dejan de recrearse en el Rodadero y hoteles aledaños y las exigencias del Gobierno a que cumplan la ley.
Como lo ha expresado el presidente Santos, la inversión extranjera tiene sus derechos en nuestro territorio, pero no está por encima de la ley. Ha habido un evidente desprecio de la ley y una actitud de franca superioridad de parte de la Drummond en cumplir las medidas de seguridad ambiental y de precauciones al trasladar y subir el material deleznable en sus barcos que pide Colombia.
Ante estos despropósitos, la mano del gobierno ha temblado por muchos años y sigue dándole largas al cumplimiento estricto de la ley. Se trata de la salud de la ciudad, de la economía del sector hotelero, del alejamiento del turismo de esta ciudad tradicionalmente visitada como uno de los destinos más importantes en Colombia.
La ANLA y el Ministerio del Ambiente han sido muy flexibles no solo con esta compañía sino, en general con todos los llamados inversionistas que vienen a sentar sus reales a nuestro rico suelo. Frente a nuestros nacionales la mano es más rápida y tajante. No se compadece tal trato cuando hay tantos intereses en desventaja para la Nación. Se han dado cuatro días más para que se siga contaminando.
No son días ni meses los que ha demorado la Drummond para cumplir con la ley. Son años de repetir el nubarrón de carbón volátil por calles, casas, hoteles y mar. ¿Se dejará el Gobierno manipular con el cuento de que despedirá a los trabajadores y que dejará el país de recibir regalías? A otro gallo con ese canto. Pues las fallas no son del Estado sino de la inercia y desidia de quienes manejan la Drummond.
Tal parece que comportamientos como este no solo se dan con la Drummond sino que en otras partes, la cola del lobo se deja ver. ¿No es así en El Quimbo, en el Huila con Egesa, en Tolima, en el Almaguer, Cauca, en Santurbán, Santander? Todo se deja para después, como en caso de San Andrés. Y vendrán las excusas y los agaches de vergüenza cuando ya todo está contaminado.
09-01-14 12:10 p.m.
http://www.elespectador.com/noticias/economia/detienen-cargue-de-carbon-de-drummond-articulo-467558