LA CÓMODA CONNIVENCIA DE LOS MASS MEDIA
http://www.colombialink.com/01_INDEX/index_personajes/periodismo/cano_guillermo.html
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Beber en la misma copa y comer del mismo plato, son cosas muy sabrosas. Eso quiere decir que hay gran amistad y hasta familiaridad. Es señal de poco protocolo y desenfado en cumplir con mínimas normas de distancia y hasta de independencia individual. Porque alguien puede estar con las manos contaminadas.
Con los recientes sucesos de Egipto, de Yemen, Irak, donde los gobernantes duran 30 o más años en el poder y el cuarto poder no hace nada por el pueblo, esta convivencia ingrata ha quedado al descubierto. Pasa como con los bomberos. Cuando el incendio acaba con la casa, los hijos, el burro y las alhajas, aparecen los medios a decir el peligro en que se hallaba el predio. ¿Por qué ha de suceder así en la historia?
Desde que el mundo era pequeño, los rumores sobre el beodo Noé, sobre las concubinas de Salomón, sobre la sabiduría de Sócrates, sobre la hoguera de Torquemada los sabían la TV y el New Ágora y sólo a su muerte se supieron sus hazañas. ¿Por qué en vida, cuando había fuego en los leños no se dijo nada, se calló y se permitió que la injusticia se agrandara?
Ah, mundillo cruel. ¿Cómo es que la comodidad y la mano suave hacen que la lengua calle? ¿Qué secretos se guardan tras un papel, unas cámaras y detrás de bambalinas? ¿Cuántos intereses se mueven y cómo ahorran, como los bancos, las verdades y se guardan en las bóvedas para cuando ya la humanidad esté cansada y como caballo brioso salte las trancas y salga a las calles a protestar por la ignominia?
El sol se puede tapar con dos dedos si se ponen junto a los ojos y se cierran. Pero la verdad saldrá a flote como el tiburón en la película y cobrará la terquedad y el silencio solapado. El papel de los medios es publicar a tiempo la noticia, como lo ha hecho Julian Assange en WikiLeaks. El ser humano tiene el derecho a que se le diga la verdad. Y los medios tienen esa misión: informar conforme a la verdad escueta. No verdades a medias o afeitadas, como los pitones del toro para no hacer quedar mal al gobernante que paga las pautas o al guardián que queda dormido. Que no se carguen las verdades en la espalda y se maquille en una noticia grata.
Los mass media están sufriendo de la enfermedad de Ulises que solo oía las voces de la Sirena que lo arrullaba y no escuchaba llanto de Penélope en su casa. Padecen de la ceguera de Tiresias, aunque poseen el poder del oráculo.
¿Cuándo tendremos unos mass media independientes, que no tengan marcadas las cartas, que ejerzan el cuarto poder para destapar la llaga y hacer patentes los entuertos? Cuántas facultades gradúan locutores, gacetistas, comunicadores, pero… ah, poco que gradúan defensores del pueblo inerme, baluartes de la verdad y buscadores de micos, elefantes, lobos hambrientos y focos de engañosos conciertos.
Hacen falta más Assanges, más Guillermos Cano que se comprometan con la verdad, la justicia y el bienestar del pueblo.
16-02-11 – 18:01 p.m.
Leer más…





