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Lunes, 5 de octubre de 2026

LA COLOMBIA VISTA DESDE LAS ELECCIONES

LA COLOMBIA VISTA DESDE LAS ELECCIONES
Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
LA COLOMBIA VISTA DESDE LAS ELECCIONES
Foto a color de Cicerón en el Senado Romano perorando su famosa frase. http://www.bloganavazquez.com/2010/05/29/hasta-cuando-catilinaabusaras-de-nuestra-paciencia/

Pongo mi lupa desde el lente de aumento que tomo prestado del artículo del escritor laureado Mario Varga Llosa que tituló: Sí, lloro por ti, Argentina.* Podría cambiar el título de mi texto por ese otro. Sí, lloro por ti, Colombia.

Me acuerdo de la vez que Lleras Restrepo, bajito y con gafas, sacó del bolsillo de su chaleco su reloj de cadenita, regalo de su abuelo y previno a los colombianos a guardarse en sus casas ante el toque de queda ordenado. Ese era su estilo de Colombia. Tener al país encuadernado. Hoy está descuadernado.

Pasaron esos años de aprendizaje ante el encuentro de otras culturas, ante la globalización, ante el flagelo del narcotráfico, la guerrilla y las nuevas formas de vida que de allí se conformaron.

Vino el lujo aparente, la búsqueda rápida de enriquecimiento, el desplome de la moral pública, el cambio de costumbres tradicionales heredadas de nuestros abuelos. Ya no se pudo vivir en los campos, se llenaron los barrios de discotecas y ruido, las calles de carros suntuarios que asustan con sus gestos y escoltas.

Y ahora… lo que vemos en víspera de estos comicios: la situación que palpó el Consejo Nacional Electoral de trasteo de votos, lo que hemos visto sobre respaldo o aval de directorios a candidatos de dudosa ortografía, como lo advirtió Santos ayer en su última alocución.

Ya no es un servicio público la política. Ya no aspira alguien a subir por el mandato popular, sino según lo mande la chequera y la ambición del hombre o mujer. Vargas Llosa lo dice de Argentina. ¿Alguien lo habrá dudado de Colombia?

Nos lo dijo sin convencimiento la película: Colombia es un paraíso salvaje. Sálvese el que pueda. Sálvense selvas, reservas, nevados, ríos, humedales, flora, fauna, campo agrícola y propiedades ambientales en playas y costas de estas manos sedientas de poder y derroche.

Quien sube al curubito de un escaño en el Congreso, Asambleas, Concejos o meros puestos oficiales entra a ese mundo en busca de negocios, prebendas, repartos de contratos o concesiones. Porque está de moda decir que «vénganos el tu reino» de la inversión extranjera y de la contratación de la generación G4.

Ya, como dice el tango, cualquiera tiene un Mercedes, un minicurrier y un contratico de 2.000 o 4.000 millones. Ya eso no es para un narco o un paraco como dijo una esposa. Es para un simple concejal o un ingeniero o economista inteligente o amigo de un delfín. Ya la vida tranquila no es descanso ni una virtud teologal. Eso quedó para los poetas y bobos.

Cicerón no fue un santo ni un profeta, pero lo previó hace 2000 años en su discurso en contra del senador Catilina. ¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia?, le dijo en la cara. O tempora, o mores! Oh, corrupción de estos tiempos. Lloro por ti, Colombia, porque te han convertido en Locombia.

24-10-15 / 10:35 a.m.

* http://www.elespectador.com/opinion/sigo-llorando-argentina-y-venezuela-columna-521023

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