LA COCA-COLA



Se ha venido a saber, por una publicación que hizo Norbey Quevedo, que los embotelladores de Coca-Cola en Colombia tienen desde hace 12 años un pleito con el Acueducto de Bogotá. Pleito que, como lo cuentan, no es la primera vez que se da en Colombia pero que demuestra la falta de sentido social de los fabricantes de la bebida más popular del mundo (y advierto que yo me cuento entre ellos).
A alguien de Coca-Cola se le ocurrió que la tarifa del alcantarillado que se cobra junto con la del agua no podía ser medida con igual rasero. La razón era muy sencilla, el agua que Coca-Cola consume de las tuberías del Acueducto de Bogotá la transforma en la conocida gaseosa por lo que el desagüe, que va al alcantarillado, es muy pero muy sustancialmente menor que el agua que les vende el acueducto.
Allí comenzó la demanda y los abogados de las partes se han encargado de prolongarla, olvidándose que en Bucaramanga hace un par de décadas pasó lo mismo con la fábrica de Postobón y lo solucionaron con el criterio amable y provinciano que les hizo falta en la presunción anti-oligarca de la izquierda que manejó a Bogotá.
En Bucaramanga alegaron, y con toda razón, que el agua que se embotellaba en las gaseosas finalmente iba a dar también al alcantarillado, no por el de la fábrica de Postobón, sino por el de todos los inodoros u orinales de casas, restaurantes y edificaciones donde los seres humanos tenían que obligatoriamente hacer sus necesidades urinarias.
Lo tomaron no como un pago diferido sino como un pago indirecto .Lo que le pagaban al acueducto por alcantarillado se lo cobraban al consumidor en el precio de la gaseosa.
Publicado en ADN / Octubre 14 2016.
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