«LA CANCIÓN DEL CAMINANTE»

«LA CANCIÓN DEL CAMINANTE»
(Los libros olvidados)

Hay libros que se quedan perdidos en los anaqueles viejos, esperando que el tiempo les conceda «una segunda oportunidad sobre la tierra». Así éste con título poético, y que el tiempo nunca vencerá: “La canción del caminante», de Silvio Villegas, publicado por la «Biblioteca Básica de Cultura Colombiana» en los años 60, colección que sacó a la luz «aquellos libros que, debido a prejuicios, a desconocimiento o a falta de circulación, no habían alcanzado la difusión que merecen», según se lee en hoja de presentación.

No sé nada sobre Silvio Villegas, pero su obra es música alada, pensativa: «Es la voz del caminante que va por el inacabable sendero buscándose a sí mismo», según sus propias palabras. Son ensayos elegantes, profundos y sentidos; páginas de místico sabor; prosa poética, espiritual, contenedora de un espíritu añejo que vive en el seno de todas las edades resistiendo el prosaísmo de cualquier tiempo presente. Hay un vino filosófico ahí, para los amantes de los templos de sabiduría, que creen en el retorno de una Edad Dorada, en el valor de las visiones intuitivas, y en los pases que barajan el laberinto de la vida en este mundo.
El amor, el gozo y el sufrimiento, la fuerza creadora, la nostalgia, sacrificio y soledad, están ahí, bellamente perfumados con palabras que sondean entre el sueño de la idealidad y el corazón de la realidad.
«Cuando no tenemos todas las ventanas abiertas a lo inesperado, al huésped desconocido, es porque hemos llegado al final de la jornada, porque nuestra vida ha concluido», dice Villegas.
Son palabras que hablan con la sabiduría del corazón, y no con la pedantería de lo novedoso.

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