La brújula secreta de nuestro descanso nocturno

Por Alfonso Luna Geller / Cuando se recuesta a descansar, o a dormir, con la mente en blanco, a veces, llegan ideas luminosas; es cuando uno, fugazmente, se siente entidad creadora única del universo. ¿No le ha pasado?
Ayer, precisamente en uno de esos trances de legítimo descanso, me dio por pensar en los pies. Sí, en los pies y en esa brújula invisible con la que nos acostamos cada noche.
Resulta que el progreso, más que una gran filosofía, podría ser un asunto de orientación geopolítica en la cama. La brújula secreta de nuestro descanso funciona de manera fija y rigurosa según el punto cardinal que usted haya elegido para dormir.
Cuando usted duerme con las plantas de los pies apuntando hacia el oriente (el renacer de los proyectos), está propiciando un encuentro casi mágico con energías renovadas. Es la posición ideal para que cada amanecer venga con una ilusión lista para ser forjada y para sacar del congelador esos planes y proyectos que venían «en remojo».
Pero si duerme con los pies hacia el occidente (la fábrica de realidades), lo que su cuerpo busca es el sustento para su proyecto de vida. Es la postura de la perseverancia, de la constancia, el truco secreto para que los pequeños esfuerzos diarios se transformen en grandes logros. Dicen los que saben de estas disciplinas inventadas que, en esta posición, el sueño se convierte en realidad tangible.
Ahora, si usted es de los que amanece cada día con los pies hacia el norte (la conexión con la raíz), lo suyo es un viaje al principio. Es la añoranza, el regreso involuntario a los ancestros en busca de esas raíces invisibles que sostienen la identidad. Dormir así nos conecta con el pasado para darle profundidad a las decisiones de hoy, logrando que el presente no se sienta vacío, sino perfectamente tejido entre lo que fuimos y lo que seremos.
Pero si la almohada y las sábanas siempre lo guían hacia el sur (el imán del liderazgo), prepárese. Dormir orientado hacia el sur significa que su mente busca la capacidad para inspirar y guiar a otros hacia un propósito común. Es la posición de la visión, del ejemplo y de la influencia. Quien duerme mirando al sur amanece con el chip programado para transformar la energía dispersa en fuerza colectiva, dando dirección en medio de la incertidumbre para que los éxitos —cuando lleguen— no sean individuales, sino compartidos.
Les confieso, todo esto, desde luego, carece de respaldo científico, psicológico, sociológico, astronómico y probablemente también geográfico. No pretendo que cambiemos la distribución del cuarto. Tómeselo como un humilde mensaje para recordar que cada amanecer puede ser una nueva oportunidad, sin importar hacia dónde apunten los pies.
Aunque, por si acaso, esta noche piense bien cómo va a acostarse.
¡Feliz descanso!
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