“La ballena” no es sobre un hombre jodidamente obeso

“La ballena” no es sobre un hombre jodidamente obeso
«Pero «The Whale» no es únicamente sobre lo que uno cree que es: un hombre que entró en una depresión severa tras la muerte de su compañero, llevándolo a comer desaforadamente».

Sabía que le darían el premio Óscar a Brendan Fraser. Pero “The Whale” no es únicamente sobre lo que uno cree que es.
Esta película es sobre el que se va, pero también sobre el que llega. Es sobre el amor, pero también sobre el desamor. Es sobre el matrimonio, pero también sobre la separación dolorosa.
Es sobre la infancia y las ausencias.
Es sobre la ballena de la literatura, pero también sobre un hombre inofensivo para los demás y, quizás, peligroso para sí mismo. Es sobre la obesidad mórbida y un tensiómetro que quiere estallar. Es sobre los que sí nos quieren. Es sobre lo que soñamos. Es sobre los libros y lo que leemos. O escribimos. Es sobre la soledad. Es sobre la muerte. Es sobre el amor entre iguales: el hombre enamorado de otro pero que antes amaba a una mujer. Es sobre el rencor, pero también sobre el perdón. Es sobre mirar sin poder hacer nada (todas las formas de la impotencia humana). Es sobre personas desconocidas que nos tocan fibras o nosotros las de ellas.
Es sobre el daño que le infringimos al cuerpo. El nuestro que es real, porque el de Fraser es de ficción.
The process #BrendanFraser went through each day he shot #TheWhale wow ✨ pic.twitter.com/79OtfQCu8Q
— MAX (@ThisIsMax) February 24, 2023
Me preocupo. Llamo al doctor Gabriel Robledo Kaiser, director científico del Centro Cardiológico de Bogotá, porque las cifras de muertes por hipertensión y enfermedades asociadas a ella empeoraron con la pandemia, y entre tanto leo el llamado angustioso de la OMS para “reducir la ingesta de sal y salvar vidas”.
“La gente cree que la hipertensión es solamente de los adultos, de los viejos. Un niño puede tener hipertensión”, me dice el doctor.
Hagan el favor de escuchar aquí sus consejos.
“The Whale” es sobre el dinero, pero también lo que hacemos con él. Es sobre lo que soñamos. Es sobre el concepto que tenemos de nosotros mismos, pero también sobre el concepto que los demás tienen de nosotros. Me parece tan importante repetir esto, porque la película también trata sobre la autoestima o la falta de ella. O sobre el amor propio cubierto de un sudor enfermizo.
Es sobre lo que pasa cuando los demás se marchan sin ganas de regresar. Pero también sobre lo que pasa cuando regresan. Es sobre dar portazos porque nada está bien. Es sobre volvernos inútiles, incluso en lo simple y cotidiano.
Esta película es sobre los apegos.
Es sobre los que están presentes, pero también sobre los se fueron para siempre. Es sobre los prejuicios, pero también sobre el perdón en plural. Es sobre el presente, pero también sobre el pasado que regresa para interpelarnos, cuestionarnos, culparnos, iluminarnos.
Es sobre la bondad.
Es sobre lo que ocurre de puertas para adentro pero también sobre la lluvia como metáfora de la vida. Es sobre los enfermeros y los cuidadores. Es sobre estar cansados de todos y de todo, incluso de uno mismo.
Es sobreponerse de pie como último acto de amor. Es sobre los que lloran sin que los vean.
Es sobre la compasión.
Es sobre las personas que llegan, se van; y a veces no preguntamos ni su nombre.
Es sobre explotar y mandar todo a la mierda porque un día nos damos cuenta que el dolor se mide en kilos.
Es sobre reír mientras lloramos. O al revés.
Es sobre una casa lúgubre, reflejo de un final lúgubre, con el resplandor de luz que nos han prometido siempre.
Esta producción es sobre cosas que hemos vivido usted y yo, o sobre seres humanos que hemos conocido o que algún día conoceremos, porque hay películas que son la vida misma y vale la pena vernos en ellas. Cintas como “La Ballena” causan un tsunami espiritual.
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Publicada originalmente en: https://www.kienyke.com/
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