Una antena de telefonía celular de la empresa TIGO, que se encontraba instalada en un solar ubicado en la calle 16 con carrera 13, barrio Libertadores (La Cuerera) se desplomó causando graves daños a cuatro viviendas ubicadas en sus alrededores.
El grave suceso ocurrió como consecuencia del fuerte aguacero y vendaval que se presentó en la ciudad, hacia las cinco de la tarde del martes 8 de abril, lo cual demuestra que en Santander de Quilichao para nada se tienen en cuenta las normas legales que reglamentan la instalación de este tipo de estructuras.
“En estos casos uno se cuestiona cuál es la vigilancia, el control que se hace con estas antenas, qué vale más el tema de la salud, nuestros niños, o un permiso dado para la instalación ni se sabe bajo qué presiones” dijo un habitante del sector a los reporteros de Proclama del Cauca. “Es más, sostuvo el propietario de una de las casas destruidas, las antenas instaladas en Santander de Quilichao, en su mayoría incumplen las distancias reglamentarias que deben tener de zonas habitadas por seres humanos”. Casi al mismo tiempo: “Mire señor periodista, pregunta el ama de casa de otro hogar damnificado, ¿la alcaldía de Santander no es cierto que tiene la obligación de proteger a los ciudadanos previniendo que estos destrozos puedan ocurrir? ¿No son responsables por los posibles efectos nocivos para la salud que puedan resultar de la exposición permanente a esa irradiación y por la caída de esas torres sobre los techos vecinos?”…
Ante la preocupación de otro grupo de vecinos por la instalación de otras antenas de telefonía celular en el barrio Bello Horizonte, en el sitio denominado “Las Torres”, un dirigente cívico del sector dijo: “Por las consecuencias sobre la salud que produce la influencia de las ondas electromagnéticas generadas por antenas de celulares en la población, la Alcaldía debería cumplir con las normas legales, lo que no ocurre en Quilichao, y ahí están las consecuencias físicas, el perjuicio patrimonial que sufren los vecinos, que al fin y al cabo se pueden reparar, pero es más difícil sino imposible la reparación cuando dicho daño compromete la salud de las personas… ¿o no?”.
Los afectados de La Cuerera y Bello Horizonte, al parecer, tienen razón. Existen conclusiones de numerosos estudios científicos respecto de la incidencia de la electropolución como factor de daño a la salud humana. Sin embargo, lo que la gente exige es que se cumpla la responsabilidad del Estado en lo referente con la protección del medio ambiente. Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, las autoridades locales tienen el deber de preservarlo.
Es que a pesar de que tampoco pueden emplazarse torres soporte de antenas y sistemas radiantes de transmisión de telecomunicaciones cerca de instituciones educativas, hospital, o predios urbanos donde existan torres de alta tensión, tampoco se cumple.



