KOLJA Y SABRINA


Ríe como loca la muerte. El niño se divierte y bate palmas de alegría. A través de la ventana tengo a la vista el antejardín. La puerta de la entrada es de metal, protegen los extremos de sus rejas cuatro flores de lis pintadas de amarillo verdoso, al menos eso suponía, pero no, son adornos de cobre. Para llegar al acceso principal del edificio se atraviesa un corredor bordeado de madreselva, al lado derecho discurre una fuente de agua construida muy a propósito para alterar un poco la soledad que allí reina como un pozo de felicidad cubierto por los esplendorosos rayos de un sol tropical. Abundan las mariposas, todas ellas exhiben diversas facetas, algunas aves por su dimensión parecen minúsculos gorriones de color amarillo, inquietos y nerviosos se desplazan a gran velocidad, ya están arriba en los cables de la luz eléctrica como entre las ramas de los árboles y los pequeños arbustos del jardín. Impávido se muestra un petirrojo. En la mañana dos o tres diminutos colibríes visitan sin descanso las flores rojas y azules que dan frente a mi ventana, pero más se antojan por las rosas blancas de castilla que alegran mi vista y el corazón por estar ellas íntimamente relacionada con Katalin.
¿Necesita ladrillos? La pregunta rebota en mi memoria como una pelota de golf que, lejos del campo, ha dado contra el muro de una iglesia ortodoxa que ha sido incendiada y saqueada por los musulmanes de Kosovo. Nada me sorprende tanto como el incendio provocado por unos soldados, en la biblioteca y los archivos del Cuartel General de la Policía, buscan los expedientes de los siete coroneles comprometidos con el cartel de la cocaína. Las dos imágenes son como una moneda de plata que ha dejado de circular, adquiere un valor nominativo en la vitrina de exposición de algún museo de historia natural, los esqueletos de los mamuts podrían ser manjar exquisito para los perros despistados en una noche de invierno. Llueve. Llueve a cantaros. El único refugio podría ser ese museo abandonado en una aldea que ya no figura en los mapas, la destruyó el ejército en un ataque ficticio a supuestos terroristas y ya nadie se acuerda de ella, en absoluto, eran indígenas en su mayoría los habitantes, genocidio implantado por los españoles cuando con la aprobación y bendición del Papa Borgia iniciaron la invasión y distribución de las tierras supuestamente descubiertas por un aventurero genovés. “Estas para España, estas otras para los portugueses”, Francia e Inglaterra no se quedaron esperando las sobras y surgieron los corsarios. *Los indios que las poblaban desde milenios atrás la llamaban Amaraka, por similitud con el nombre de un cartógrafo anodino su pronunciación fue más fácil para los analfabestias que la bautizaron Amerika. Como todos los contratos y alianzas con la corona española Colón terminó encadenado por los inescrupulosos soldados de la cristiandad. A falta de moras y moros ullucos y papas eran bien servidas en la mesa de su depravación colectiva. Las hijas del emperador Atahualpa, a cambio del oro y la plata de sus arcas, fueron subastadas entre la miserable soldadesca de ultramar. La memoria de los historiadores es tan frágil como lo es también el cristal de murano, las piezas rotas van a la basura. Santo remedio. ¡Viva España! Mientras aguaito por la ventana esperando el arribo de la ambulancia me pasan por la memoria todas estas ocurrencias aderezadas por el desorden de mis lecturas. ¿Era Colón italiano? A falta del ADN los estudios de grafología indican que el sefarda era su idioma, ningún rastro acerca su procedencia genovesa, menos aun que hubiera sido cardador lo cual no estaría de acuerdo con la cultura evidenciada en los documentos guardados por sus herederos. ¿Dónde reposan sus restos? Chi lo sa.
Finalmente me cansé de esperar la ambulancia. El niño había dejado de llorar, acurrucado en los brazos de su nodriza mantiene prudente rígida su mano izquierda. Jugando tuvo una mala caída cuyo golpe en el suelo trató de evitar su pequeña mano sufriendo, al parecer, una luxación, examinado cuidadosamente eliminé la posibilidad de una fractura, por eso la visita del médico corroborará nuestro diagnóstico. Decidí dar un paseo hasta el pueblo. Al salir del condominio me di cuenta del porqué la demora en llegar de la ambulancia. En algún sitio hubo un accidente. Una larga fila de vehículos (camiones, buses de línea interurbana, automóviles, motocicletas) paralizan la avenida del perímetro urbano considerada por los genios de planificación de la secretaría de tránsito como parte de la carretera interamericana privando así de seguridad a los habitantes del sector. El municipio no ha querido invertir en esa zona que continúa siendo un desmadre, una pista desaforada en provecho de los cafres motorizados autores de numerosos accidentes y de una que otra víctima humana. Llevan celulares incrustados en las orejas. Poderoso caballero don dinero, todo lo resuelve- El muerto al hoyo y el vivo al pollo, dice el refrán popular, y añade que la ley se aplica solamente a los de ruana, a los de alpargatas, a los de la pata al suelo, los de cuello blanco son los que votan y cantan el himno nacional en los actos de posesión de presidentes, gobernadores y alcaldes. El nepotismo es una institución nacional que crea y domina sus propios cuadros de mando. El ejército está hecho para defender la patria, los descamisados que se las arreglen como puedan. Son los falsos positivos ¡Que se jodan! ¡Viva la democracia! Es el grito en todas las manifestaciones públicas. Hay disparos. Hay muertos. Yo no fui, fue el otro. Todo pasa, nada queda y todo se olvida.
Al centro comercial se puede llegar utilizando cualquiera de las calles que arrancan desde la Avenida Panamericana hasta la carrera 10 por donde circulan los autobuses que conducen a las instalaciones de la Universidad del Valle y más adelante hasta Cali. Las motocicletas son un transporte personal indispensable, suele verse detrás del manubrio de comando a un niño protegido por los brazos del padre o de la mamá y detrás una niña de 10 años que va a la escuela. Durante el trayecto se encuentran pequeños expendios de propiedad de Doña Miss Celanea. Un par de veces me ha sorprendido, quizá no sea la misma persona, una bicicleta pedaleada por una muchacha a quien le falta una pierna y lleva la muleta sobre el hombro, tampoco me sorprendería un manco haciendo esta proeza. Es esta de por sí una cultura específica, los conductores sabiamente saben a qué atenerse. Abundan las mujeres jóvenes que, como modernas amazonas, montan con destreza y elegancia las motocicletas, son de verdad un espectáculo digno de verse.
Las pelotas de golf siguen golpeando los muros de las iglesias ortodoxas destruidas y saqueadas por los fieles seguidores de Mahoma. En Pristina, en homenaje a los nuevos cesares del imperio, los esquipetari levantaron una estatua de bronce dorado para conmemorar y bendecir a Bill Clinton, llamado Wild Bill. En alguna parte del Danubio, en el Djerdap, se encuentra la Puerta de Trajano, el romano vencedor de los dacios, primos de racios y etruscos que, con sabinos o srbinos, dieron reyes y gobernaron la península itálica, hasta que el senado romano ordenó la destrucción de las academias, de los documentos y archivos que contenían la verdadera historia de Roma antes del advenimiento de los Cesares.
Hoy, domingo 9 de noviembre, es el bautizo de Kolja, el niño todavía no tiene ni voz ni voto, así que será otro de los obligados feligreses que al llegar a la edad adulta, si es creyente, va a misa y comulga, su óbolo contribuirá a mantener la lujuria y la sordidez de la iglesia. Lo llamo Kolja, que es el diminutivo de Nikola en los idiomas eslavos. Nikola era mi abuelo, su tumba reposa en un panteón familiar en Mokosica, al otro extremo de Dubrovnik, una especie de bahía en forma de herradura. Klara, su hermana, le sobrevivió varios otoños, alcancé a conocerla en sus 96 años, constantemente se lamentaba de la trágica muerte de su hija María, pedagoga, asesinada por los fascistas que en la pared principal de la escuela escribieron con grandes letras negras VINCEREMO, sus alumnos por la noche en grandes letras rojas escribieron bajo la consigna italiana VEDEREMO y añadieron una inmensa estrella roja para iluminar la aurora. Pienso en ellos cuando las pelotas de golf siguen rebotando en los muros de las iglesias ortodoxas violadas por los discípulos de Mahoma. No son ingleses los que están allí con los esquipetari, son los carniceros gringos que se quedaron con las ganas de invadir Serbia, Kosovo fue una jugada sucia de Clinton con el cartel de los albaneses en USA, cartel, que a la par explota el negocio de la cocaína y la trata de blancas, muy perseguido por las autoridades de Francia e Italia. Un equipo de la aviación militar serbia por iniciativa, propia de su espíritu combativo y de resistencia activa, sobrevoló dos bases norteamericanas en Albania y destruyó buena parte del parque bélico, inutilizó numerosos helicópteros que ellos califican halcones invencibles y dejaron inservibles las pistas de despegue. La noticia llegó a oídos de los periodistas italianos y franceses que la radio y televisión transmitieron, pero fueron de improviso silenciados. El único héroe legendario que campea en las plazas públicas de Albania es Skender Beg, un patriota serbio, los albaneses en las muchas guerras balcánicas han sido siempre aliados de los agresores, su origen sigue siendo desconocido y parece que tienen cierto parentesco con los sicilianos, era una tribu vagabunda de pastores que el Emperador Dusan toleró en mala hora en su territorio cuando los otomanos en varias ocasiones fueron expulsados por los caballeros medievales serbios, figuran en los poemas épicos que registran la batalla de Kosovo, epopeya que Paris celebró echando a vuelo las campanas de Notre Dame, ahora allí los gringos tienen una base con sus misiles orientados hacia Rusia, pero Putin les ha cerrado el paso en Crimea y les advirtió claramente: Krimea nijet Kosovo!
Nicolás nació el 28 de mayo del 2013, aconteció el suceso estando entonces en Belgrado, un correo me proporcionó la feliz noticia. A mi regreso a Colombia en vísperas de Navidad, eran las siete de la noche cuando me bajé del taxi, encontré en un ángulo de la habitación, medio iluminada, una cuna casi un péndulo que automáticamente se mecía al compás del inmenso reloj de la pared tic tac tic tac, semejaba el niño un pequeño buda plácidamente dormido. Sabrina llegó igualmente silenciosa en febrero 23 del 2009. Ella tiene ahora casi, casi seis años y Kolja 16 meses. Los ojos de Kolja son rasgados y la expresión seria de los rusos orientales. Sabrina, en una fotografía ataviada para celebrar el Halloween, parece una bailarina escapada de uno de los relatos de Scherezada, su rostro es moreno como el de las princesas de la Alhambra y brillan de picardía sus ojos. Los dos son ciertamente precoces, decía mi madre que son espíritus viejos, es decir, reencarnaciones, y me pongo a pensar que tal vez sea cierto. Kolja a los pocos meses hace el esfuerzo de sentarse en la cuna, creo que anduvo solamente dos meses a gatas, finalmente se puso de pie, ahora corre sin tropiezos y con las dos manos en alto se desplaza imitando el run run run de una motocicleta, le encantan las motocicletas, su madre no le canta canciones de cuna para hacerle dormir, simplemente lo coloca en la canastilla en la parte de atrás de su motocicleta, pone en su cabecita una diminuta gorra verde de beisbolista, sabe él de qué se trata y ríe feliz, basta un largo recorrido para que el ruido del motor lo adormezca, finalmente duerme totalmente desmadejado y tranquilo. No juega con la comida como lo hacen otros niños, agarra con sus diminutos dedos los granos de frijoles cuando se los colocan en un plato de plástico, o una delgada salchichuela o una patata cocida cortada en trozos, pronto dejó la leche materna, como un sibarita disfruta y sabe cómo pedir el jugo de frutas que le colocan en un vaso cerrado con un pitillo que emerge del centro de la tapa de plástico, comparte con su mamá la comida, escoge un grano o una tajadita de carne y con delicadeza lo coloca en la boca de su progenitora, ambos ríen llenos de felicidad. Sabrina fue todo lo contrario, hasta el día de hoy es un problema para que se alimente, tiene preferencia por los spagueti, las papas fritas y como su abuelita, la raguzina, por las barras de chocolate. Si, mamá se volvía loca por los helados y barras de chocolate, pero su principal deleite, su afición, su locura fueron los libros en francés, en italiano, en croata; viviendo en Chile en casa de su tío Antonio, en los periódicos de Antofagasta y Valparaíso publica y firma poemas con el pseudónimo de Silvia D’Istria, la península de Istria en la Yugoslavia de su niñez y su adolescencia, en el Adriático discurrió su niñez y consignó en la memoria los cantos de los pescadores de Raguza, las barcas a vela, los bailes populares en los sitios públicos de Dubrovnik. Y, lo más importante, sus clases de italiano y francés en la Academia de la Cultura hasta el día en que Danilo, su hermano, resolvió trabajar con el tío Antonio en Valparaíso que manejaba allí los negocios de ultramar de Nikola. Tan ligada estaba con Danilo que también tomó la decisión de ir a Chile donde existía una vigorosa colonia de yugoslavos, la mayoría inmigrantes de Spalato y de las importantes islas de Dalmacia, sobre todo de Korchula de donde se dice procede la familia de Marko Polo. Parece ser que Sabrina tiene una memoria cósmica. Desde muy pequeña empezó a llamar a mi hermana ‘’Tata’’ sin saber nadie de dónde y cómo sacó ese apelativo. Tata le dicen en los Balkanes a los abuelos, bien pudo también decirle ‘’baba’’, ‘’babushka’’ como califican los eslavos a las abuelas. “Tata, le dice, cuando yo era grande tú estabas parada en mi barriga”. En efecto, Vilma nació de pies. Siempre tengo la impresión de que el espíritu de mi madre sigue en casa. No ha sido prematuro enviarla al colegio y no a una guardería. La buseta escolar viene por ella a las seis y media de la mañana. Un día entabla con ella un dialogo en el que le comenta a la babushka que cuando una niña muere y vuelve a nacer ya no será una niña, será un niño, y un perro será un caballo. ¡Santísima Virgen! Tata queda impresionada, en el colegio no tienen clases de religión ¿Quién te ha contado eso? Sabrina le responde: qué crees tú, ¿que yo no pienso? Con Kolja pasa lo mismo, sabe dónde está cada cosa y para qué sirve, viene a veces a buscarme, se empina hasta donde se lo permite su pequeña estatura, llora cuando sus manecitas no pueden hacer girar el pomo de la cerradura, golpea con las palmas de las manos la puerta de mi habitación y llama ‘’!Etar, Etar!’’, le abro, entra, se queda inmóvil observando cuidadosamente mi biblioteca y las fotografías de una hermosa reina que reposan en la repisa, Katalin, la poeta húngaro serbia que vive en Budapest, premio nacional de literatura e invitada de honor en una de las tantas ferias internacionales del libro en Belgrado y en otros varios mítines poéticos de Europa. En su media lengua pregunta ¿Quién es?, luego antes de irse tan campante y orondo que cuando entró me pide una barra de chocolate señalando el sitio donde él sabe que las guardo. En la antesala hay un juguete cuya batería deja escapar las notas musicales de una sonata cuando se aprieta un botón blanco estratégicamente colocado en un borde de la diminuta pianola, en ese mismo instante un muñeco cubierto por una enorme capa negra empieza con sus dedos descarnados a golpear las teclas, no tiene rostro, es una simpática calavera de enormes dientes que ríe como loca, al dejar de sonar la música el niño nuevamente aprieta el botón y bate palmas de satisfacción.
Se construye mucho en este condominio, quedan aún muchos lotes por vender. Me gusta caminar, salgo al pueblo con frecuencia, aparte de la lectura este es mi vicio y único deporte. De un edificio a medio terminar sale casi corriendo una joven dama que ha dejado su vehículo con el motor en marcha, me pregunta “¿quiere que lo lleve?” Pues sí, aprovecho la ocasión ya que ella va hasta el centro comercial, de paso me hace otra pregunta: “¿necesita ladrillos?” Me causa gracia, le respondo colocándome el dedo índice en la sien derecha: “¡necesito tejas, tengo goteras!” Su risa es de cristal. Me comenta que su padre tiene una fábrica de ladrillos y siendo esta una zona de construcción la pregunta es obvia.
¡Vale!, le digo a la española, aceptando su gentil invitación. Ni perezoso ni corto, me acomodo a su lado en su flamante automóvil color cereza.
*Nota. Por los años 50 apareció en El Tiempo de Bogotá una noticia ilustrada que se refería a la “cacería” de indios en los llanos. La escritora Silvia Aponte en una de sus novelas habla de esta tragedia colombiana que, al parecer, no termina. En México hay un movimiento nacional por la desaparición de 43 estudiantes, México es un país que se siente orgulloso por sus indígenas y su herencia, silencio en Colombia por los falsos positivos y la desaparición de los miembros de la Unión Patriótica.





