Ingenieros agrícolas del Cauca se organizan

Por: Felipe Solarte Nates.
Buscando unir recursos y esfuerzos para potenciar el desarrollo del sector agropecuario del Cauca y mejorar el desempeño de sus empresas y programas en concordancia con los planes de desarrollo nacional, departamental y municipales, un grupo de profesionales del sector, se reunieron el pasado 21 de diciembre en Popayán para sentar las bases de un nuevo proyecto.
Según, Ary Molano Rengifo, presidente de la Asociación de Ingenieros Agrícolas del Cauca, ASIAC, “es hora de superar esfuerzos individuales y corresponde agruparse, siguiendo el ejemplo de gremios de profesores como ASOINCA, que con 10.000 afiliados desarrollaron un gran proyecto económico que incluye la adquisición de un supermercado, tres estaciones de servicio, 1.200 parcelas en 8 predios en las mejores tierras alrededor de Popayán, la reciente compra de la hacienda Las Guacas, por $12.000 millones y la adquisición de tres casas de recreo para sus afiliados en Cali, Medellín y Cartagena”.
Destacó que el departamento del Cauca tiene un enorme potencial agrícola en toda clase de suelos y pisos térmicos y en la medida en que continúen aislados y con esfuerzos individuales no podrán aprovechar los presupuestos y programas para fomento agropecuario que en sus planes de desarrollo tienen los gobiernos: nacional, departamental, municipales y la cooperación internacional y proyectos financiados por fundaciones y el sector privado.
En su intervención, Molano enfatizó que no pueden limitarse a presentar proyectos de fomento a la producción como lo han hecho hasta ahora, sino enfocarse en la comercialización, para asegurar la compra a buen precio de cultivos como el aguacate Hass, la quinua, el limón Tahití, brócoli, plátano, tomate, fresas, moras, uchuvas, pitayas, papaya, y otros diferentes al café y cacao que se mueven en propias dinámicas del mercado con precios variables según la oferta y la demanda y que también tienen gran futuro estable, en la medida en que se obtengan productos derivados de su procesamiento y no se vendan los frutos secos, que en la actualidad están a buen precio en el mercado internacional.
También insistió en la necesidad de “superar la agricultura de subsistencia que no deja excedentes comerciales y sólo sirve para el autoconsumo” y enfocarse no tanto en pedir a las entidades gubernamentales ayudas individuales y para las pequeñas asociaciones, sino en la consolidación de extensión agropecuaria y el desarrollo rural integrado en la región, incluida la comercialización, incentivado la innovación en el terreno, la investigación tecnológica, la consulta en bibliotecas y laboratorios agrícolas, adoptando prácticas sostenibles y amigables con el suelo y medio ambiente y que preserven bosques y zonas de protección para las fuentes de agua, así como la no quema de los suelos, etcétera. “No podemos seguir dando palos de ciego en el manejo de plagas como el fusarium 1, 2 y 3, cuyo tratamiento está en las bibliotecas y mientras tanto sigue acabando con los cultivos de banano orgánico en todo el mundo”.
Durante la reunión, uno de los asistentes hizo un llamado a optimizar el uso de equipos y maquinaria subutilizada en el departamento, como sucede con la completa planta para proceso de jugos a partir de mora, maracuyá, mango y otras frutas, que fue instalada por un cabildo en la cabecera municipal de Caldono, en las antiguas instalaciones de la fracasada fabrica para a partir del fique producir celulosa materia prima para papeles de alta seguridad. Tienen una completa dotación para producir los jugos, conservarlos y empacarlos, pero no tienen asegurado el suministro continuo de frutas ni el mercadeo.
También, se refirió a lo que sucede con el brócoli de 300 gramos, que es el apropiado para su procesamiento destinado a la exportación; pero que, en el Cauca, con cerca de 400 hectáreas cultivadas, lo usan para alimentar cerdos, y en el mercado regional en los supermercados sólo se vende el de 500 gramos. “Sucede que, en Ipiales, cuando Antonio Navarro Wolf fue gobernador de Nariño, instalaron una planta para procesarlo, pero allá no producen suficiente brócoli de 300 gramos y nos piden que les enviemos desde el Cauca, hay que ver cómo se traslada esa planta o se instala una acá”.
Varios de los asistentes destacaron que la ASIAC no sólo debe enfocarse en la unión de aportes, gestionar recursos para proyectos y en aspectos técnicos del sector agropecuario del departamento. También debe convertirse en institución consultora para asesorar al departamento y los municipios, a través de sus secretarias de agricultura, para la formulación de sus respectivos planes de desarrollo. Además, estudiando fórmulas para que aumenten la producción y optimicen el uso del suelo de sus parcelas, las cerca de 90.000 familias minifundistas que en el Cauca producen un promedio de 80 arrobas por hectárea. Esta labor podría desarrollarse en asocio con la Federación de Cafeteros.
También se planteó la posibilidad de crear una empresa de economía mixta que agrupe personal capacitado en todo el sector agropecuario y con mayor celeridad gestione recursos y ejecute proyectos que en el sector público son muy lentos y sujetos a cambios abruptos, según quienes se roten en los distintos cargos de origen político.
Al finalizar las intervenciones en ambiente optimista, los asistentes a la ASIAC anunciaron que el 2025 será el año de la transformación del gremio y del sector agropecuario en el Cauca, en momentos en que la agricultura es el sector con mayor desarrollo en la economía del país, según las recientes estadísticas de productividad.



