Indio soy



A la memoria de Manuel Quintín Lame
Si me pregustas
con qué reloj debo marcar
mi tiempo y mi destino,
a qué blanco debo llevar
la flecha de mi arco,
en qué escenario de montar
mi drama cotidiano,
si creo en el mercado
o me halaga la luz de la batalla,
sabrás que mi tiempo
se mueve en coordenadas
de paz universal;
que mis horas se oponen a la guerra
que sacude mi patria;
que mi arco es bitácora de luchas
donde viaja la historia de mi pueblo
con vientos desplegaos,
tempestades, fantasmas
y huracanes inéditos.
Que el mercado es un Dios de Cartón
y que en ningún lugar del orbe
encontrarás supermercados donde vendan
la libertad de todos;
que mi drama, es el drama
del exilio del hombre, la expulsión de la tierra,
la suerte del maíz
sitiado por el hambre;
que corren por mi sangre
a borbotones leyendas araucanas,
Y el mito del Incarri.
Soy aborigen,
y crezco en la memoria de Juan Tama,
hijo
Gran Espíritu del Viento,
hecho guerrero en el sabio guerrero
Quintín Lame.
Soy un Duende Vital
guardián del agua,
de la tierra y del fuego:
fuerza creadora
de luz, mariposas
y pájaros.
Ayer viaje en la barca de Bachué
Hacedora del Mundo, Diosa de la Armonía,
y fueron compañeros de viaje
el Cacique Payán,
Chila Balan de Chumayel,
Quetzalcóatl Kukulcán-
La Serpiente Emplumada, Atahualpa,
el camarada Itzana.
Guaicaipuro conduce
mi dardo sublevado
en Santiago León de Caracas,
donde sembró el Árbol de Luz
y desordenó la noche del tirano.
Ok-chel, con su cántaro de vida
y su telar maestro,
entreteje mi antorcha libertaria.
En la celebración de mis rituales
hierve la imagen del cacique
Pigoanza, el heroico
amor de la Gaitana,
y el volcánico sueño del guerrero.
Tierras Adentro sobrevivo,
dominio de Montañas Sagradas,
guanacas, nasas y paeces.
Indio soy,
alcé mi frente en alto
sobre la Madre Tierra en Kokonuco
donde orgullosa vive Mi Primera Nación.



