INDIGENAS LLORAN SUS MUERTOS, POR DISPUTA DE TIERRAS.

Imagen por: https://chatgpt.com/

La disputa territorial entre comunidades Misak y Nasa en zona rural de Silvia, Cauca, cerca del límite con Jambaló, deja hasta el momento diez personas fallecidas y más de un centenar de heridas, según el texto suministrado. Los hechos, registrados en el sector de La Ensillada, exponen una crisis histórica por tierras ancestrales, en un departamento que llega a un nuevo ciclo electoral con tensiones sociales abiertas.
La situación en zona rural del municipio de Silvia, en límites con Jambaló, se torna preocupante por una disputa de tierras entre los pueblos Misak y Nasa. De acuerdo con el texto base, las autoridades reportan hasta el momento diez personas fallecidas y más de un centenar de heridas.
Los hechos se habrían presentado en el sector conocido como La Ensillada, el jueves 21 de mayo de 2026, en medio de un enfrentamiento entre dos pueblos indígenas con presencia histórica en el Cauca. La tensión ocurre en una región marcada por conflictos territoriales y a pocos días de las elecciones presidenciales.
La información suministrada señala que en los hechos se habrían usado armas de fuego y que también se habría presentado la retención de un grupo de personas, entre ellas menores de edad y autoridades indígenas de Guambia. Estos elementos deben ser verificados por las autoridades competentes, debido a la gravedad de las denuncias.
Liliana Pechene Muelas, gobernadora indígena citada en el texto, afirmó que se trató de una “masacre” y sostuvo que esta habría sido “acolitada por el Gobierno”. También responsabilizó al Cabildo Nasa de Pitayo y al Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, principal organización indígena regional, por la incursión armada registrada en La Ensillada.
Según la versión atribuida a Pechene Muelas, “lastimosamente, fuimos testigos de una masacre hecha por el Cabildo Páez Nasa de Pitayo, acolitado por el CRIC, quienes en su premeditada intención cogieron a nuestra comunidad y empezaron a disparar con armas de alto alcance”.
Estas afirmaciones corresponden a una denuncia de parte y requieren contraste con las autoridades indígenas señaladas, el CRIC, el Cabildo Nasa de Pitayo, organismos de derechos humanos y entidades del Gobierno Nacional.
Dos pueblos con raíces territoriales
El conflicto obliga a mirar el trasfondo histórico de los pueblos involucrados. Los Nasa, también llamados Páez, son uno de los pueblos originarios más numerosos de Colombia. Su presencia histórica se ubica principalmente en la cordillera Central, en el norte del Cauca, el suroccidente del Huila, Tolima y Valle del Cauca.
De acuerdo con el texto suministrado, los Nasa hablan Nasa Yuwe, lengua de la familia lingüística chibcha. Su cosmogonía plantea que el origen del pueblo está ligado al territorio mismo. El nevado del Huila, Wila, aparece como figura paterna, mientras el agua, Yu, representa la madre. De esa unión habrían surgido los primeros Nasa.
Para este pueblo, el territorio es cuerpo vivo. Los sitios sagrados, como cuevas, lagunas y picos, son puntos de origen y diálogo con los espíritus. Antes de la llegada española, los Nasa ocupaban el valle del río Páez y zonas altas del Cauca. Eran agricultores de maíz, fríjol, papa y coca, con manejo de pisos térmicos y organización en cacicazgos.
La memoria Misak en Silvia
El pueblo Misak, también llamado Guambiano, habita principalmente en el oriente del Cauca, en el municipio de Silvia y zonas aledañas. Según el texto base, su historia también está marcada por la resistencia en la montaña y por una relación espiritual con el territorio.
Los Misak hablan Nam Trik, lengua de la familia chibcha, emparentada con el Nasa Yuwe, aunque con diferencias marcadas. Su origen, según la cosmovisión propia, está en los páramos, lagunas y cerros del Macizo Colombiano. El páramo de Las Delicias, la laguna de Piendamó y el cerro de Tumburao aparecen como lugares de origen y pagamento.
Para el pueblo Misak, el territorio no se ocupa: se habita en reciprocidad. Cada elemento tiene dueño espiritual y exige permiso para su uso. Antes de la llegada española, los Misak ocupaban valles altos y páramos entre Popayán y Silvia. Eran agricultores de papa, ulluco, oca y maíz, además de ganaderos de pequeña escala.
Tierra, memoria y riesgo electoral
La confrontación entre comunidades indígenas por tierras ancestrales revela una fractura territorial que trasciende el hecho violento. El caso involucra memoria, autoridad, autonomía, límites comunitarios y disputas no resueltas en una región donde la tierra conserva valor cultural, productivo y político.
El momento electoral aumenta la sensibilidad del caso. En un Cauca con tensiones sociales, presencia de organizaciones indígenas, disputas por gobernanza territorial y reclamos históricos, cualquier versión parcial puede agravar el conflicto. Por eso, la verificación resulta necesaria antes de establecer responsabilidades definitivas.
El Gobierno Nacional, según el texto suministrado, habría enviado representantes hacia la zona en conflicto para atender la situación. Ese desplazamiento institucional deberá traducirse en esclarecimiento, protección de la población, garantías humanitarias y canales de diálogo entre autoridades Misak, Nasa y entidades estatales.
Cierre
Los pueblos indígenas del Cauca lloran sus muertos en medio de una disputa que exige verdad, mediación y responsabilidad institucional. La crisis de La Ensillada deja una pregunta de fondo para el país: cómo resolver conflictos territoriales entre pueblos originarios sin romper el tejido comunitario ni convertir la tierra ancestral en escenario de muerte.
Otras publicaciones de Jesús Alberto Aguilar Guerrero en Proclama del Pacífico:




