IMÁGENES VAGABUNDAS EN DE GREIFF



La maga de La Ceja, Marga la hechicera, me ha soplado al oído que desentierre las imágenes que encuentre en los poemas de León De Greiff en el cuadernillo que un alma generosa puso en mis manos.
Como gatito blanco me he acercado al plato que el poeta ha servido en las 70 páginas. He aquí las perlas que he encontrado:
En Admonición a los impertinentes:
Sin queja. Más mudo que Beethoven sordo.
Sin laude. Más zurdo que Cervantes manco.
En Canción Nocturna. Pág. 18
Solo por ver la luz en tus pupilas
entreabres tu párpados, ¡oh noche!
En Laberinto lunario:
¡y me adormí en las redes del erótico engaño!
La Pereza me atrae con sus ojos de ofidio.
¡Y tus ojos! En ellos naufragó mi albedrío!
En Canción nocturna: Pág.34
En tu pelo está el perfume de la noche.
El sabor de la noche vibra en boca palpitante.
La noche está en tus ojos brunos, cuando los cierras.
En tus oídos, toda la música de la noche -se refugia.
Tus manos son pálidas lunas sobre mi frente.
Clavos en ti me clavan, ¡oh noche deleitosa!
¡noche!… ¡tibio madero de mi cruz!
En Balada del aburrimiento perenne:
Noches en que Selene va nevando su albura
como tenue mortaja para el tremer cobarde
como tenue mortaja que al fastidio acaricia…
En el día, en la tarde, o en nocturnal negrura
¡el fastidio es la pira gélida que en mi arde!
Día de pleno sol que mi pena cilicia
con el contraste de su alegre ictericia.
Resuena entre los árboles una voz que murmura.
En Canción de la noche morena:
¡Me embriagué en el negror de tu melena!
En tus pupilas, Noche Ajena,
luz de los orbes trémula bullía
y en tus pupilas brunas, Noche Mía…
Xatlí, la Noche: en mis oídos suena
el si bemol con que te diste, plena.
Xatlí la Noche, en mis brazos cabía
todo cuanto soñó mi fantasía…
En Cancioncilla:
Tus ojos casi de platino y luna.
Tu sexo, roja tuna en jalde estuche
cuyos lúbricos labios hacen presa
del esclavo y señor, clavo de tesa
dulcedumbre, en tenazas de peluche.
¿Cuándo -bajo los míos- veré estrábicos,
zozobrantes tus ojos?
En Soneto:
Era la poesía como la luz del viento
Era la poesía
como el océano después de la borrasca, híspido y lento.
Igual a hembra poseída, saciada/ Ípsilon, Gama, Omega-.
En Balada egótica, en tono teatral:
Y en mi no encuentro nada, …
¡Sombra ilusa! ¡Entidad galvanizada!
… boga
mi fastidio en un mar de olas de plomo.
Nada veo. ¡Y mi vista todo abarca
a pesar de mi venda.
Soñador, algún loco ensueño labro:
¡Y el ensueño me huye!
En Nenias:
Las flechas de mi carcaj
todellas las he soltado.
¡Las flechas de mi carcaj
en mi pecho se clavaron!
En Rimas:
¡Lloran mis tristezas por las alegrías
que goces me dieron!
En Soneto:
Y era la Poesía como la luz sin alas
… Y era – de ojos azules –
la Poesía, que los ámbitos -nefelibata – hiende.
16-06-17 10:13 a.m.



