
Homenaje a la periodista y poeta Daisy de la Roche

Cuando gerenciaba y dirigía el “cadapuedario” El Caucano, que fundó mi padre Alfonso, cuando en busca de publicidad, visitaba su oficina, la recuerdo como una señora amable, siempre muy bien arreglada, organizada en su trabajo como secretaría en la gerencia de la Caja de Compensación del Cauca, CAPRECACUA.
Por fuera de la oficina, sin dejar su rigurosa compostura en la presentación, me sorprendía por lo rompedora de moldes, en una ciudad donde pocas mujeres se atrevían a trizar las cadenas de la asfixiante tradición patriarcal, inicialmente separándose del marido para criar sus hijos sola y trabajando, para después rehacer su vida sentimental; y mucho menos escribían columnas de opinión en el diario local, dirigían un ameno e innovador programa radial, saliéndose de los moldes de las “páginas sociales y secciones femeninas”, limitadas a consultorios sentimentales, horóscopos, recetas y glamour, en las que las habían confinado los directores de los medios de comunicación de entonces; y también, escribía poemas ajenos a sensiblerías cursis.
En términos similares la evocaron sus hijos, amigos y compañeros de la radio que el jueves 9 de diciembre, en el auditorio del Banco de la República de Popayán, en conversatorio transmitido por Facebook Live, le rindieron un sentido homenaje a Daisy de La Roche, (nacida en 1926 y fallecida en 2016) cofundadora de la Fundación Casa de la Cultura, de Popayán, pionera de las luchas de las mujeres por acceder a sus derechos e integrante de la Red de Mujeres Pubenza, y del periodismo cultural y educativo, desde las páginas del periódico El Océano, de Buenaventura, que fundó, el Cronista de Ibague, Tolima, El Liberal, de Popayán y en la década del 80, renovando la radio caucana, desde “El colectivo de radio alternativa El Colibrí” y otros espacios difundidos en diferentes emisoras de Popayán por mujeres como Alejandra González Mosquera. También perteneció a la Asociación Colombiana de Periodistas; en 1986, ganó el Premio Departamental de Periodismo Francisco Lemos Arboleda, en la modalidad de Prensa escrita y en 1989, repitió en la modalidad de Radio.
Intervinieron en el conversatorio sus hijos Fabio López de la Roche, docente de la universidad Nacional de Colombia, Maritza López de la Roche, docente de la universidad del Valle y Raúl López de la Roche, administrador de empresas de la universidad Externado, junto a los profesionales Nelson Castellanos, Carlos Tosse, Eduardo Gómez Cerón y Astrid Gallegos, quienes la acompañaron en la investigación y producción de los programas radiales, que desde mediados de los años 80, semanalmente emitieron durante varios años, destacando su rigurosidad en el trabajo, para ofrecerle a los radioescuchas calidad, sencillez y alegría, mediante la combinación de textos didácticos, música ligada a los temas y cuentos populares del Pacífico y otras regiones del Cauca, dramatizados por Ruth Estupiñán, artísticamente conocida como Clotilde Lucumí y quien con la teatralización y su picante característico, nos narró el cuento que más le gustaba a Daisy y se lo hacía repetir cada que se encontraban.
Durante su evocación Maritza leyó apartes de este poema escrito por su madre, publicado en 1998, por la Red de Mujeres de Pubenza en el libro “Antorchas al viento”:
Siempre el mar
¿Que por qué quiero al mar?
Porque su sal oxida las cadenas
Y en su golpe alegre,
Sin murallas,
Sobre la horizontal arena
es símbolo de libertad.
Porque sus aguas
Para todas las razas desbordadas,
A los puertos les cantan
con voces de sirena.
Y lamen los costados de la patria
Contándole secretos
de regiones extrañas.
Porque su yodo nos sube por los flancos
inundando las venas.
Los nervios tensos
los convierte en seda.
La altiva piel de sal,
en piel canela.
Y en el perfil de nuestra costa engendra
Una raza de miel, cumbia y maracas,
Y silvestre alegría en sus arterias.
¿Que por qué el mar?
Porque sus rústicos veleros
Para secar las lágrimas
Llevan pañuelos blancos
Porque cuenta historia de piratas
Pero calla, y es mudo confidente,
Si en su playa hay pecados
O idilios inocentes…
Fotos homenaje a Daisy




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