Holocaustos en Colombia



Holocaustos en Colombia
El pasado lunes 27 de enero de 2.020 se cumplieron 75 años de la liberación del Campo de Concentración de Auschwitz (con apertura el 20 de mayo de 1940 hasta el mencionado 27 de enero de 1945), situado al S. E de Katowice en Polonia (Europa), por parte del ejército soviético, en el cual casi 4 millones de personas en su mayoría judíos y polacos fueron exterminados en cámaras de gas, por parte de los nazis, configurando una espantosa tragedia que desde entonces ha conmocionado al mundo y que ha sido tema recurrente para muchas novelas, series de TV y películas, en un capítulo negro y terrible de la historia de la humanidad, al decir de Christian Cantor, embajador de Israel en Colombia.
En 1947 fue fundado el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, siendo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, como uno de los lugares de mayor simbolismo del llamado Holocausto o SHOAH (gran matanza de seres humanos, entre los israelitas especialmente, sacrificio religioso en que se quemaba la víctima completamente).
No sé ustedes amables lectores, pero al instante, al recordar tan fatídico acto conmemorativo mundial, me acordé por asociación usando mi flash-back mental o analepsis (regreso al pasado), de aquellos períodos fatídicos de nuestra sangrante historia nacional, signada por la fatídica parca o muerte, que siempre ha estado presente en cada época de la misma, imaginando que siempre hemos vivido muchos holocaustos (y aún los estamos padeciendo, ¿quién sabe hasta cuándo?), mejor dicho muchos Auschwitz reunidos, como ominosos castigos eternos.
Según mi concepto personal y en aras de la brevedad del espacio de la presente columna de opinión, dichos períodos funestos serían: 1.- La gran violencia que duró cinco décadas; 2.- El genocidio de la UP (Unión Patriótica); 3.- La tragedia nacional de los llamados falsos positivos; 4.- Las masacres de los indígenas, desde la Conquista Española hasta el día de hoy; 5.- Las muertes de los líderes sociales; 6.- Los asesinatos de los reinsertados de las antiguas FARC.
Como nos damos cuenta, tenemos una lista muy triste de sucesos que a la manera de una larga marcha fúnebre de tristeza y dolor han marcado la historia de nuestro país en forma muy cruel (y lo siguen marcando). En algunos países, han aprendido de sus tragedias y las han asimilado para lograr un cambio en los mismos, pasando de las “memorias de las mismas a las acciones”, como una aplicación de la ley de la compensación. El ejemplo más claro es el de Alemania, quien a pesar de haber “sufrido” prácticamente una guerra mundial más el período de Adolfo Hitler y el nazismo con sus campos de concentración (sin olvidar el episodio del muro de Berlín), salió adelante y hoy es un ejemplo de un país completamente diferente.
Podemos concluir, haciendo nuestras las recomendaciones y el llamado de atención que hace el mencionado Embajador de Israel en su columna de El Tiempo, febrero 2/ 20, titulada “De las Memorias a las Acciones”, sobre la necesidad e importancia de conocer esos sucesos como el de Auschwitz (y por ende, me atrevo a afirmar con perdón del señor Embajador, sobre los nuestros): “El peligro es enorme, porque estos vacíos en los sistemas de educación, en la sociedad y en la política, se llenan rápidamente con ideas distorsionadas, argumentos falsos y odio puro”.
De los seis períodos funestos comentados, por lo menos ya estamos aprendiendo a cambiar algo con relación al primero (con acuerdo de paz incluido), pero nos falta todavía mucho, para aprender a vivir en paz, como buenos colombianos.
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