‘Hara-kiri’ de la oposición con el Procurador
Ya sé que el Polo y el Partido Liberal no se rigen por códigos de honor como los samuráis, pero la noción de hara-kiri (suicidio) sirve de metáfora para decir esto: En la gran batalla política en torno a la alternación o no en el poder, la condena del ministro Palacio y el embajador Sabas habría sido un golpe muy fuerte para la causa reeleccionista.
Y resulta que los partidos de oposición contribuyeron a elegir al Procurador que absolvió a aquellos sin rubor!
Cualquier extranjero, o uno de los que aparecen a veces en la columna de Daniel Samper Ospina, preguntaría: ¿Qué tipo de política se practica en Colombia?
Ya era una gran inconsistencia ideológica que la izquierda y los liberales pecadores votaran por el ultra-conservador religioso Ordoñez para Procurador, explicada por unos ofrecimientos de puestos, se cree, pero ¿nadie vio los riesgos políticos de esa elección?
El Procurador de entonces, Edgardo Maya, pre-candidato presidencial ‘in pectore’ del Partido Liberal, ¿no vio las implicaciones políticas de la decisión disciplinaria en sus manos ni se le ocurrió hablar con el director único de su partido?
Tal vez sí las vio y por eso no quiso firmar el fallo que estaba listo: para evitar que lo acusaran luego de haber condenado pensando en su pre-candidatura presidencial.
Si fue así, mal cálculo político. La gente está pensando de Maya … lo que está pensando.
Parece que las conversaciones entre los senadores de la oposición y el ternado Alejandro Ordóñez no versaron sobre cuestiones de la denominada “alta política” (por ejemplo, no tomar partido en la disputa por la reelección ignorando las pruebas desfavorables al Gobierno o en el eventual concepto ante la Corte Constitucional), sino sobre burocracia y el cumplimiento de obligaciones de la Procuraduría!
Practicamos, muy frecuentemente, una política sin principios, sin coherencia, sin vergüenza, sin visión, sin largo plazo, puestera.
El Procurador Ordóñez dijo, según la revista Cambio, que destinará dos días a atender a los congresistas!
Si los parlamentarios del Polo y el Partido Liberal tuvieran los códigos de los samuráis, hay honrosas excepciones, sería posible esta forma de ‘suicidio’: no irían al despacho del Procurador. Renunciarían a lo que él está dispuesto a darles.
Ir daría un espectáculo lamentable.
¿Podrán los presidentes de los partidos de oposición replantear sus relaciones con la Procuraduría General de la Nación a raíz de la absolución con el 62% del texto de un fallo que condenaba?
¿Lo citarán al Congreso?
¿Recobrarán la independencia respecto de la mano dispensadora de cargos de alta remuneración de la Procuraduría?
Porque si no, ¿cuál sería la diferencia fundamental, en términos de tipo de política, entre la ‘Yidispolítica’ y la conducta de la oposición?




