GUAYACANES Y GUALANDAYES EN CALI


Loco-mbiano

No solo del Huila son oriundos los coloridos árboles que hicieron célebres los cantores colombianos Garzón y Collazos. Es la época más propicia para salir a caminar y disfrutar de la belleza de multitud de árboles cargados de flores a sus espaldas como en Medellín, la ciudad de la eterna primavera.
Cali está vestida como en Japón o en New York o Washington pasado el invierno. Allí florecen los cerezos y sus árboles ofrecen un ramillete de botones rosados como para adornar a las ciudades igual que a una novia.
Aquí, por las orillas del Río Cali, por avenidas y parques, se entreveran ahora los guayacanes con su cuerpo entero cubierto de perlas amarillas. No bien aparecen rozagantes y cundidos de flores bordadas en todo el cuerpo, van dejando caer de su falda, sensuales, y sin darse cuenta, los adornos de su cabello, hombros y seno. Van cayendo suaves sobre el piso formando una alfombra que cubre sus pies.
No solo vemos aquí, cerquita, el paisaje salpicado de amarillo por muchos lugares. También se ven gualandayes azules que matizan a nuestro paso el asombro entre tanto verde de samanes, ceibas, sauces, cañaverales, acacias y chiminangos. Asimismo, se encuentran nuestros ojos con el color lila de los sietecueros.
Al pasar frente a nuestra Biblioteca Madre, la del Centenario, nos encontramos con cuatro poetas que disfrutaban el diálogo sentados en la Cafebrería. Estaban Margarita Rosa Patiño, Rodrigo Escobar Holguín, Ana María Gómez y Gloria Ogonaga. También a ellos se les ha pegado el color de estos árboles y andan de caminata animando a más poetas a que se enamoren de la ciudad y de sus árboles.
Han invitado a realizar un recorrido en una buseta alquilada por sitios que han señalado en el mapa de Cali. Sin duda que querrán ir desde Pance en el Sur, pasando por la zona universitaria, seguir por toda la Avenida Quinta, llegar al Centro y voltear hacia el Occidente hasta el Zoológico por la ribera del Río Cali y tomar luego hacia Chipichape al Parque de los Novios. Qué menú de rico paisaje sería. Ellos no son locos como el que habla. Son poetas y aman el aire, las flores, el verde como Federico, o el lila como Juan Ramón el del asno Platero, de algodón.
Usted, lector, ¿acaso no se ha enamorado por estas fechas con tanta flor a lado y lado por donde pasa? No ha cabalgado en un bus del Mío y se ha distraído mirando el vestido azul, el amarillo o el intenso lila o el rojo de las buganvilias junto a la Santiago? Apúntese al paseo que organizan por estos días los poetas que he mencionado. Chao.



