Guachené volvió a amanecer entre disparos, miedo y duelo. En la madrugada de este 21 de abril de 2026, hombres armados irrumpieron en la vereda La Cabaña, sector conocido como 5 y 6, y abrieron fuego contra un grupo de personas que se encontraba departiendo en el lugar.
El ataque ocurrió hacia las 3:00 de la mañana y dejó tres personas asesinadas y varios heridos, según información preliminar conocida por este medio. Hasta el momento, las víctimas mortales han sido identificadas en la comunidad por sus apodos: Alvarado, Germán y Papi, mientras las autoridades avanzan en la verificación oficial de sus identidades y en la investigación de los responsables.
Este nuevo hecho de sangre ocurre apenas días después de las movilizaciones comunitarias que bloquearon la vía Panamericana para exigir acciones urgentes frente a la creciente inseguridad que golpea a este municipio del norte del Cauca.
En Guachené, la indignación crece porque la violencia sigue avanzando mientras las respuestas institucionales no logran contenerla.
Las comunidades ya habían advertido
Tras la masacre ocurrida el pasado 5 de abril en la vereda Obando, donde fueron asesinadas tres personas, entre ellas adultos mayores, las comunidades decidieron salir a las vías y bloquear el corredor Panamericano en el sector del peaje de Villa Rica.
La protesta fue un mensaje directo al Gobierno Nacional, a los organismos de seguridad y a las instituciones responsables de garantizar la vida en el territorio. La exigencia fue clara: presencia real del Estado, investigación judicial y medidas concretas para detener la violencia.
Días después, en el polideportivo de Guachené, se realizó una reunión con presencia de organismos nacionales, autoridades regionales y representantes institucionales. Allí se asumieron compromisos y se anunciaron acciones para enfrentar la crisis.
Sin embargo, una semana después, la percepción de la comunidad sigue siendo la misma: más reuniones, más mesas de trabajo, más consejos de seguridad, pero los resultados no aparecen.
La masacre de este 21 de abril profundiza esa sensación de abandono.
Una cadena de violencia que no se detiene
El 12 de enero de 2026, en la vereda El Guabal, durante los festejos populares de inicio de año, fueron asesinados tres jóvenes en medio de confrontaciones asociadas a fronteras invisibles y disputas entre pandillas. Entre las víctimas fueron identificados Milton Alexis Matta Chará y Andrés Felipe Mina Vidal.
Las investigaciones apuntaron a enfrentamientos entre estructuras conocidas como “5 y 6” y “Gollos”, grupos señalados en reiteradas ocasiones por disputas territoriales y control de corredores urbanos y rurales.
El 17 de febrero fue asesinada Carmen del Socorro Cabrera, de 63 años, en zona rural del municipio. Su cuerpo fue hallado en su vivienda luego de la incursión de hombres armados.
El 16 de marzo, en la vereda Barragán, fue asesinado Numar Fory Balanta, pensionado de la Policía Nacional, agricultor y comerciante reconocido en la región.
El 5 de abril, en la vereda Obando, otro ataque armado dejó tres personas asesinadas. Entre los nombres conocidos públicamente figuran Olver Carabalí, de 70 años; Fanor Carabalí, de 57; y Óscar Iván González.
Ese crimen provocó la reacción inmediata de la comunidad y volvió a encender las alarmas sobre la grave situación humanitaria que vive el municipio.
La crisis ya había sido advertida
En la mesa interinstitucional realizada el 15 de abril, las autoridades reportaron 14 homicidios en lo corrido de 2026, frente a 8 registrados en el mismo periodo de 2025.
También se confirmó el desplazamiento de más de 100 personas y la afectación directa de al menos 25 familias en el sector de Obando. La Defensoría del Pueblo advirtió además que Guachené cerró 2025 con 49 homicidios y alertó sobre confinamiento, amenazas, restricciones a la movilidad y afectaciones incluso para la realización de rituales funerarios en comunidades afrodescendientes.
El alcalde Willinton Mina Vidal también denunció amenazas tras pronunciarse públicamente sobre la situación y pedir mayor intervención estatal.
La violencia ya afecta la permanencia escolar, la economía familiar, la salud mental de la población y la confianza institucional.
El antecedente que sigue marcando al municipio
Hablar de violencia en Guachené obliga a recordar uno de los hechos más graves de su historia reciente: el asesinato del entonces alcalde Elmer Abonía Rodríguez, ocurrido el 22 de diciembre de 2023.
El mandatario fue atacado a tiros mientras se movilizaba dentro del municipio. Su homicidio estremeció al país y dejó en evidencia que en este territorio la violencia también alcanzó a la máxima autoridad local.
A ello se suman ataques y hechos violentos contra concejales y líderes políticos, consolidando una preocupación profunda sobre la gobernabilidad y la protección de quienes ejercen funciones públicas.
En Guachené, la violencia no distingue entre jóvenes, adultos mayores, comerciantes, campesinos o autoridades.
Un llamado que ya no admite espera
Lo que ocurre en Guachené dejó de ser un asunto local. Se trata de una crisis humanitaria que exige la atención del Gobierno Nacional, de los organismos de derechos humanos y de la comunidad internacional.
Las comunidades no están pidiendo discursos ni nuevas promesas. Están exigiendo garantías para vivir.
Cada homicidio es una advertencia. Cada masacre es una señal de que el Estado sigue llegando tarde.
Hoy, después de una nueva madrugada de sangre, Guachené vuelve a lanzar la misma pregunta que aún no tiene respuesta:
¿cuántos muertos más hacen falta para que lleguen soluciones reales?