Grandes interrogantes


Grandes interrogantes

Es sencillo hacer que las cosas sean complicadas, pero difícil hacer que sean sencillas. – Nietzsche
Al preguntarnos qué nos dejó el paro nacional, sólo podemos aproximarnos a la especulación. La realidad de los hechos y furia de las palabras saltan a la vista y la incertidumbre que pueden generar los impensables cambios inducidos por la reestructura económica y por las posibles retaliaciones de los agentes de la dominación llenan de preguntas y angustia los días por llegar.
Parece que la luz al final del túnel no es clara para la mayoría de los colombianos; es necesario aproximarnos a la verdadera concepción de las causas de los problemas que nos aquejan. Sin embargo, consideraría que las soluciones se ven lejanas y difusas y lo que se evidencia es una politización del paro a grandes escalas, una polarización marcada en las comunidades, una sensación de miedo e inseguridad que recorre nuestras calles y avenidas. Hoy, pretendemos como Ícaro y Dédalo elevarnos entre las nubes y llegar al sol, desconociendo que puede derretir nuestro ego.
Asimismo, saltan a la vista los chivos expiatorios. Podemos observar en las redes sociales, en lo noticiarios y en las ruedas de prensa un ejército móvil de metáforas, metonimias y antropomorfismos que continuamente responsabilizan al pueblo, al débil, al que lucha por sobrevivir, al que paga impuestos, al que madruga y trasnocha del caos reinante. Pero, de manera vil y descarada, ignoran y tergiversan la verdad de los otros que, bajo el amparo de leyes, padrinazgos y entidades del Estado desfalcan el erario público mientras las luces y las cámaras buscan su mejor perfil. ¡Vaya ironía!
Desde la perspectiva anterior, aún no sabemos todavía de dónde procederá el impulso hacia la verdad, pues hasta ahora solamente hemos prestado atención a compromisos que algunos sectores establecen para existir o camuflar su beneficio político. Pero nada parece cierto; dicho en términos morales, existe una obligación de mentir según el interés. En nuestro territorio, las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, porque las palabras se han gastado y perdieron su fuerza sensible y trasformadora.
Sabemos que las decisiones que viene tomando el gobierno están marcadas por el predominio de dos grandes paradigmas que han organizado las clases dirigentes. De un lado, la visión de la salud pública consecuente con los intereses de sus capitales y que genera la búsqueda frenética de ganancia desequilibradora sin importar la vida social. Del otro, la visión de la estabilidad económica re conceptualizada a la luz de los sucesos colectivos que estremecieron el país y que solo buscan beneficiar a unos pocos.
Por lo tanto, la crisis nacional develada y agravada por el PARO, dejó a la vista la gran contradicción existente entre intereses del capital y la defensa y protección de la vida, el trabajo, la salud, la cultura y la recreación. Hasta el momento, la diferencia en las estrategias y decisiones de NUESTROS gobernantes solo nos dejan grandes interrogantes y dudas.
Para concluir, debo dejar claro que las batallas en las ciudades han sido una lección histórica que ha puesto en evidencia los intereses contradictorios de los partidos políticos y el ausentismo de las figuras públicas frente al dolor del menos favorecido que ciego los elevó a puestos de privilegio. Ya nuestros ídolos no se rasgan la camisa negra y de manera socarrona se fueron con los pies descalzos en bicicleta o se dedicaron a promover charlas sin sentido en redes sociales donde se evidenció su inmadurez y egolatría. Nos urge defender un cambio radical en dirección a la salvaguarda de la humanidad y el planeta con sistemas de salud, educación y trabajo desde la ética de la vida y el respeto por la diferencia. Esta lección debe permitirnos una mayor comprensión de nuestras realidades en favor de una recuperación económica, moral y cultural.
************************************************************
Lee otros artículos del autor aquí:




