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Lunes, 5 de octubre de 2026
lunes 18 abril, 2011 a las 8:55 am

GERARDO AYERBE CHAUX – (1916)

Por: Guillermo Alberto González Mosquera
Cuando el sábado 13 de junio de 1953, el General Gustavo Berrío, entonces Comandante del Ejército colombiano, reunió a los oficiales de más alta graduación bajo su mando, para informarles sobre los acontecimientos que estaban produciéndose en el país y que derivaban hacia el golpe de estado que llevaría a la dictadura y toma del gobierno por parte del general Gustavo Rojas Pinilla, el Coronel Gerardo Ayerbe Chaux, que entonces ocupaba la Jefatura de la Sección Tercera del Comando del Ejército, manifestó públicamente su opinión desfavorable a cualquier acción que rompiera el hilo constitucional del país. Al término de la reunión y antes del mediodía regresó a su casa y en una máquina de escribir rudimentaria, pasó su solicitud de baja, argumentando que la tradición de las Fuerzas Armadas de Colombia era la de ser fiel a la Constitución y respetar las instituciones legítimas. Recordó asímismo, que esa había sido su propia conducta cuando el intento de golpe al Presidente López Pumarejo en Pasto y cuando los acontecimientos del 9 de abril, luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Apesadumbrado por tener que dejar la carrera de las armas y a pesar de su propia situación personal, al quedar sin pensión alguna pues su retiro era voluntario y tenía una familia numerosa para sacar adelante, fue hasta el despacho del Comandante y entregó la corta nota en que dejaba explícita su posición. Ayerbe era un oficial brillante que había escalado cada peldaño de la carrera con méritos singulares, lo que había llevado algunas veces a sus superiores a confiarle responsabilidades muchas veces superiores al rango que detentaba. La admiración de los altos mandos por su personalidad y ejecutorias, llevó a Berrío, que al día siguiente era ya Ministro de Guerra, a negar la baja y a manifestarle a Ayerbe, que ni él ni el propio Jefe de Estado estaban de acuerdo con su retiro del servicio.
Continuaría así, una de las carreras más brillantes en las Fuerzas Armadas Colombianas, en la que episodios análogos se repetirían en distintas épocas de su vida. Ayerbe continuaría con la misma inmodificable opinión sobre el rol de la institución armada y su función claramente determinada en la Carta y ganaría una merecida fama de militar civilista, con cuya lealtad podía contarse en todos los momentos. Como Comandante General del Ejército jugaría un papel decisivo en los acontecimientos que protagonizara el General Ruíz Novoa durante el gobierno del Presidente Valencia y más tarde siendo ya Ministro de Defensa del Presidente Lleras Restrepo, la prudente firmeza de Ayerbe el 19 de abril de 1976, evitó que un desbordamiento de las masas frustradas de la ANAPO, que reclamaban el triunfo de su candidato Gustavo Rojas Pinilla en las elecciones presidenciales, alterara el orden público con gravísimas consecuencias para la institucionalidad del país.
Esas mismas condiciones de hombre de maneras caballerosas, pero siempre dispuesto a hacer respetar las normas del derecho y hacer cumplir el papel de las instituciones armadas en las circunstancias en que fuera necesario, hicieron que cumpliera una exitosa gestión como Gobernador del Viejo Caldas en el período de la Junta Militar de Gobierno que sucedió a la dictadura de Rojas. Ayerbe tenía las condiciones para ayudar en la pacificación de los espíritus y propiciar el retorno a la civilidad perdida.
Ocupó con decoro todas las escalas de la vida militar y a su retiro del servicio activo sirvió como Embajador en la República Argentina. De allá regresó, cuando con el consenso de los partidos políticos se lo escogió para dirigir la Registraduría Nacional del Estado Civil. Tal era el grado de confianza que gozaba en la opinión pública. Desde esta posición presidió varios debates electorales, sin que jamás se le reprochara un solo acto de parcialidad política.
Ha dedicado estos últimos años a la búsqueda de la paz, como miembro de la Comisión de Conciliación Nacional y de otras instancias para el mismo propósito. También ha venido dirigiendo el Centro de Estudios Sociales Juan Pablo II, dedicado al análisis de las doctrinas de la Iglesia en materia social. Ayerbe es un caballero cristiano de nítidos principios que practica con su ejemplar conducta personal.
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