Ganancias y pérdidas



Empecemos por los perdedores después de los acontecimientos de los últimos días en Colombia.
Luego de la absolución de Uribe y de la inclusión del presidente Petro, con su esposa, hijo y Benedetti en la lista “Clinton” aparece como gran perdedor el presidente Petro, que se dedicó a cazarle la pelea al presidente americano a como diera lugar y al respondérsele, quedó muy golpeado y desubicado, pues además había sido descertificado y había perdido la Visa americana, mientras tanto Trump anda en Asia donde ya firmó en Malasia un tratado de paz entre Camboya y Tailandia.
Otro perdedor es Benedetti, que acumula con las investigaciones en la Corte Suprema de Justicia la inscripción en la misma lista “Clinton” tan temida por los políticos del mundo.
Hay que tener en cuenta que en todas las sanciones impuestas por Trump se ha buscado preservar al pueblo colombiano, inclusive cambió la sanción de aranceles por la lista “Clinton” y en el caso del recorte de ayudas estas no comprometen los ingresos del pueblo colombiano, se refieren a temas de armas y mantenimientos, por falta de resultados en la lucha contra el narcotráfico que parece solo ha sido retórica, a pesar de los constantes auxilios entregados por Estados Unidos.
Otro perdedor es Iván Cepeda que había puesto todas sus apuestas en la condena de Uribe, pero ahora, libre Uribe, significa que Cepeda se queda sin juego para obtener unas mayorías nacionales. Tal vez el resultado de la Consulta pueda servirle para continuar el camino a pesar de la baja votación.
Aparece también otro perdedor, Eduardo Montealegre, quien presentó renuncia del Ministerio de Justicia por pedido del presidente, pues no quiso entregar la Visa como solidaridad con su jefe, no logró la presunta comisión de obtener la condena de Uribe, pero fuera de eso tenía cazada una pelea con el Procurador quien le había abierto dos investigaciones y además la senadora Paloma Valencia se aprestaba a iniciarle una moción de censura. Cuentan también que Petro no quedó muy satisfecho con la redacción de Montealegre para la convocatoria de una Asamblea Constituyente.
Pasemos a los ganadores.
Con la absolución de Uribe, gana él, su familia y sus abogados, pero también su partido, el Centro Democrático, que se revitaliza para nuevas oportunidades de obtener altas votaciones que le aseguren una fuerte presencia en el próximo Congreso y lo conviertan en colectividad esencial para los acuerdos que deben culminar en un solo candidato o candidata de coalición a la presidencia de la República.
También ha ganado la Justicia que demuestra la seriedad y profundidad en un fallo de segunda instancia de parte del Tribunal Superior de Bogotá.
Gana igualmente la verdad, que a veces se demora en surgir, pero ahora se erige triunfadora con el máximo despliegue de argumentos y pruebas.
Ha ganado también el pueblo colombiano que durante muchos años se ha visto confundido en un mar de contradicciones y sofismas, en duros debates y riesgosas afirmaciones, pero que ahora puede respirar el aire de la verdad y sobre todo la seguridad de la luz de una justicia, que esta vez se mostró admirable.
Es necesario aclararles a muchos comentaristas que la Casación no es una instancia, en Colombia no existe la tercera instancia, la casación es un recurso extraordinario, que exige una técnica especial para su presentación y que está expresamente reglada con causales taxativas y específicas relativas a infracciones a la ley o a erróneas interpretaciones de la norma.
No es fácil que la Corte case una sentencia y menos cuando viene bien fundamentada de la última instancia.
También el argumento de acudir a instancias internacionales no puede presentarse como una amenaza velada y no puede consistir en debilitar, menospreciar y llenar de inseguridad a la justicia colombiana.
En 4 meses elegiremos un nuevo Congreso y en 6 meses estaremos votando en la primera vuelta para presidente y por todas partes hoy estamos escuchando: “ya ha sido suficiente, ha llegado la hora de reconstruir a Colombia”.
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