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Jueves, 1 de octubre de 2026

Fútbol y Platón

Fútbol y Platón
Fútbol y Platón

Guido Germán Hurtado Vera

Platón es conocido como uno de los principales “idealistas” en la historia de la filosofía. Para él existen dos tipos de realidades: la sensible, que se puede percibir con los sentidos, como un árbol, una casa o una persona y; la inteligible, que no se puede percibir a través de los sentidos, sino sólo a través de la razón, como la belleza, la piedad o el bien.

En su obra “La República”, argumenta que el entrenamiento físico es fundamental para el desarrollo del alma y la mente. Creía que el ejercicio físico no sólo fortalecía el cuerpo, sino que también desarrollaba el espíritu, permitiendo alcanzar un equilibrio entre el cuerpo y el alma.

El fútbol es sensibilidad, arte, magia, hechizo. Su origen se remonta a la Edad Media, particularmente, en las islas británicas. Las primeras reglas que dieron origen al fútbol se caracterizaban por su poca organización y violencia extrema. En 1848, representantes de diferentes colegios ingleses crearon en la Universidad de Cambridge el primer reglamento, base del fútbol moderno.

Según el historiador inglés Eric Hobsbawm, las tradiciones y, en particular, el fútbol constituyó, en el siglo XIX, algunos de los elementos más significativos en los procesos de construcción de los estados nacionales.

Desde finales del siglo XIX, el fútbol tiene un vínculo estrecho con el fortalecimiento de la sociedad inglesa, a través de las escuelas públicas y de las universidades, perspectiva que fue disolviéndose hasta convertir al fútbol en un entretenimiento destinado a los obreros de las fábricas británicas. El fútbol como un mecanismo de control social.

En 1904 se funda la FIFA, para servir como unidad entre naciones (Bélgica, Dinamarca, Francia, Países Bajos, España, Suecia y Suiza). El fútbol como mecanismo de control político.

En 1974, el brasileño Joao Havelange fue elegido presidente de la FIFA, el rasgo distintivo de su administración fue la agresiva expansión y mercantilización global de este deporte, junto a marcas comerciales, así la expansión fue más fácil, rápida y efectiva.

De esta forma hoy el fútbol es realmente un fenómeno universal, mucho más que la democracia. El fútbol es el mejor ejemplo de la globalización. Un súper negocio que acabó de un tajo los ideales del juego. Una estocada al concepto de “homo ludens” (el hombre que juega), el acto de jugar es indispensable en la cultura humana. Si el hombre no juega, se mata.

Si no fuera por las voces de esperanza e ilusión de algunos de los más significativos protagonistas hoy el fútbol no sería más que una historia de melancolía de los que amamos este deporte.

Johan Cruyff el capitán más ilustre del Ajax y de la selección de Holanda, que se definía como un jugador idealista afirmó que “la vida y el fútbol se deben vivir y jugar de manera bella”.

Marcelo Bielsa, el actual entrenador de la selección uruguaya, expresó que “los aficionados aman el fútbol por su belleza, de ahí que a muchos les cuesta aceptar que lo único que pueden ofrecer hoy los entrenadores sean solo cifras, solo resultados”.

Pablo Aimar, el exfutbolista argentino, afirmó que la suya sería la última generación que ve completo un partido de fútbol, “en un mundo donde la vía de aproximación al deporte son las apuestas, la valoración de su belleza se ha convertido en una desgracia”.

Jorge Valdano, ex campeón con Argentina en México-86, expresó que el fútbol es una metáfora de la vida, que refleja las virtudes y los defectos de una sociedad, “el fútbol es el último refugio de la magia. La imaginación y la belleza son los elementos más importantes en el fútbol, incluso más importantes que la velocidad o la técnica”.

El filósofo holandés Rob Riemen, expresa que todo lo que se presenta como cultura, pero sin una expresión de las cualidades espirituales, no es cultura sino moda. El fútbol hoy es moda.

Así que no concebir el fútbol como un dispositivo estético de la vida humana conlleva el empeoramiento de la condición humana, a la violencia y caos. Sólo observen lo que pasa dentro y fuera de los estadios.

Sí Platón hubiera sido jugador o entrenador de fútbol se añadiría a la lista de los “idealistas” que consideran el fútbol como un deporte lleno de magia y belleza articulador de las sociedades humanas.

Y esa una de las tantas razones por las cuales leo a Platón.

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