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Jueves, 1 de octubre de 2026

Fútbol sin barreras llegó al norte del Cauca

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Fútbol sin barreras llegó al norte del Cauca/

Caloto fue seleccionado como nueva sede de Supernovas, un programa internacional impulsado por la plataforma Indrive que busca reducir desigualdades sociales mediante el deporte infantil. La iniciativa, presente en ocho países y en siete ciudades de Colombia, ofrece entrenamientos gratuitos con enfoque formativo para niños y niñas de entre 5 y 12 años. En su lanzamiento en el municipio caucano, 120 menores recibieron uniformes e iniciaron sus actividades bajo la orientación de formadores capacitados.

El proyecto no realiza procesos de selección por nivel deportivo. El único requisito es querer participar. Esta premisa, según sus promotores, permite que todos los menores, sin importar su experiencia o habilidades, accedan a un entorno seguro para jugar, aprender y construir relaciones basadas en el respeto.

Durante la jornada de apertura, representantes del programa, entrenadores y familias se congregaron en el espacio designado para los entrenamientos. La entrega de la dotación marcó el inicio oficial de una etapa que, según voceros locales, representa más que una actividad física: abre la posibilidad de que niñas y niños del norte del Cauca cuenten con un espacio de pertenencia en medio de contextos marcados por la exclusión, la violencia y la falta de oportunidades.

Fútbol sin barreras llegó al norte del Cauca
Fútbol sin barreras llegó al norte del Cauca

Fabio, uno de los impulsores comunitarios del proyecto, destacó que la llegada de Supernovas a Caloto beneficia no solo a los menores inscritos sino a sus familias, al crear vínculos de comunidad en torno a la actividad deportiva. “Aquí no hay competencia ni clasificación. Hay juego, convivencia y cuidado”, señaló.

En Caloto, donde históricamente han convergido las tensiones del conflicto armado, las familias valoran que sus hijos e hijas puedan contar con una rutina distinta. Para muchos, se trata de una forma concreta de alejar a los menores de entornos de riesgo. Las actividades de Supernovas permiten que el deporte funcione como canal de protección, disciplina y orientación emocional.

El programa entrega uniformes nuevos cada año. No como símbolo de competencia, sino como expresión de pertenencia. “Cuando todos están vestidos iguales, se reconocen como parte de algo. No solo corren detrás del balón. Se ven, se respetan, se cuidan”, dijo una madre de familia durante el acto inaugural.

Indrive, empresa conocida inicialmente por su aplicación de movilidad, ha expandido su accionar a iniciativas sociales bajo la premisa de desafiar las injusticias estructurales. Con Supernovas, busca garantizar que los menores accedan a formación deportiva guiada, sin depender de los recursos económicos de sus familias ni de las condiciones del lugar en el que habitan.

El modelo se basa en la confianza en el potencial de cada niño. En cada sede, el equipo técnico está formado por entrenadores que han recibido formación integral y materiales adecuados para conducir prácticas inclusivas, seguras y constantes. Además de Caloto, el programa tiene presencia en Popayán, México, Chile, Kazajistán y países de África.

Supernovas no se concibe como una intervención aislada. Sus promotores aseguran que su sostenibilidad dependerá del compromiso colectivo entre las instituciones, los equipos técnicos, las comunidades y los padres de familia. Por ello, además de los entrenamientos, se fomenta la participación activa de los cuidadores y se promueve una red de apoyo mutuo.

En los testimonios recogidos durante la jornada, varios padres y madres manifestaron su deseo de que la iniciativa se extienda a otros municipios del Cauca. “Queremos que este proyecto crezca. No solo por el deporte, sino por la posibilidad de mostrarles a los niños que sí existen caminos posibles para sus sueños”, expresó una vocera comunitaria.

Cada balón entregado, cada niño inscrito, cada juego organizado, forma parte de un relato que, sin anuncios ni promesas grandilocuentes, transforma realidades cotidianas. Allí donde el abandono estatal ha dejado marcas profundas, el fútbol vuelve a ser lenguaje común. Uno que se habla sin distinción de origen, habilidad o apellido.

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