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Miércoles, 7 de octubre de 2026

Funcionario de la Registraduría es exaltado en Cauca

FUNCIONARIO DE LA REGISTRADURIA ES EXALTADO EN CAUCA.

Imagen por: https://chatgpt.com/

JESÚS-ALBERTO-AGUILAR

“No hay grandeza donde faltan la sencillez, la bondad y la verdad”.

Hay cargos que se firman y cargos que se honran. Manuel Ricardo Ruales Realpe hizo lo segundo durante más de cuatro décadas al servicio de la Registraduría Nacional del Estado Civil, una de las instituciones centrales para el funcionamiento de la democracia colombiana.

Su trayectoria estuvo marcada por la responsabilidad que asumió como servidor público y por el cumplimiento de las funciones relacionadas con la identificación de los ciudadanos y la organización de los procesos electorales.

En la Registraduría no se gobierna: se garantiza que un niño tenga nombre, que un adulto pueda obtener su cédula y que la ciudadanía ejerza el derecho al voto. En ese trabajo, muchas veces silencioso, Ruales Realpe asumió responsabilidades operativas, administrativas y electorales en diferentes departamentos del país.

Una carrera dedicada a la identificación ciudadana

Quienes trabajaron con él en el Cauca lo recuerdan como un funcionario dispuesto a atender largas jornadas, revisar documentos y orientar a los ciudadanos que acudían a las oficinas de la entidad.

El texto que acompaña su reconocimiento señala que acostumbraba recordar que un documento de identidad no era solamente un papel, sino la representación de la identidad de una persona. Esa concepción habría guiado su trabajo en procesos de registro, cedulación y atención al público.

El Sindicato Regional Caucano destacó que cada huella, fotografía y registro fue tramitado con responsabilidad. También resaltó su participación en jornadas realizadas en territorios rurales, incluidas veredas a las que los vehículos no podían ingresar, pero donde los documentos debían llegar.

Elecciones, territorio y servicio público

La carrera de Ruales Realpe también estuvo ligada a la organización de elecciones. El relato menciona jornadas de hasta 14 horas, labores de conteo, revisión de puestos de votación y responsabilidades relacionadas con la garantía de que cada voto fuera contabilizado.

Su trabajo se desarrolló durante momentos complejos para el país, entre ellos el conflicto armado, el fenómeno de El Niño y la pandemia. En esos escenarios, la Registraduría continuó cumpliendo funciones de identificación y organización electoral.

La importancia de esa tarea trasciende el trámite administrativo. Sin registro civil o cédula, una persona puede enfrentar dificultades para acceder a servicios bancarios, programas como el Sisbén y mecanismos de participación política.

La identificación, por tanto, constituye una puerta de entrada al ejercicio de otros derechos ciudadanos.

Una trayectoria en varias regiones del país

Manuel Ricardo Ruales Realpe prestó sus servicios a la Registraduría durante 42 años y ocupó diferentes cargos y responsabilidades.

Fue registrador especial en Pasto y Popayán. También se desempeñó como delegado del registrador nacional en los departamentos de Sucre, Risaralda, Santander, Putumayo, Huila, Nariño y Cauca.

Dentro de su experiencia se destaca su labor como asesor del registrador nacional durante las elecciones presidenciales de 2022, desde el nivel central de la entidad en Bogotá D. C.

Además, participó como observador internacional en procesos electorales realizados en Honduras y Perú.

Estas funciones le permitieron conocer distintos niveles de la organización electoral, desde la atención directa a los ciudadanos hasta la coordinación de procesos de alcance nacional e internacional.

La neutralidad como obligación institucional

La labor de un funcionario de la Registraduría exige imparcialidad, objetividad y distancia frente a los intereses partidistas. Su responsabilidad no consiste en favorecer opciones políticas, sino en garantizar las condiciones administrativas y logísticas para que la voluntad ciudadana pueda expresarse en las urnas.

El reconocimiento entregado a Ruales Realpe resalta precisamente su actuación neutral dentro de la entidad y su comportamiento frente a las situaciones laborales y personales que enfrentó durante su carrera.

En un sistema democrático, la confianza en los resultados electorales también depende de la credibilidad de los servidores públicos que preparan las elecciones, custodian los procedimientos y verifican que cada mesa cuente con los elementos necesarios.

Un legado que permanece en los ciudadanos

El balance de su carrera no se limita a los cargos que ocupó. Según el texto de exaltación, su legado está representado en miles de ciudadanos que pudieron obtener sus documentos de identidad mediante jornadas realizadas en municipios como Bolívar, El Tambo, Piendamó, Timbío y Popayán.

También se recuerda su colaboración con mujeres que requerían registros civiles para acceder a ayudas y la revisión constante de las condiciones necesarias para el funcionamiento de las mesas de votación.

Se trata de resultados que no siempre alcanzan visibilidad pública, pero que tienen consecuencias directas sobre la vida cotidiana de las personas.

Cada documento expedido permite acreditar una identidad. Cada mesa instalada hace posible el ejercicio del voto. Cada procedimiento revisado contribuye a la legitimidad de una elección.

El reconocimiento del sindicato

El grupo sindical de la Registraduría en el Cauca, encabezado por su presidenta, Zuly Viviana Caicedo Macías, exaltó la trayectoria de Manuel Ricardo Ruales Realpe al momento de su retiro.

La organización señaló que su salida no significa simplemente abandonar un cargo, sino dejar una huella en los documentos tramitados y en la memoria de sus compañeros.

El sindicato sostuvo que un exfuncionario no debe medirse únicamente por los años de servicio, sino por la confianza que deja en la institución.

En ese sentido, resumió su trayectoria con una afirmación: “Manuel Ricardo Ruales Realpe no hizo política, hizo ciudadanía”.

La expresión sintetiza la diferencia entre la competencia partidista y el servicio electoral. Mientras los actores políticos buscan conquistar el poder, los funcionarios de la organización electoral tienen la obligación de garantizar que esa disputa se desarrolle dentro de las reglas democráticas.

El valor de garantizar la democracia

Los compañeros de Ruales Realpe agradecieron sus años de servicio y su capacidad para comprender que detrás de cada número de cédula existe una historia, una familia y un ciudadano.

También destacaron su disposición para resolver situaciones de manera oportuna, aprovechar los recursos disponibles y aplicar las directrices institucionales para atender las necesidades de la población.

Su retiro permite observar una dimensión poco visible de las elecciones: la del funcionario que prepara los documentos, revisa los puestos, orienta a los votantes y responde por procedimientos que deben funcionar sin favoritismos.

La democracia no depende únicamente de candidatos, campañas y discursos. También necesita servidores públicos que garanticen la identidad, la inscripción, la votación y el conteo.

Después de 42 años, Manuel Ricardo Ruales Realpe se separa de la Registraduría. Su trayectoria queda asociada a esa tarea cotidiana: asegurar que cada ciudadano sea reconocido por el Estado y que cada voto pueda ser expresado y contado.


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Jesús Alberto Aguilar Guerrero