«Cuando el Partido Conservador resuelve enfrentar al presidente Santos con candidato presidencial propio, como lo acaba de decidir, asume la obligación ética y moral (¡!) de retirarse de la llamada Mesa de Unidad Nacional, y de pedirle a sus altos representantes en el Gobierno, renunciar de inmediato, si es que hay coherencia y lógica en sus decisiones, como lo pregona con tanta insistencia».
