
En la tarde de este lunes 1 de junio, aproximadamente a las 6:00 p.m., miembros de la guardia indígena, autoridades tradicionales, consejeros de la ACIN y uniformados de la Policía Nacional, llegaron a la casa de habitación del dirigente indígena Feliciano Valencia, en Santander de Quilichao, donde estaba forzado a permanecer desde la noche del pasado domingo, siendo liberado del asedio al que estuvo sometido por otros líderes indígenas que se identificaron como los auténticos representantes de las víctimas de la masacre de El Nilo, quienes lo tildaban de suplantador de la representación legal que se había adjudicado.

En horas de la tarde Feliciano Valencia había escrito un mensaje en su cuenta Facebook: “Me encuentro secuestrado en estos momentos: En el área urbana de Santander de Quilichao, Cauca, desde la noche anterior hasta el día de hoy he sido víctima de un secuestro junto a mi hija por un grupo de personas que alegan ser víctimas de la masacre del Nilo. La vivienda está tomada, el carro asignado a mi protección por la fue averiado en sus llantas y seguidamente procedieron a fijar pancartas en la fachada de las paredes. Las personas pertenecen a la OPIC, organización que se creó en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez en el año 2008 precisamente cuando los indígenas tuvimos que movilizarnos para denunciar la grave situación de la violación de los Derechos Humanos en la región. Estas personas han venido manifestándose en contra de la ACIN y los cabildos de la zona norte del Cauca a raíz del proceso de “Liberación de la Madre Tierra” en el norte del Cauca que adelantamos en este momento. Por lo tanto el objetivo de estas personas es deslegitimar las luchas que los pueblos indígenas hemos decidido hacer para exigir cumplimiento del gobierno a los acuerdos establecidos. A esta situación se suma la presencia de hombres armados que están frecuentando mi casa ubicada en el resguardo indígena de Munchique-Los Tigres, vereda El Broche, que desde el mes de diciembre vienen preguntando por mi paradero. Por lo anterior, responsabilizo a las personas que tienen tomado el apartamento de lo que me pueda ocurrir a mí y a mi familia y denuncio públicamente esta situación para que la justicia investigue, esclarezca y sancione el comportamiento de estas personas que han colocado en riesgo vida en estos momentos”.
En un video aficionado que un reportero ciudadano le hizo llegar a Proclama del Cauca, puede escucharse que los presuntos representantes de las víctimas de la masacre de El Nilo, le reclaman: “¡Con qué autoridad moral le pide usted ayuda a la Policía, cuando usted en Corinto, con “Lucho” Acosta, están reclutando a los menores para invadir tierras y para colocarle papas explosivas a la Fuerza Pública… Nos oponemos a que usted siga propiciando la muerte de policías y soldados… y suplantar a las víctimas de la masacre de El Nilo”…
Igualmente, alcanza a escucharse que el encierro al que fue sometido tiene como fin, según sentencian, que “será conducido a la Casa de Justicia de Corinto – no va a ser secuestrado – donde en audiencia pública será ‘fuetiado’ según la jurisdicción indígena con la máxima autoridad que es la asamblea general… Están esperándonos en Corinto…”
De acuerdo con algunos analistas de la situación, se puede concluir que este hecho significa una clara demostración de la ruptura de la unidad indígena y que no hay un auténtico acuerdo de criterios en lo que un sector ha llamado la «Liberación de la Madre Tierra», que se evidencia en las invasiones a la propiedad privada cercana a los resguardos.
