FAUSTO (1926) – Película


FAUSTO (1926)

A partir del guión de Hans Kyler, el cineasta alemán Friedrich Wilhelm Murnau recrea, con esta película muda de 1926, la leyenda germana de Fausto, el sabio iniciado en las ciencias secretas, el hombre prometeico en su laberinto del destino.
Cual fábula moral, es el conflicto entre la tentación y la virtud, que debe acogerse al buen Dios para evitar la caída en el abismo del engaño y el mal, disyuntiva que, en esta historia, el poder de las sombras termina venciendo sobre el hombre.
Mefisto, el diablo, psicopompo apoderado de Fausto, gana la sumisión de éste, y entonces le hace la vida posible y también imposible en cada rato; todo deriva del equívoco grave que desemboca en dolorosas decepciones; la «eterna juventud«, sofisma aceptado por la debilidad de una impropia elección, termina en aborrecible destino. Se pierde hasta el bello amor, Gretchen (interpretado magistralmente por Camila Horn), la belleza suma, el lado hermoso, esquivo, de la existencia.
Fausto, cual un Moisés a punto de caer en el abismo, parece ciertamente aquel profeta del antiguo testamento con sus tablas de la Ley cuando evoca ceremoniosamente al diablo en la escena de la encrucijada.
Y son ciertamente deliciosas las escenas donde aparece la bella Gretchen, con sus largas trenzas de oro, la felicidad que será imposible al lado del mal.
Si Fausto es destino trágico, éste es un hermoso drama fílmico; comedia trágica en continua fuga hacia la difícil redención final, donde el arcángel muestra su poder con el ímpetu salvífico de la Luz.
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