EL FANTASMA DE LA ÓPERA (2004)



Presenciamos aquí un arte total: música, escenificación, actuación, despliegue fastuoso de toda la paleta fílmica, en un drama de primer orden.
Con toda la riqueza técnica justificable para esta puesta en escena de la ópera contemporánea de Anton Lloyd Weber, El fantasma de la ópera, según la obra famosa del escritor francés Gaston Leroux, es historia de fantasía, intriga y maravilla; para el ojo, el oído, el espíritu todo; comunicación absorbente, mágica. «Ayúdame a componer la música de la noche». Y viene el ensueño persiguiendo la realidad, relato de abismo y cielo. Tiempo en música, música en tiempo de relato, acción y expectativa.
Se le perdona todo exceso; el rigor técnico y estético de esta película impregna, no da margen a rechazo ninguno; admira su encaje fantástico como extensa filigrana temática, el cuento se apodera de la música y al revés.
Esta ópera en cine atrapa, transporta; barroca realización, es pieza para palpar deliciosos tonos del canto, contrapunto entre el ensueño y el deleite.
A veces la plasticidad del arte es varita mágica, poder para el transporte a la catarsis. Y así, el cuento de Leroux se convierte, con la partitura de Lloyd Weber, en regocijo para el espectador.
Esta producción de la Warner Bros, 2004, dirigida por Joel Schumacher, con los cantantes líricos Emmy Rossum (Christine), Gerard Butler (el fantasma), Patrick Wilson y Minnie Driger excede cualquier elogio; su belleza siempre vence en el escenario fastuoso del espectáculo.
https://www.youtube.com/watch?v=JbVJVM55HQo&list=RDJbVJVM55HQo#t=47



