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Viernes, 9 de octubre de 2026

Evaluación a 32 meses: improvisación, parálisis y el incumplimiento del plan de desarrollo

GUIDO-GERMAN-HURTADO-OPINIÓN
  • Este artículo me tomó tres meses de trabajo. Primero leí y analicé con lupa cada cifra que me entregó la Alcaldía en respuesta a un Derecho de Petición. Segundo, cotejé esos datos con los reportes de Planeación Nacional y con la norma: Constitución, Ley 152, Ley 617 y demás. Tercero, escribí un documento técnico y políticamente correcto, porque esto no es contra nadie. Es a favor de todos.
  • Es extenso, sí. Pero es la única manera seria de saber cómo va la gestión municipal cuando ya se gastó el 66,6% del periodo. No lo guarde ni lo deseche. El reto aquí es leerlo completo. Porque después de leerlo, ya nadie podrá decir que no sabía cómo vamos.

Por: Guido Germán Hurtado Vera.
Historiador y Politólogo

Han transcurrido 32 meses de la actual administración municipal. Por tanto, ya se ha consumido el 66,6% del periodo constitucional de gobierno. Es decir, dos terceras partes del mandato ya se gastaron. El tiempo de la pedagogía, del «estamos aprendiendo» y del «estamos organizando la casa» culminó.

En consecuencia, el mandato constitucional contenido en el artículo 339 de la Constitución Política y desarrollado por la Ley 152 de 1994, exige pasar de la formulación a la evaluación rigurosa: medir con vara técnica el cumplimiento del Plan de Desarrollo «Quilichao Somos Todos» frente a la realidad concreta del municipio. Y al someterlo a ese contraste, el resultado es lapidario: existe un descuadre estructural, profundo y sistemático entre lo que se prometió en el papel y lo que se ha materializado en el territorio.

¿A qué obedece este descuadre? A una razón estructural que no se puede seguir negando: gobernar Santander de Quilichao implica administrar un municipio categoría 5, conforme al artículo 6 de la Ley 617 de 2000 y a la certificación anual del DNP. Y dicha categoría exige dos condiciones innegociables: topes estrictos al gasto de funcionamiento y una capacidad técnica, gerencial y contractual proporcional a los 611.000 millones de pesos proyectados para el cuatrienio. Cuando esa capacidad técnica está ausente, cuando el equipo de gobierno carece de la experticia para traducir presupuesto en obra, entonces la parálisis administrativa no es una posibilidad: es una consecuencia inevitable.

EL EXAMEN AL PDM: CUANDO LAS CIFRAS PRODUCEN CONSECUENCIAS Y LAS CONSECUENCIAS PRODUCEN FRUSTRACIÓN

Un Plan de Desarrollo no es un catálogo de buenas intenciones para repartir en campaña. Por el contrario, es un instrumento técnico-jurídico de obligatorio cumplimiento. Es la hoja de ruta que amarra al gobernante con la ciudadanía por 4 años. Por ello se evalúa por resultados verificables, no por narrativa, no por fotos, no por tarima.

«Quilichao Somos Todos» se estructuró sobre 6 ejes estratégicos y 611.000 millones de pesos. No obstante, al cierre de 32 meses se observan tres alertas estructurales que demuestran que la gestión no ha correspondido al mandato legal ni a la urgencia del municipio.

Primera alerta: ritmo de ejecución insuficiente y matemáticamente inviable. Dado que al 66,6% del periodo constitucional la ejecución de inversión en un municipio categoría 5 debería estar, por lo menos, en el 65% para poder cerrar en 100% en 2027, pero el promedio que reporta el DNP en su informe «Desempeño Fiscal Municipal 2024» apenas ronda el 38% al 42%, entonces es matemáticamente imposible cumplir las metas a 2027. Por consiguiente, si en los próximos 16 meses no se duplica o triplica la capacidad de contratación, el PDM quedará inconcluso por simple aritmética. Y un PDM inconcluso es un incumplimiento del mandato constitucional y una estafa electoral.

Segunda alerta: desequilibrio grave en las prioridades de inversión. Puesto que los ejes estructurales de Inclusión Económica y Armonía Ambiental presentan rezagos protuberantes, mientras se concentra la contratación en gasto intangible y de bajo impacto transformador, entonces se está privilegiando lo inmediato, lo fotogénico y lo electoral sobre lo estructural. A manera de ejemplo, y sin que esto implique desconocer la importancia del sector: como en un año fiscal los convenios con ESAL superaron los 1.166 millones de pesos, entonces se sacrificó inversión de infraestructura, agua y productividad por gasto corriente disfrazado de inversión. Se está administrando la coyuntura, no se está construyendo ciudad.

Tercera alerta: déficit de transparencia, de medición y de corrección. Ya que a 32 meses no existe un tablero público de indicadores, ni un sistema de seguimiento en línea como lo recomienda el DNP y lo exige la Ley 1712 de 2014 de Transparencia, entonces no hay medición. Y como no hay medición, entonces no hay corrección. Y si no hay corrección, entonces no hay gestión pública efectiva. Hay solo improvisación.

ANEXO TÉCNICO: EL SOPORTE DE LAS CIFRAS. LO QUE DICE EL INFORME OFICIAL DE PLANEACIÓN CON CORTE A 31 DE DICIEMBRE DE 2025

Para no caer en la ligereza de la opinión, es indispensable anclar este análisis en información oficial. Las cifras que se analizan a continuación me fueron entregadas por la Alcaldía Municipal de Santander de Quilichao en respuesta a un Derecho de Petición que radiqué solicitando información detallada sobre el estado de ejecución del Plan de Desarrollo «Quilichao Somos Todos».

El documento base es el informe emitido por la Secretaría de Planeación, Ordenamiento Territorial y Vivienda, Código F1-MC-I4-1060, con corte a 31 de diciembre de 2025. Este es el mismo documento que el gobierno presenta como su prueba de gestión.

El titular que el gobierno va a vender es este: se apropió un total de 185.882.438.082,33 pesos para inversión y se comprometieron 168.857.541.868,25 pesos. Esto representa un avance financiero global del 91%. Cifra que, vista de lejos, luce aceptable.

Sin embargo, un análisis ponderado, crítico y por dependencias, revela que ese 91% es un promedio engañoso que esconde tres problemas de gerencia que el Concejo Municipal y la ciudadanía no pueden dejar pasar:

Hallazgo 1: Desbalance misional y abandono de las secretarías estratégicas. Mientras dependencias como la Secretaría Local de Salud con 99,3%, la Secretaría Privada con 97% y Fomento Económico con 96% presentan altos niveles de ejecución, otras dependencias que son el corazón del PDM registran rezagos críticos y vergonzosos: la Secretaría de Planeación, que es la cabeza que debe coordinar y viabilizar todo, va al 60% financiero y 45% físico; la Dirección de Vivienda va al 63%; la Secretaría de Movilidad al 62%; y la Secretaría de Gobierno, Paz y Convivencia, encargada de la seguridad, va al 57%. La pregunta es directa para el Alcalde: ¿Cómo se pretende cumplir el PDM si las secretarías que lo planean y lo ordenan están reprobadas?

Hallazgo 2: Desfase físico-financiero que configura riesgo fiscal y disciplinario. Se identifican casos donde el avance físico reportado supera de manera escandalosa el avance financiero. El caso más grave: la Secretaría de Movilidad reporta 100% de avance físico pero solo 62% de compromiso financiero. El IMDER reporta 100% físico y 93% financiero. En la administración pública eso solo tiene dos explicaciones: o se está ejecutando obra sin contrato, violando la Ley 80 de 1993, o se está reportando avance físico sin soporte. Cualquiera de las dos es un hallazgo de Contraloría. Señor Alcalde, señor Secretario de Movilidad: expliquen con contratos y con actas ese 100%.

Hallazgo 3: La proyección 2026 inicia con el mismo vicio. Para la vigencia 2026 ya se encuentran apropiados 172.792.271.964 pesos para financiar 180 metas de producto. Si no se hace un plan de choque inmediato para corregir los rezagos de Planeación, Gobierno, Vivienda y Movilidad, en diciembre de 2026 estaremos repitiendo este mismo informe, con las mismas secretarías colgadas y con el PDM más lejos de cumplirse.

Conclusión del anexo: Tener 611.000 millones de pesos apropiados es necesario, pero no es suficiente. Lo que falta es gerencia pública. El 91% global no puede servir de biombo para tapar que, en lo estructural, en lo que realmente transforma ciudad, este gobierno va reprobado.

Ahora bien, como el descuadre del PDM no se queda en el papel ni en las tablas de Excel, entonces baja al territorio y produce efectos concretos, medibles y dolorosos para el ciudadano de a pie:

En movilidad: como las calles del centro se usan como parqueaderos privados y la semaforización no está articulada ni sincronizada, entonces aumenta exponencialmente el tiempo de desplazamiento, disminuye la productividad urbana y se deteriora la calidad de vida.

En seguridad: debido a que la institucionalidad y la fuerza pública actúan después del hecho delictivo y no hay prevención, entonces las problemáticas se anticipan, se naturalizan y se instala la percepción generalizada de inseguridad.

En espacio público: puesto que no existe una política seria de formalización y de autoridad, entonces el peatón perdió la prioridad, los andenes fueron ocupados y el espacio público se privatizó.

En la galería municipal: como no hay un plan de ordenamiento, de modernización y de autoridad sanitaria, entonces un equipamiento estratégico para la economía campesina sigue sumido en el desorden y sin condiciones dignas.

Como lo señaló el urbanista Antoni Covas: «No hay ciudad posible sin ciudadanos». Y como definió el Nobel Amartya Sen, el desarrollo es la expansión de libertades reales. Luego, si el PDM prioriza eventos y espectáculo sobre agua potable, aseo, movilidad y seguridad, entonces lo que se está expandiendo no es la libertad, sino la frustración colectiva.

En síntesis: como el PDM está descuadrado, entonces ya no se corrige con discurso ni con ruedas de prensa. Se corrige con gerencia, con técnica y con autoridad. Y como de gerencia, de técnica y de autoridad se adolece, entonces el problema se agrava día a día.

EL EJECUTIVO: DE LA AUSENCIA DE COMPETENCIA TÉCNICA A LA PARÁLISIS ADMINISTRATIVA

Si el PDM no avanza, entonces la causa no es el azar, ni la pandemia, ni el gobierno nacional. Es la incapacidad institucional instalada en el palacio municipal.

A 32 meses se documentan tres fallas estructurales porque simplemente no hubo dirección:

Por falta de competencia técnica: Las Secretarías de Despacho tienen la obligación legal de formular y ejecutar según la Ley 80 de 1993, la Ley 1150 de 2007 y la Ley 152 de 1994. Pero cuando la ejecución del SGP en proyectos estratégicos apenas llega al 1,7%, entonces se demuestra una incapacidad técnica brutal para traducir presupuesto en obra. Por consiguiente, dirigir una alcaldía sin conocer la norma contractual conduce, irremediablemente, a la parálisis.

Por falta de gestión y continuidad: La alta y absurda rotación de directivos destruye la memoria institucional. Cuando cada tres meses se cambia de secretario, la administración se reinicia y no se consolida ningún equipo. Se gobierna a punta de empalmes eternos.

Por falta de prioridad y de norte estratégico: Puesto que se gasta sin pudor en convenios con ESAL y en eventos mientras los activos estratégicos como Emquilichao y Merquilichao entran en crisis financiera, entonces la orientación del gobierno está centrada en el gasto intangible y en la imagen, y no en la inversión transformadora.

Como dijo Peter Drucker: «Lo que no se mide no se gestiona». Y como no se mide ni se ejecuta, entonces no hay resultados. Tal como lo advirtió Hannah Arendt: «Cuando el saber técnico se ausenta del poder, el gobierno se limita a administrar la crisis».

III. EL CONCEJO MUNICIPAL: DE LA OMISIÓN A LA IRRESPONSABILIDAD POLÍTICA

La crisis se agrava y se perpetúa porque el Concejo Municipal, por acción o por omisión, renunció a sus funciones constitucionales.

De acuerdo con el artículo 313 de la Constitución Política y la Ley 136 de 1994, modificada por la Ley 1551 de 2012, al Concejo le corresponde una función sagrada: controlar políticamente, debatir con altura y normar con visión de ciudad. No ejecutar, pero sí impedir que se ejecute mal.

A 32 meses, ¿cuáles han sido las consecuencias de esa omisión deliberada?

En control: Como no se citó a debate serio al Secretario de Planeación por el 1,7% de ejecución del SGP, entonces se convalidó la improvisación. Y como tampoco se ha requerido a los gerentes de las empresas públicas municipales para que respondan por sus indicadores financieros y de gestión, entonces se permitió que la crisis financiera avanzara sin control político. Por consiguiente, aprobar presupuesto sin exigir impacto y sin hacer seguimiento al PDM equivale a entregar un cheque en blanco al Ejecutivo.

En debate: Dado que se debate con más pasión el evento, la fiesta y la foto que la movilidad, el aseo y el agua, entonces se confunde el producto con el resultado. Y como no se exigió la implementación del tablero de indicadores de la Ley 152, entonces no hay forma técnica de evidenciar el incumplimiento.

En norma: Puesto que no se han producido acuerdos municipales serios para regular el espacio público, la movilidad y la cultura ciudadana, entonces los problemas estructurales siguen sin solución jurídica.

Por tanto, un Concejo que no controla, no debate con técnica y no corrige con norma, incurre en omisión deliberada de sus funciones constitucionales. Y como en democracia la omisión también es responsabilidad política, entonces los 15 concejales le deben explicaciones a la ciudadanía.

Como advirtió Montesquieu: «Sin equilibrio de poderes hay tiranía administrativa». En consecuencia, hoy tenemos un Ejecutivo sin ejecución y un Concejo que, por silencio, se lo permitió.

La pregunta, entonces, es directa y sin anestesia para los 15 concejales: si fueron elegidos para controlar y no lo hacen, ¿entonces para qué están? Porque como un Concejo que no duele al poder le falla a la gente, entonces la ciudadanía ya sacó su conclusión.

LA CRISIS DE DIRECCIÓN: DE LA IMPROVISACIÓN AL ESTANCAMIENTO

El artículo 315 de la Constitución Política establece de manera categórica que al alcalde le corresponde dirigir la acción administrativa y responder política y fiscalmente por la ejecución del PDM.

No obstante, como a 32 meses lo que se observa es alta rotación de personal, ausencia de un norte estratégico claro y una agenda pública centrada en eventos, tarimas y anuncios, entonces se confirma la tesis sociológica de Max Weber: «Sin racionalidad y continuidad administrativa no hay legitimidad».

En definitiva: como Santander de Quilichao es categoría 5, tiene 611.000 millones de pesos en el PDM y tiene talento humano, pero no tiene dirección, entonces no se estanca por falta de recursos. Se estanca por falta de gobierno.

CULTURA CIUDADANA: DE LA AUSENCIA DE PEDAGOGÍA A LA DEGRADACIÓN DE LO PÚBLICO

Si no hay norma sin pedagogía, entonces no hay convivencia. Y si no hay convivencia, no hay ciudad.

Debido a que en 32 meses no se implementó una estrategia interinstitucional seria, liderada por las Secretarías de Gobierno, Educación y Movilidad, entonces proliferan tres conductas que deterioran la ciudad: motocicletas transitando por andenes, vehículos en contravía y ausencia total de elementos de seguridad.

En consecuencia, como no se formó ciudadanía y no hubo autoridad, entonces la norma se volvió letra muerta. Y como la autoridad no tuvo continuidad, entonces el espacio público se privatizó y lo público se degradó.

LAS EMPRESAS PÚBLICAS: DE ACTIVOS ESTRATÉGICOS A PASIVOS FISCALES

Si una empresa pública no se administra con criterios técnicos, de mérito y de sostenibilidad, entonces se convierte en un problema fiscal. Y si el Concejo no ejerce control político, entonces el problema se institucionaliza.

Causa 1: Emquilichao E.S.P.

Si una empresa industrial y comercial del Estado, encargada de acueducto, alcantarillado y aseo, se administra sin idoneidad técnica y se persiste en concebirla como mecanismo de acomodación burocrática, entonces su viabilidad financiera se pone en riesgo inminente. ¿Por qué? Porque la Ley 142 de 1994 y el Decreto 1524 de 1994 obligan a gestionar con eficiencia, calidad, continuidad y suficiencia financiera. En consecuencia, como la gerencia carece de mérito y la junta directiva no ejerce planeación estratégica, entonces se producen tres efectos directos: deterioro del servicio en sectores periféricos, acumulación de residuos en puntos críticos del casco urbano y debilitamiento de los indicadores financieros. Por tanto, si se continúa administrando a Emquilichao al margen de la técnica, entonces el resultado inevitable será la descapitalización de la empresa y la transferencia de esa carga a las finanzas del municipio categoría 5. Es decir: lo que hoy es un problema de gestión, mañana será un problema fiscal para todos los quilichagüeños.

Causa 2: Mercados de Santander de Quilichao -Merquilichao-

Si un proyecto fue concebido como polo de desarrollo económico y generador de ingresos propios, pero a 32 meses requiere transferencias con recursos del municipio para su sostenimiento, entonces se invirtió la lógica. Por consiguiente, como se administra sin planeación ni sostenibilidad financiera, entonces lo que debía producir excedentes se convirtió en carga fiscal. Y como el Concejo Municipal no ha ejercido control político sobre su gerencia, entonces se ha permitido que un activo estratégico se transforme en pasivo para las finanzas de un municipio categoría 5.

VII. LA POLÍTICA DEL ESPECTÁCULO: CUANDO LA IMAGEN REEMPLAZA A LA GESTIÓN

Como no hay gestión que mostrar, entonces se reemplaza con imagen. Como no hay obra, entonces se reemplaza con evento.

Tal como lo analizó Guy Debord en La sociedad del espectáculo: «Cuando el poder pierde sustancia, la reemplaza con espectáculo». En consecuencia, las luces se apagan el domingo en la noche. Pero como el lunes a las 6:00 a.m. siguen pendientes el agua, el aseo, la seguridad y la movilidad, entonces el ciudadano entiende con claridad meridiana que hubo show, pero no hubo gobierno.

VIII. LOS 13 MIL VOTOS: DE LA ELECCIÓN A LA RESPONSABILIDAD

Un mandato de 13 mil votos no es un cheque en blanco. Por el contrario, es un contrato de rendición de cuentas que se paga día a día.

Por ello, como el control social no se ejerce cada cuatro años sino todos los días, entonces cuando el ciudadano calla, cuando el líder social se acomoda, le otorga margen a la improvisación. Como lo planteó Max Weber: «La democracia se sostiene en participación permanente». En consecuencia, si hoy hay crisis de dirección, entonces parte de la explicación también es nuestra por omisión.

EPÍLOGO: EL COSTO DEL TIEMPO PERDIDO

A 32 meses ya no aplican las excusas. Ya no sirve el argumento de «es que recibimos la administración vuelta nada». La administración anterior no dejó al municipio en ruinas. Por el contrario, dejó recursos y caja. Y eso también es un termómetro de evaluación fiscal. La pregunta entonces no es qué recibieron. La pregunta es qué hicieron con lo que recibieron. ¿Por qué? Porque el daño mayor no es el recurso no ejecutado. Es el tiempo perdido. Es el tiempo que no vuelve.

Como lo afirmó Giovanni Sartori: «Un gobierno que renuncia al rigor y al debate, renuncia a la democracia».

Por tanto, Santander de Quilichao requiere menos anuncio y más obra. Menos tarima y más tablero. Menos funcionarios transitorios y más servidores de carrera. Menos espectáculo y más gerencia.

Por ende, existe una ley en gestión pública que no falla: si no hay dirección clara, entonces ningún PDM llega a puerto.

Y a 32 meses, como no la ha habido, entonces ese puerto todavía se ve, lamentablemente, distante.

26 de julio de 2026.

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