miércoles 5 julio, 2017 a las 8:13 pm
Azuli estaba sentado frente a la huerta, en la parte trasera de su casa. La tarde demoraba su cálida luz, él disfrutaba con sereno ensimismamiento. Y entonces, repentinamente, el Maestro apareció como una ráfaga imprecisa. Azuli sentía su presencia completa, pero sólo veía su rostro; el resto de su cuerpo parecía velado por lo indefinible. […]
