viernes 30 enero, 2015 a las 9:09 am
Ser contratista con el gobierno, es una odisea de marca mayor. Trátese del compinche de turno, del alcalde de turno o trátese de Juan Lanas, a quien la suerte (sobre todo), le asiste para obtener esa chanfaina. Firmado el contrato, hay que cumplir. Y para cumplir hay que tener los recursos suficientes para pagar empleados […]
