lunes 28 julio, 2014 a las 10:03 am
Pero un día apareció David y con una piedra en su honda mató a Goliat… Alta, impertérrita, las manos extendidas al cosmos, cerrando la diestra a manera de una maza hacia el cielo reclamando un derecho, inalterable y hermosa. Me parece escuchar su voz vibrante como un clarín incitando a las invencibles huestes del imperio […]
