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Jueves, 1 de octubre de 2026

«ESCRIBIR ES COMO CONDUCIR DE NOCHE Y SIN LUCES»

ESCRIBIR ES COMO CONDUCIR DE NOCHE Y SIN LUCES
Bulevar de los Días
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Loco-mbiano
ESCRIBIR ES COMO CONDUCIR DE NOCHE Y SIN LUCES
http://html.rincondelvago.com/la-divina-comedia_dante-alighieri_6.html

Me he encontrado con esta perla del título en la contratapa del largo libro Vida de un escritor del estadounidense Gay Talese. Tal vez corresponde a una verdad que se haya inserta en la experiencia de cuantos escribimos como medio de subsistencia.

A veces quien tiene un camión de carga tendrá que viajar a mañana y tarde, a la hora que le tengan listo el envío que debe transportar. Y muchas veces el cargamento tiene tal urgencia que tiene que llegar a su destino a primera hora de la mañana. Entonces el conductor debe enchufarse en un buen suéter, subir a la cabina y emprender el viaje con su encomienda.

Tal vez las condiciones de la vía no sean del todo las mejores. Se pronto le toca una noche apta solo para lobos de estepa, sin luna y con llovizna acompañada de neblina y frío. Y así, debe conducir con cuidado, despacio y parando de vez en cuando para no exponerse a rodar con su carga y su vehículo por un precipicio.

Es la saga repetida en cada cargador de letras sobre su espalda. Puede tener un abultado récord de perfiles, crónicas o semblanzas y poseer en su historial un cúmulo de ideas, personajes y escenas, pero cuando se sienta a escribir su mente está cerrada como un matorral en el camino. Ni siquiera sale un ratón, ni vuela una mariposa o no lo asalta un dragón con fauces rojas, vestido de bailarina verde.

¿Parará, entonces, su camión? ¿Se pondrá a meditar en su mala suerte o hará clic en las teclas para apagar su mente y su imaginación?

Quien tiene como oficio la escritura y su carga son las palabras, las comas, los puntos, las interrogaciones, no puede bajarse de pronto de su silla y vagar como lo hacen los limosneros o los apátridas. Viajar por el espacioso mundo de las letras es su oficio y nunca se acabarán los temas, la luz, las estrellas, la primavera, los desiertos y la arena.

El escritor podrá como Sartre hablar hasta de la Nada, como Hegel o Aristóteles. Hasta los poetas y los narradores utilizan las verdades aparentes, lo no existente, para hacer obras inmortales. ¿Acaso el Dante vió y entró al infierno para describirlo mejor que una cárcel o un manicomio? ¿O tuvo la suerte de conocer la luz y felicidad junto a los dioses para poder describir el paraíso? Le bastó con mirar las semejanzas con la podredumbre y mentira de las cortes y con soñar las delicias junto a Beatriz para mostrarnos un cielo que describió a partir de su vivencia terrenal.

La frase de Talese puede a primera vista parecer exagerada. Para un filósofo, o un poeta o un pintor o escultor o un aprendiz de escritor es su retrato. Todo está escrito en las entrañas de quien ha vivido.