ERUPCION DE UNIDAD
Reinel Gutiérrez
El ser humano vive en constante guerra, y lucha intensamente por sobrevivir a costa de lo que sea, pero esto genera la afloración de los antivalores, antes que las sanas costumbres o las virtudes. Así pasan años tras años, y las personas pierden todo horizonte, se les esfuman las esperanzas, y caen en un círculo vicioso que es aprovechado por los avivatos.
Las personas permanecen envidiándose unas a otras, también odiándose y agrediéndose con funestos resultados.
La práctica de sanas costumbres o de virtudes, no encaja en el cotidiano vivir, y lograr en esas circunstancias el entendimiento, la paz, y la unidad resulta difícil o imposible. De allí que las luchas políticas y sociales por las reivindicaciones y la justicia fracasen porque se antepone el egoísmo, los intereses personales y la represión de los más poderosos.
Solo la naturaleza tiene un gran poder de convocatoria, pues cuando se produce un fuerte terremoto, une a todos en el mismo pensamiento, en idéntico temor, y sale a flote la ayuda la solidaridad y la convivencia.
Un temblor no solo derriba muros, y torres de los templos, sino odios enquistados desde muchos años atrás. Se han presentado casos de familias vecinas que se odiaban, pero a la hora del sismo inesperadamente se abrazaron debido al miedo.
La naturaleza es sabia y de vez en cuando queriendo ver a sus hijos como hermanos, les manda una avalancha, un incendio, un huracán, o cosa parecida.
Durante las emergencias no hay envidias, rencores, ni vanidades, como tampoco afán de estar a la moda y sobresalir ante los demás.
Una explosión volcánica, puede ser una «erupción de unidad”, y con las emisiones de ceniza previas, la gente comienza a comportarse de idéntica manera, por ejemplo usando tapabocas o antifaces. Lástima que se tenga que llegar a extremos para lograr aunque sea un entendimiento temporal.
Leer más…



