EROS


EROS

NN estaba absorto en sus propios pensamientos. NN escribía poemas, y se dejaba llevar por la fantasía de sus propias imaginaciones. NN pensaba que la forma del poema no la restringen sino sus propios límites autoimpuestos, algo capcioso que no debe limitar la libertad. Y en ese momento daba cauce a su fluir imaginario, y el Eros tomó entonces la forma del poema, mientras la noche era luna-deseo en los delirios de las horas:
Quiero probar en mí
Lo sabroso de ser en ti
Una noche mojada de lumbre
Quiero tocar allí
Suavizar mis dedos con tu aceite
Miel de la última estación de aguas
Quiero en tus senos mi delirio
Entre tu redonda tibieza
Sentir mi dureza en tu blandor
Sentir el éxtasis que llega
Mojado el pensamiento
Entre tus cabellos enredados
Quiero abrir tu entreacto
Al calor de la piel
Hundir allí mis sueños de demente
Quiero besar la flor
Bajo lluvias de palabras lúbricas
Que esconde tu secreto
Baja por favor
Al jardín prohibido
Resbala tus manos en el cetro de los mundos
Dame el señuelo del placer
NN vio que estaba bien; recordó las afirmaciones que Dios confirmaba en sí mismo cuando creó el cielo y la tierra, cuando al finalizar cada día o etapa de su Creación «vio que estaba bien», y así les permitió ser. Y entonces creó un mundo en el que el propio Paraíso se confundió con el Eros de la culpa, que ni el tiempo ha podido redimir.
**RVQ**
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