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Enseñar con el ejemplo

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Enseñar con el ejemplo
GLORIA LEÓN VALENCIA
GLORIA LEÓN VALENCIA

Las hormigas no hablan, pero predican con su ejemplo.

Albert Einstein afirmó que “dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.

Vivir de manera coherente con lo que se dice y lo que se hace, es enseñar con el ejemplo. En nuestro diario vivir, es necesario que nuestra manera de actuar sea el resultado de las acciones más que meras palabras.

En muchas familias existen padres incoherentes que exigen a sus hijos no decir mentiras y ellos mienten; que no fumen y ellos no apagan los cigarros; que no usen el celular en las comidas y son los primeros en usarlo; que no critiquen y ellos son los primeros en hacerlo. En fin, son muchos los ejemplos.

Debemos erradicar de nuestra vida la máxima que dice: “predica, pero no aplica” Démosle vía a la esencia del ejemplo que es la coherencia.

Jesús es un ejemplo a seguir y el mejor de los referentes para ser cada día mejores personas.

La tarea de nosotros como padres, es la de enseñar con el ejemplo, como Dios, y más aun teniendo en cuenta que hemos sido creados a imagen y semejanza de Él.  Además, debemos tener el carácter de Dios y ser santos, como Él lo es.

Debemos ser luz, luz de esperanza en este mundo que ofrece oscuridad y desesperanza. Amar a Dios, amarnos y amar a nuestro prójimo.

Los niños son como las esponjas que absorben todo imitando a sus mayores. Por ello tenemos la gran responsabilidad de enseñar con el ejemplo y cumplir con todos sus preceptos.

Es un llamado seguir los pasos de Cristo, que es nuestro máximo ejemplo, y poder influir en nuestros hijos, nietos, familia y amigos; que vean en nosotros a Jesús y seamos ejemplo a seguir.

Gracias a Dios tengo el legado de mis padres, que amaron y siguieron a Jesús. De la misma manera, el legado continuará con mis hijos, mis nietos y tataranietos, porque tengo la promesa que mi familia seguirán los pasos de Jesús para Su honra y gloria.

Independientemente de la fe que profese, o de la posición social, todos somos modelos a seguir si queremos tener niños honestos, respetuosos y amorosos.

Es una gran oportunidad de todos: llevar a cuestas el deber de enseñar con el ejemplo, para que nuestros hijos y nietos puedan escribir la mejor historia: historias de respeto, honestidad y sobre todo de amor, porque Dios es amor.

Bendiciones.

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