ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCRITORES

VI ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCRITORES DE GARZÓN, Huila


Acaba de terminar el VI Encuentro de escritores en la calurosa y serena ciudad de Garzón en el centro del Huila. Sus alrededores están plantados de añosas y robustas ceibas. Es el anticipo al verde, a las semillas de las letras, a la primavera, a las flores.
Garzón se levantó al clarear el día y el sol se apresuró a salir a cantar su amarillo. Todo era luz y fuego, risa y melodía, canto y letras sobre cuartillas blancas. Una bandada de voces, caras, lenguas castellanas y versos en blusas y pantalones llegaron desde los cuatro puntos que el horizonte pintó un día. Venían al llamado de Amadeo González.
Venían Patricia Manrique, Amparo Andrade con su abrazo apretado y su cara sonreída, Yineth Angulo del brazo con José Eustasio Rivera, Nancy Zapata con su guitarra terciada sobre su espalda niña y su voz de querubín. A su lado en la tarima se posaron como estandartes hombres como Milcíades Arévalo, soldado de la vieja guardia, Julián Chica con su tropa de unicornios, Merardo Aristizábal, Wahider Cardona y el ariete Andrés Galeano tocando su trompeta.
¡Qué sonatina! gritaría Darío al oír el concierto sobre la tarima. Los Auditorios de Coofisam, de la Cámara de Comercio y las aulas de varios colegios se vistieron de gala para recibir a los embajadores de las letras, las palabras y las metáforas vestidas de rojo, verde, grito, sonata y remolino.
La Poesía salía a borbotones de la boca de sus autores. No era una fuente tranquila: era un torbellino, una marejada, una cantata de amores, reclamos, decepciones, miradas a la cara, besos furtivos y asaltos en la cama. No fue una poesía tranquila ni un riachuelo apacible. Hubo lamentos, ácidos y homeopatía. Voces fuertes, se desmenuzó el idioma, se volvió a veces un galimatías y una fiesta de triquitraque y reventones. La lengua se manifestó viva y floreciente. Hubo abortos, siameses, criaturas con nuevas caras parecidas a ángeles y demonios.
Qué profusión de estilos, de susurros, ciclones, nacimientos y muertes repentinas. Hubo derroche de juegos florales y música de instrumentos salidos de grutas y de entre la bruma. Hubo remozamiento de la Poesía. No fue una sola sinfonía. Hubo espacio para la elegía, la burlesca y la galería.
CuatroTablas parecía un toldo de trovadores con cintas en su frente y sin candados en su boca. La poesía andaba libre por las calles de Garzón. Jamás la Poesía había reído tanto ni había tosido con tanta gana por el vozarrón de Andrés Galeano y las trastadas y trampas que Héctor Hernán Hurtado les puso a las palabras para que se salieran de madre y significaran diversas posibilidades.
Sí. El VI Festival de Escritores rodó por Garzón libre, risueño, feliz, como un perrito o una bandada de colibríes que se hubieran escapado del jardín donde Aminta y Amadeo les tienen agua de miel y quereme desde la madrugada hasta que anochece.
05-03-18 7:05 p.m.
Amadeo González: https://www.youtube.com/watch?v=mbg0EVTEU2E



