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Jueves, 1 de octubre de 2026

Encuentro de Poesía en Santander de Quilichao, Julio 2014

VII ENCUENTRO REGIONAL DE POETAS - Manuel María Astudillo

Encuentro regional de poetas

Este viernes 18 de julio desde las 2:00 pm la Administración Municipal (Cultura) y el taller Tertulia Bosque de las Heliconeas invitan al VII Encuentro Regional de Poetas, a realizarse este viernes desde las 2:00 p.m. en la sede de la Universidad del Cauca Santander. Los esperamos sin falta, para que compartamos la magia de la sensibilidad en la voz de estos poetas. Habrá también Stand de Libros de la Librería La Lámpara Maravillosa con la oferta literaria y poética de los invitados y de escritores de la región.

Jorge Muñoz Fernández
Mateo Malahora

La casa I

La casa
quedó sola, ermitaña.
En las noches el viento
ejecuta los techos, las paredes,
como emplazando a gritos,
la salvaje nostalgia, la tristeza vacía.

La casa,
sumergida en el duelo,
herida por las sombras,
atrapada memoria,
dolor que no concluye,
lluvia y desolación,
cenizas temblorosas,
cantándole a la vida,
cantándole a la muerte.

La casa,
raptada por el miedo,
disperso en los rincones,
colgado en la penumbra,
aprendiendo en silencio
a convivir con el olvido.

La casa,
desnuda como un crimen impune,
con la cara pintada, insomne queja,
aire que sabe a plomo, llama desbocada,
esquirla joven humedecida por el llanto.

La casa,
fusilado horizonte,
por donde camina la memoria
con sus pies descalzos sobre el fuego.

La casa,
surco campesino,
espacio abierto a la hermandad,
cuando tocaban a la puerta
de par en par se asomaban los abrazos.
La casa moribunda, agónica, impasible,
donde las voces salían del corazón
y se quedaban para siempre en otro corazón.

Honor a Palestina  II

«Hay que recuperar, mantener y transmitir
la memoria histórica, porque se empieza
por el olvido y se termina en la indiferencia»
José Saramago

Aquí,
cerca de Hebrón
junto a la urbe de Gezar
Lajjun, Haifa, Bissan,
diez mil años antes de Mahoma y de Jesús
al barro le dimos forma de la poesía.

Aquí,
cerca de Hebrón
junto a la urbe de Gezar
Lajjun, Haifa, Bissan,
en la remota Edad de Bronce
orfebres fuimos de la paz.
En nuestras manos
el cuchillo ignoró
la empuñadura de los asesinos.

Aquí,
cerca de Hebrón
junto a la urbe de Gezar
Lajjun, Haifa, Bissan,
testigo es el Jordán,
pactamos con el agua el crecimiento
libre de las aceitunas
la libertad del trigo, de la chufa y la uva.

Aquí,
en Gaza, donde los niños
son quemados vivos por ser niños,
para que no construyan patria.

Aquí,
donde la bestia saborea la sangre
de la guerra y clava sus pezuñas
de odio en las mezquitas
el lirio enciende la roja geografía
de Palestina.

Aquí,
donde los muertos
no admiten la conjura del olvido
y el llanto de las madres se transforma
en querella universal,
Sabra, Chatila y Gaza:
una bandera sublevada
en la mitad del corazón.

 

Nos bebimos la noche III

Mateo Malahora

La noche
llegó con su equipaje,
deambuló tentadora por mis ojos,
como sombra sin rostro, sin memoria.

Pasó junto a mí sin conmoverme
sin yo reconocerla, sin embargo,
se alojó en mis manos, reconoció
la luminosa cita, nos bebimos el gozo,
como desordenado vino
sublevó el regocijo replegado
en orgullosa copa.
 
Agazapada en tu piel y mi piel,
con insurgente luz, emboscó el día,
iluminó con amor la madrugada.

 

Grafiti  IV 

“Los muros saben que pintar la vida
no es un crimen” 

Mateo Malahora

A la memoria de Diego Felipe Becerra

 

Mi risa
es condena,
es memoria,
es testimonio blanco,
indómita querella por la vida.

Mi risa,
ofendió al insano poder con uniforme,
apresuró el gatillo brutal y desalmado. 

Mi risa,
estampada en el muro,
sarcástica, provocadora imputación
al asesino que destruyó mi aurora,
mi risa joven, abecedario prohibido,
convertida en grafiti para siempre.

 Paz V

Mateo Malahora 

Han dicho los idóneos en palomas
que una sola paloma es necesaria
para entregarle alas a Colombia. 

Y han dicho los versados en halcones
que están listas las aves de rapiña
para precipitar a picotazos
el corazón de la paz y la paloma.

Por eso los de abajo reclamamos
que el salvaje conflicto se suprima
que de cada país lleguen palomas
a posarse en los hombros de la patria
a vigilar que no vuelvan serpientes
a herir con falacia y cascabeles
la tierra que cultiva la esperanza,
donde cayó la luz sacrificada
mientras daba sabor a los duraznos
y los pájaros eran invitados
a brillantes conciertos en los árboles.
  

Que la patria gozosa en el espejo,
sonría feliz inaugurando el día,
que de blanco se pinten los fusiles,
que nadie escriba justicia entre paréntesis,
que cada colombiana y colombiano
sea Prometeo en el campo y las ciudades,
rescate el oro, el bienestar, el fuego
saqueado por los dioses del Olimpo.
 

Que salgan todos a la calle hermanos
levantando los puños con las víctimas,
que nos corra coraje por la sangre,
que la justicia, lámpara encendida,
llegue temprano, la verdad desvele,
honre la historia, condene al forajido, 
al que instruyó el crimen consumado,
y ejecutó la Patria en el camino.
 
Medio siglo de pugnas despiadadas,
en cada corazón una emboscada.
mesas sin pan, sin padres, sin hermanos,
los niños que fueron fusilados
pasan con una flor herida entre las manos. 

Que la paz sea un grito que salga desde adentro
como de casa ardiendo con las puertas cerradas
que examine el pasado, que construya futuro,
que renuncie al silencio y  proscriba el olvido.

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