En Pisojé sienten efectos de crecimiento descontrolado


En Pisojé sienten efectos de crecimiento descontrolado.
A falta de un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) actualizado, algunos sectores de Popayán crecen sin control y las consecuencias ambientales ya son visibles.

Por: Felipe Solarte Nates.
Don José Pérez no olvida aquel 31 de octubre de 2022, cuando pasadas las cuatro de la tarde le madrugó la noche de brujas, gigantescas nubes negras escondieron el sol y en medio de retumbantes rayos se desgranaron en copiosa tormenta. En pocos minutos, la pendiente carretera que desciende desde Pisojé Alto, en Popayán, se convirtió en un desbordado río que arrastró un amasijo de lodo, arena y piedras de variados tamaños. Aquella tarde la fuerza de las aguas desembocó en la carrera 5D y dañó varios vehículos. Continuó hacia la urbanización Guayacanes del Río y contra la tienda de José, la primera al lado de la portería. Las aguas golpearon con tal fuerza que en minutos la inundaron, rompieron una pared y se llevaron todo el surtido y los enseres flotando sobre las encrespadas aguas del río Cauca, situado a trescientos metros de allí. “Es mejor no recordar tristezas”, dice José. “Lo importante es que ya recuperé la tienda”, explica.
Retiradas las aguas y el revoltijo de materiales, desapareció lo que restaba de la carpeta asfáltica de la transitada carrera 5D y también fue afectado el pavimento de vías internas de la urbanización Guayacanes del Río, del vecino barrio San Fernando y el restaurante Totoys, que también se inundó.

La emergencia llevó a que un nutrido grupo de habitantes de las 113 casas de Guayacanes del Río y 54 del barrio San Fernando bloquearan la vía y solicitaran a la administración municipal una solución definitiva a un problema crónico que afecta al sector de Pisojé Bajo, pues por estar al final de la pendiente, es el más perjudicado por los continuos movimientos de tierras en las veredas La Claridad y Pisojé Alto, provocados desde hace más de 40 años, cuando construyeron una carretera de ocho kilómetros hasta la cantera de Pisojé Alto, explotada por la empresa Conexpe.
Los orígenes del problema
Esta vía, que comunica a los habitantes de la vereda La Claridad, también favoreció la creciente urbanización a lado y lado del trayecto, por cuenta de particulares que lotean sin todos los permisos, aprovechando la desactualización del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), vigente desde 2002, aunque por norma debería actualizarse cada nueve años.

El crecimiento del casco urbano de Popayán, con numerosos asentamientos improvisados en terrenos que no contaban con suficiente cobertura de servicios públicos, se aceleró desde el terremoto del Jueves Santo de 1983. El fenómeno continuó a finales del siglo XX y en lo que va del XXI, debido a la inmigración forzada de población desplazada por la prolongada violencia que afecta al departamento del Cauca y el suroccidente colombiano. La ciudad, de vocación turística y universitaria, sin grandes industrias, pasó de una población de 128.627 habitantes en 1983, a cerca de 350.000 en 2023.
Allí, el desarrollo institucional del municipio ha sido lento. Apenas en 2017 la Oficina de Planeación se convirtió en Secretaría, y solo hasta 2020, durante la administración de Juan Carlos López Castrillón, crearon el Sistema de Información Geográfica (SIG) y adelantaron el 93 por ciento de los estudios de actualización del POT, que habían iniciado los anteriores alcaldes, Francisco Fuentes y César Cristian Gómez.

En estas circunstancias se ha podido evidenciar también la descoordinación de las entidades encargadas del manejo planificado de los recursos naturales en el municipio y el departamento, por ejemplo, la Corporación Autónoma del Cauca y las curadurías urbanas, encargadas de la expedición de licencias de construcción.
Lo común en los cuatro puntos cardinales de Popayán es que, sin contar con todos los permisos de las autoridades correspondientes, propietarios de fincas y terrenos ubicados en las confusamente delimitadas áreas rural y urbana, primero loteen metiendo maquinaria para mover tierras, luego delimiten predios por vender y creen vías de acceso, alterando cuencas de ríos, humedales y ecosistemas enteros, y en el caso de la vereda Pisojé, rellenando y destruyendo las alcantarillas y colectores de la vía.

Javier Guerra, ingeniero contratista de la oficina de Gestión de Riesgos de la Alcaldía de Popayán, destaca que “el municipio cuenta con estudios adelantados por Ingeominas y por la Universidad del Cauca, en 2015, para georreferenciar y cruzar información sobre la vulnerabilidad de distintos sectores de la ciudad con respecto a terremotos, movimientos de masas e inundaciones”.
Sobre la vereda Pisojé Bajo, al noreste, ya absorbida por la ciudad, el ingeniero Guerra destaca que el mayor riesgo “viene de arriba”, pues en temporada de lluvias intensas el agua desciende arrastrando tierra y materiales por la carretera, “a la que los habitantes del condominio Anarkos le destruyeron el alcantarillado para conducir las aguas lluvias, cuando por su cuenta empezaron a construir”. El ingeniero Obeimar Medina, de Conexpe, explica que, según estudios realizados durante los aguaceros más intensos, el agua sube hasta 15 centímetros sobre el nivel de la vía, con un volumen de 1.250 litros por segundo.





