EN AQUEL TIEMPO
La doctrina religiosa debiera actualizarse para lograr objetivos mas humanos , de amor y justicia. La predicación se estancó en la lectura del momento histórico y social cuando existió Jesús, personaje bíblico y difícil de olvidar en el contexto de la humanidad.
Por ello, en todos los templos se comienza la prédica diciendo: «En aquel tiempo», cuando debiera ser «En este tiempo». Se asimila mucho más la doctrina mirando los Lázaros de esta época, los Poncio Pilatos y Judas Iscariotes, que abundan en todas partes.
Hay gente buena en este mundo, y muchos no son crucificados como en esos tiempos, pero sí torturados, desplazados, desaparecidos y atropellados. Proponer una reforma a la Biblia, así como los gobiernos cambian la constitución de cada país, es una necedad, pues eso nunca se va a lograr.
Las enseñanzas de siglos atrás son sabias y se aplican en cualquier época y qué mejor que tener a los protagonistas que son los propios seres humanos, todos hermanos que a pesar de no estar libres de pecado, tiran piedras.
Antes había milagros, resurrecciones, ahora no, pero sí es posible transformar a tanto maltratador que por allí deambula, tanto injusto que maneja el poder y también los que se adueñan de las riquezas de la tierra.
Predicar que hay que dar de comer al hambriento o vestir al desnudo, no es suficiente para solucionar los grandes problemas de los seres humanos, que nacieron con necesidad de alimento, abrigo y cariño.
Hay que dar posada al peregrino, pero con casa decente que brinde seguridad y bienestar. No más gente durmiendo debajo de los puentes, o hasta en los andenes de las entidades que ofrecen vivienda.
Es más que necesaria la actualización de la prédica evangélica, para conseguir verdaderos resultados, y no enriquecimiento rápido de malabaristas de la palabra que posan como predicadores y milagrosos, y que a la postre se vuelven solventes, porque el reino de ellos, sí es de este mundo.



