Emilio o la educación – I


Emilio o la educación – I (Jean Jacques Rousseau, Suiza: 1712-1778).
«Emilio o la educación» (1762). Esta edición que reseño pertenece a la colección de pasta
dura, con arabescos, del Club Internacional del Libro, Madrid, 1999. En dos tomos que suman
643 pp. La han clasificado dentro del género de “novela pedagógica”; pero, en realidad, es un
extenso tratado sobre educación, columna vertebral de lo que llamamos «cultura». Entrados ya en
lectura, nos encontramos con los vientos cruzados de ese luminoso e ilustrado periodo que en
Francia se llamó «Enciclopedia».
Con objeto de esta reseña, nos vamos a referir a la obra como ‘novela’. Emilio es el personaje
central, un niño-símbolo creado por Rousseau-filósofo y educado por Rousseau-tutor. En cuanto
pensador, Rousseau desarrolla la ambiciosa propuesta pedagógica de «educación natural». El
propósito es, a partir del propio esfuerzo del muchacho, convertirlo en un hombre libre, hasta
donde la sociedad le permita. Emilio es un niño huérfano cuando es recibido por Rousseau; en
consecuencia, en su rol de tutor, queda en total libertad para moldear su destino.
Para el fin de su propósito, Rousseau se plantea cuatro momentos, que corresponden
respectivamente al “desarrollo corporal, sensorial, intelectual y afectivo”. El primer momento, va
desde el primer año de vida hasta los cinco. En esta instancia el niño va perfeccionando sus
capacidades físicas. Ya se advierte la intención pedagógica de educar por y para la libertad. «La
infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender
sustituirlas por las nuestras».
El segundo momento va, desde los cinco hasta los diez años. El niño comienza a socializar con
el mundo exterior; su guía ahora es su propia curiosidad; ¿a dónde lo conduce? A perder el miedo
a lo desconocido. Y algo que hoy sorprende: la lectura y la escritura, en este periodo del proceso
educativo, son prescindibles. En realidad, una persona que va ‘tarde’ a la escuela, siete u ocho
años, no se pierde de nada, todo lo contrario, aprende de experiencias que lo aproximan a la
libertad. La cultura que se trasmite a través de los libros suele traer problemas, consecuencia de
“la asociación del hombre con los otros, que saca a relucir propensiones malévolas”; como se
explicita en la obra: «el aliento del hombre resulta fatal para sus semejantes».
El tercer momento, va de los diez a los quince años. Corresponde a la educación intelectual. Ya
es un sujeto observador, capaz de hacer inferencias e instruirse por sí solo. Es un adolescente con
autonomía. Aprende rápido y valora el aprendizaje práctico. Aparecen los libros, pero aún son
pocos. El tutor tiene como obra de cabecera para su pupilo la novela «Robinson Crusoe». El
lector recordará la dinámica interrelación del protagonista de “Robinson” con el medio natural, y
cómo desarrolla la creatividad para resolver problemas que se le presentan. A esta edad, en el
marco de la educación ‘natural’, las materias que Emilio estudiará son: ciencias naturales,
geografía y matemáticas. Además de un trabajo práctico (manual); aquí el tutor hace un elogioso
reconocimiento del “arte de la ebanistería”.




