ELOGIO A LA MUJER

La mujer llave de la economía.
Armando Orozco Tovar.
A las camaradas, y mujeres de Colombia y del mundo.
Leyendo: «La interpretación del mito” de Paul Lafargue. Entendí lo que decía el poeta Luis Vidales, haciendo referencia al papel de la mujer desde la antigüedad griega.
El yerno de Carlos Marx en su ensayo, se refiere a cuando Zeus se convirtió en Padre Supremo, en virtud a su sangrienta guerra contra los otros dioses, tomándose el poder. Este mito es una representación mitológica, semejándose a un filme con la finalidad de hacer posible el conocimiento de la realidad:
Todo lo que ocurre en el Olimpo, no es más que la película de lo que pasa en la tierra, para que se entienda como en un espejo los hechos humanos. El de Zeus aparece, cuando el hombre sustituyó a la mujer en el gobierno familiar. Desde entonces el dios Zeus, ejerció su autoridad mediante el miedo, el terror y la fuerza.
La razón de la superioridad intelectual de la mujer en la sociedad pre-patriarcal, recuerda Lafargue, era porque las tareas, realizadas por ella le desarrollaron sus facultades mentales. Tenía a su cargo la casa común: “Preparaba las vestimentas y alimentos… Se ocupaba de la agricultura, domesticaba y criaba animales. Confeccionaba utensilios y herramientas, manteniendo viva en la hoguera del hogar. Administraba de pé a pá la casa”.
A la mujer le quedaban fuerzas para acompañar al hombre a la guerra. En ella curaba sus heridas, reemplazándolo en el combate cuando caía. También lo secundaba en el lecho, cuando agotado llegaba de sus funciones de caza y pesca.
La mujer como ocurre aún, sobre todo en las clases bajas, (no estratos, que es un concepto neoliberal.) soportaba la patanería masculina. Lo complacía sin cansancio, después de sus largas jornadas administrativas, aunque a veces con frialdad, lo traicionaba vengándose, actitud que aparece en las obras de Esquilo, Sófocles e Eurípides.
Se recuerda a Antígona, oponiendo su sentimiento filial a las leyes del Estado. O a Medea, dando cuenta con su cruel venganza del arribismo de su compañero Jasón. En la sociedad moderna y postmoderna la mujer viene arrollando en todos los campos. Porque como nos dice en una entrevista el poeta invidente Jorge Luis Borges, acerca del amor y la mujer: “Las sociedades se miden en su adelanto o atraso, por el trato, que se le da a la mujer”.
La mujer está presente en el imaginario popular de la independencia: El Libertador y la guerrillera Manuelita Sáenz, que recibió en Lima de manos de San Martín, la “Orden del Sol” por su participación en la insurgencia contra España.
Asimismo la mujer colombiana, está presente con su solidaridad de género, desde cuando a Manuela Sáenz, se le prosiguió con saña en Bogotá, después de la partida de Bolívar. “Rodeada de un odio, que lindaba con lo patológico. “Señala Germán Arciniegas.. Recibió el apoyo inesperado de las mujeres capitalinas contra los que pedían la llevaran a la cárcel o al destierro”.
El comunicado decía: “Nosotras las mujeres de Bogotá, protestamos de esos provocativos libelos contra esta señora que aparecen en los muros de todas las calles”. Así nacía la solidaridad de género en Colombia.




