Elías Figueroa, el dirigente que se hizo caminando

Por: David Luna
En la Galería Municipal de Santander de Quilichao el ruido nunca se detiene. Se mezclan las voces de los vendedores de fruta con el pregón de quienes ofrecen yerbas, ropa y lo que el día ponga por delante. En ese mismo lugar, hace años, un muchacho afro vendía casetes y discos compactos entre el bullicio y el rebusque cotidiano. No tenía más capital que sus manos y una certeza que todavía no sabía nombrar, la vida podía ser distinta.
Ese muchacho se llama Francisco Elías Figueroa. Hoy es una de las figuras políticas más reconocidas de Santander de Quilichao y del norte del Cauca, la ciudad que los caucanos llaman la Tierra de Oro. Concejal durante dos períodos consecutivos, candidato a la alcaldía que perdió por apenas 149 votos, abogado de profesión y, sobre todo, un dirigente que construyó su camino desde los barrios, no desde los escritorios.
Esta es su historia. Y quizás, también, la historia de muchos quilichagüeños que entienden lo que significa salir adelante sin que nadie les allane el camino.
Un niño que creció rápido
Elías Figueroa no tuvo una infancia cómoda. Siendo muy niño perdió a su madre, y esa ausencia temprana lo obligó a madurar antes de tiempo. No hubo red de protección ni privilegios familiares. Lo que hubo fue la necesidad de trabajar, de buscarse la vida, de aprender a sostenerse solo en un entorno donde la ternura escaseaba tanto como las oportunidades.
Quienes lo conocen desde joven cuentan que pasó por varios oficios antes de encontrar su rumbo. Vendió música en la galería municipal, primero en casetes, después en CDs, cuando todavía existía un mercado para esos formatos que hoy parecen de otro siglo. También trabajó en la construcción, cargando materiales y mezclando cemento bajo el sol del norte del Cauca. Oficios que muchos querrían borrar de la hoja de vida, pero que él reivindica como la escuela que le enseñó a entender las necesidades de la gente común.
Esos años de rebusque no fueron un paréntesis. Fueron el cimiento.
La apuesta por el estudio
En algún momento de ese recorrido, Figueroa tomó una decisión que partió su historia en dos: estudiar. Cursó la carrera de Derecho y posteriormente completó una especialización. Para un joven que venía de la informalidad y del trabajo físico, sentarse en un aula universitaria no era un trámite burocrático. Era un acto de fe en sí mismo.
La formación jurídica le dio herramientas, pero lo que realmente lo preparó para la vida pública fue la combinación de esos dos mundos, el conocimiento del derecho y la experiencia directa de crecer en una región golpeada por la desigualdad, el conflicto armado y la pobreza estructural. Figueroa no leyó sobre la exclusión en un libro de texto. La vivió en carne propia.
Dos períodos en el Concejo
La carrera política de Francisco Elías Figueroa comenzó en 2015, cuando fue elegido concejal de Santander de Quilichao por el Partido Liberal Colombiano. Llegó al Concejo Municipal como uno de los ocho nuevos concejales que renovaron la corporación para el período 2016–2019, y desde el primer día se hizo notar como una voz activa en los debates sobre educación, deporte e inversión social.
En noviembre de 2018, durante la elección de la mesa directiva del Concejo, Figueroa fue elegido segundo vicepresidente de la corporación, junto al presidente Edgar Melo Portilla y el primer vicepresidente John Maro Reyes. Esa elección, que desató una polémica interna por denuncias de presuntas irregularidades, reveló a un Figueroa capaz de construir alianzas y moverse en la compleja dinámica del cabildo quilichagüeño, donde los equilibrios entre partidos se negocian voto a voto.
El concejal que defiende el deporte
Si hay un tema que define la gestión de Elías Figueroa, es el deporte. No como discurso de campaña, sino como convicción personal. Desde su primera curul se convirtió en el principal promotor de políticas deportivas para el municipio, y participó activamente en los debates para adoptar en Santander de Quilichao la Tasa Pro Deporte y Recreación, creada por la Ley 2023 de 2020, que faculta a los concejos municipales para generar recursos destinados al fomento deportivo, la identificación de talentos y el apoyo a niños, jóvenes y personas en condición de discapacidad.
Pero su compromiso con el deporte no se quedó en el recinto del Concejo. En la actualidad, Figueroa lidera un proyecto personal que habla más de él que cualquier acuerdo municipal: la construcción de una cancha profesional de fútbol once destinada a formar nuevos talentos del departamento del Cauca, con énfasis en los jóvenes de Santander de Quilichao.
Cuando le preguntan por qué el deporte, quienes lo rodean dicen que la respuesta está en su propia familia.
Educación y autonomía para Quilichao
El otro gran eje de su trabajo fue la educación. Figueroa respaldó con firmeza el proceso de certificación educativa de Santander de Quilichao, una iniciativa que buscaba otorgar al municipio autonomía para administrar directamente su sistema educativo público. Durante esos debates, insistió en que la educación era un derecho fundamental, y que la descentralización permitiría responder con mayor eficacia a las necesidades de la comunidad académica local.
Para un hombre que llegó al estudio por decisión propia y no por herencia familiar, la defensa de la educación pública no era un punto más en la agenda. Era algo personal.
La noche de los 149 votos
El 29 de octubre de 2023, Santander de Quilichao vivió una de las jornadas electorales más intensas de su historia reciente. Francisco Elías Figueroa, ya como candidato del Partido Alianza Verde, se presentó a las elecciones para la alcaldía con un programa de gobierno centrado en el desarrollo social, económico y ambiental. En su propuesta se describía como un hombre de origen humilde, empresario, concejal de dos períodos y defensor de lo público.
La contienda fue extraordinariamente reñida. Cuando la Registraduría Nacional del Estado Civil entregó el último reporte de mesas informadas, los números dejaron a más de uno sin aliento. Luis Eduardo Grijalba Muñoz obtuvo 13.552 votos. Elías Figueroa alcanzó 13.403. La diferencia fue de apenas 149 sufragios.
Ciento cuarenta y nueve votos. Un barrio. Unas cuantas cuadras. La distancia entre llegar al despacho del alcalde o volver a empezar.
Figueroa no llegó a la alcaldía, pero su votación le garantizó algo que pocos candidatos derrotados logran, una curul en el Concejo Municipal como segunda votación, en aplicación del Estatuto de la Oposición. Para el período 2024–2027, regresó a la corporación que ya conocía, esta vez representando al Partido Alianza Verde y con la legitimidad de más de trece mil quilichagüeños que confiaron en su propuesta.

La ruptura y la independencia
Pero Elías Figueroa no se quedó en la comodidad de la curul. En una decisión que sorprendió a propios y extraños, renunció al Partido Alianza Verde y, posteriormente, a su escaño en el Concejo Municipal. Las razones de esa ruptura, según ha expresado en diferentes espacios, tienen que ver con su convicción de que la política partidista tradicional no siempre responde a los intereses reales de la comunidad.
Hoy camina solo. Sin partido, sin curul, pero con una base social que lleva más de una década construyendo en los barrios, las veredas y los escenarios deportivos de Santander de Quilichao. Su apuesta es clara, volver a aspirar a la alcaldía, esta vez desde la total independencia, con el respaldo de los sectores populares que lo acompañan desde sus primeros días en la vida pública.
El padre detrás del dirigente
Detrás de cada discurso, detrás de cada recorrido por los barrios, hay un hombre que llega a su casa y se convierte en otra cosa, en papá.
Elías Figueroa tiene un hijo que se dedica al fútbol, un joven deportista cuyo ejemplo inspira a otros muchachos de Santander de Quilichao a buscar en el deporte un camino de crecimiento personal. Ese hijo es, en cierta forma, la continuación del sueño que Figueroa defiende desde su proyecto de la cancha profesional, que el talento caucano tenga dónde formarse, dónde competir, dónde soñar sin tener que irse.
También tiene una hija que estudia actuación. Extrovertida y llena de energía, es uno de los pilares emocionales de la familia. Quienes conocen al dirigente saben que cuando habla de sus hijos se le quiebra la voz de político y aparece otra cosa, algo más genuino, más cercano, más humano.
Porque al final, como él mismo ha dicho en más de una ocasión, la política sin familia no tiene sentido. Y la familia sin un entorno digno, tampoco.
¿Por qué importa esta historia?
Santander de Quilichao se prepara para un nuevo ciclo electoral. Los nombres empiezan a circular, las alianzas a tejerse, las promesas a repetirse como un disco rayado. En ese contexto, conocer a los candidatos no es un ejercicio de propaganda. Es un acto de ciudadanía.
Francisco Elías Figueroa no nació en cuna de político. Su recorrido habla de una galería municipal, de una obra de construcción, de un aula de derecho y de un Concejo donde aprendió que la política puede ser, cuando se ejerce con vocación, una herramienta legítima de servicio.
Tiene altas posibilidades de convertirse en el primer mandatario de este municipio nortecaucano. Pero eso no lo decidirá esta crónica, ni un titular de prensa, ni una publicación en redes sociales. Eso lo decidirán los quilichagüeños en las urnas, como debe ser.
Lo que sí puede hacer el periodismo es contar quién es este hombre, de dónde viene y qué ha hecho. Para que cuando llegue el momento de votar, la decisión se tome con información, no con rumores.
Hay dirigentes que nacen en los escritorios y otros que nacen en las calles. La historia de Francisco Elías Figueroa pertenece al segundo grupo. Su recorrido habla de trabajo, de estudio, de persistencia y de una carrera política construida ladrillo a ladrillo, como las casas que alguna vez ayudó a levantar. Todavía queda por verse cuál será el siguiente capítulo de un liderazgo que, para miles de quilichagüeños, aún está escribiendo su historia.



