ELEFANTE BLANCO

NOTA PERENTORIA. El párroco de Piendamó ha precisado, corrigiéndome, que el terreno donde se ubicará el Santuario del Señor de los Milagros, ha sido comprado, adquirido y no donado por la municipalidad. Debo creerle más a Dios que al Diablo, y por tanto consigno aquí la aclaración.
ELEFANTE BLANCO
Nadie me ha pedido que opine. Como tampoco, que no lo haga. Los Centros de Convivencia Ciudadana surgieron como réplica de una idea inicial en la ciudad de Bucaramanga: integración de programas y servicios públicos en un área que carecía de absoluta presencia del Estado.
Cosa que por supuesto, la falta de presencia del Estado, es sintomática a lo largo y ancho del país, y más aún en las zonas que ahora llaman vulnerables, asentamientos, barrios marginales, selvas humanas en medio, en la periferia, en las goteras o en el centro mismo de las urbes, en que nos hemos ido transformando.
Todo indicaría que las réplicas una vez que a la Nación le pareció digno de repetir y financiar, consistiesen fundamentalmente en conformar, en construir, la presencia estatal allí donde es necesaria y vital, para que el habitante en tugurios, villas miserias o como se les quiera llamar, visibilice el Estado, comprenda la acción de sus diversas oficinas, le pierda en cierta forma el recelo consuetudinario que se le tiene a tener una cédula, registrar un nombre, pedir un servicio, presentar una queja o enfrentar los desmanes de autoridades y funcionarios, acceder a los servicios que todo ciudadano de bien merece.
Sin esa visión, sin esa ubicación, los tales centros no tienen razón de ser. Y pueden resultar, como en efecto resultarán, elefantes blancos para los cuales el municipio no tiene recursos para sostenerlos en el tiempo. Escasamente y a duras penas, alcanzan a sortear los gastos de los edificios de las alcaldías. La denominada Casa de la Cultura no cuenta ni siquiera con los recursos para sostener el aseo, y cuantos años no estuvo con el techo que amenazaba la vida de los lectores. El edificio patrimonial de la estación del ferrocarril no cuenta con un mero servicio de vigilancia.
Lo lógico, si tiene lógica el proyecto inicial de Bucaramanga es que el Centro de Convivencia ciudadana se hubiese construido en las zonas más conflictivas, por ejemplo el Barrio Nacional o en las del sur de Piendamó.
Si no se han percatado, está siendo construido al lado del Hospital Regional, en una zona que a lo mejor, en varios años estará habitada pero que por lo pronto, huele a monte, y donde los proyectos de vivienda que se avecinan, nos hacen pensar que tendrán un ordenamiento que en nada se asemejará a un barrio de invasión, de desplazados o de poblaciones marginales.
Estas loterías nacionales como la Casa de Guadua, terminan siendo elefantes blancos, terminados, pero elefantes blancos al fin y al cabo.
Phánor Terán desde Tunía, patrimonio cultural del Municipio de Piendamó




