El Tigre puede meterse a la Casa de Nariño

La izquierda no lo vio venir. Ahora viene lo difícil.

De la Espriella obtuvo más de diez millones de votos y Cepeda Castro rozó los nueve millones setecientos mil. El centro político desapareció de la disputa y la segunda vuelta del 21 de junio llega a un país dividido en proporciones casi exactas.
El domingo llegó con largas filas en los puestos de votación de casi todo el Pacífico colombiano, como suele ocurrir cuando la gente presiente que algo importante está en juego. A las 07:45 de la noche, cuando la Registraduría publicó el preconteo con el 99,97 por ciento de los votos escrutados, Colombia supo que había elegido el enfrentamiento directo entre dos proyectos irreconciliables.
Abelardo De la Espriella, el abogado barranquillero de 48 años que convirtió su estilo de litigante agresivo en propuesta de gobierno, reunió 10.359.112 votos: el 43,74 por ciento de los sufragios válidos. Iván Cepeda Castro, senador y constructor del expediente judicial más extenso que se haya levantado contra expresidentes colombianos, llegó a 9.687.021: el 40,90 por ciento. Entre ellos dos se repartieron casi nueve de cada diez votos emitidos este domingo.
Paloma Valencia Laserna obtuvo 1.639.247 votos (6,92 %), mientras Sergio Fajardo cerró con 1.008.734 sufragios (4,25 %). Los nueve candidatos restantes se repartieron el margen residual. El centro moderado, que en 2022 aún convocaba proporciones significativas del electorado, se evaporó en esta primera vuelta.
La sorpresa de la jornada —si acaso puede llamarse sorpresa lo que confirmó las tendencias más extremas de las encuestas— fue la magnitud del voto por De la Espriella. Más de diez millones de colombianos le dieron su confianza a un abogado que construyó su carrera mediática defendiendo a figuras del poder político y económico, y que transformó esa visibilidad en un discurso de confrontación directa contra el gobierno de Gustavo Petro.
«Compatriotas, más de diez millones de colombianos confiaron en el tigre. En 21 días vamos a cambiar la historia de Colombia para siempre» — Abelardo De la Espriella, discurso de celebración, 31 de mayo de 2026
El discurso de De la Espriella frente a sus seguidores en Barranquilla condensó el argumento que llevó cuatro años construyendo: una oposición entre quienes han vivido «de la teta del Estado» y quienes provienen, según él, del trabajo propio. El vocabulario de la manada y el tigre, los gestos tribales, la energía de la tribuna. Todo eso obtuvo resultado electoral concreto este domingo.
La voz que no clasificó, pero importa
Claudia López, exalcaldesa de Bogotá, situó los resultados en un marco de advertencia: «Colombia ha quedado hoy en un abismo difícil. Las mujeres podrán contar con nosotros siempre».
López caracterizó el triunfo de De la Espriella como la expresión de una propuesta que discrimina y excluye. Su análisis llegó acompañado de un compromiso explícito: participar activamente en la segunda vuelta. Ese anuncio activa una variable electoral que los equipos de campaña de ambos finalistas ya están calculando.
El empate que define el campo de batalla

La diferencia entre De la Espriella y Cepeda Castro fue de 672.091 votos. En el universo de veintitrés millones de votos válidos, esa cifra equivale a una distancia pequeña, manejable, susceptible de cerrarse o ampliarse con los movimientos de segunda vuelta. El mapa político quedó partido en dos mitades casi simétricas, y eso convierte las próximas tres semanas en un ejercicio de presión máxima.
El análisis de la primera vuelta muestra que las variables estructurales del 2022 permanecen activas. Gustavo Petro sacó en aquella elección dos millones de electores nuevos. Muchos de esos votantes siguen disponibles y serán disputados por Cepeda. De la Espriella, por su parte, necesita convencer a los electores de Valencia y Fajardo —casi dos millones seiscientas mil personas— de que su proyecto es preferible al de su rival.
Las cuatro claves de la segunda vuelta

- El voto de Valencia y Fajardo. Dos millones seiscientas cuarenta y tres mil votos quedaron sin candidato en segunda vuelta. Valencia tiene bases uribistas que desconfían del populismo de De la Espriella. Fajardo tiene electores de centroizquierda que Cepeda podría recuperar. Ninguna de esas transferencias es automática.
- El factor abstención. Colombia carga con una abstención estructural cercana al 45 por ciento. Petro movilizó en 2022 dos millones de nuevos votantes. Si Cepeda activa ese reservorio y De la Espriella no, la distancia de 665.050 votos puede cerrarse o invertirse con holgura.
- El discurso moderado que ninguno tiene entrenado. De la Espriella necesita proyectar una imagen más institucional sin perder la energía de su base. Cepeda necesita distanciarse del desgaste del gobierno Petro sin traicionar el electorado que lo llevó a segunda vuelta. Ambos llegan a ese ejercicio sin práctica reciente.
- El papel del Pacífico. Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño votaron este domingo con la consciencia de que ninguno de los dos finalistas llegó con una propuesta específica para la región. La segunda vuelta es la oportunidad para exigir compromisos concretos antes de volver a las urnas el 21 de junio.
Lo que el Pacífico pone en la balanza

Los cuatro departamentos del Pacífico colombiano entregaron este domingo una señal contundente, medible y políticamente significativa. Los datos son los siguientes:
Chocó
- Iván Cepeda Castro: 109.148 votos que equivalen al 75,67 % del total de la votación válida.
- Abelardo De La Espriella: 22.782 votos: 15,79 %
Valle del Cauca
- Iván Cepeda Castro: 1.119.914 (53,17 %)
- Abelardo De La Espriella: 710.909 (33,75 %)
Cauca
- Iván Cepeda Castro: 462.794 (68,33 %)
- Abelardo De La Espriella: 131.175 (19,37 %)
Nariño
- Iván Cepeda Castro: 472.845 (68,54 %)
- Abelardo De La Espriella: 148.120 (21,47 %)
El promedio regional de los cuatro departamentos ubica a Cepeda en el 66,43 % y a De la Espriella en el 22,60 %. La brecha es de 43,83 puntos porcentuales. En términos absolutos, Cepeda acumuló en la región 2.164.701 votos contra 1.012.986 de su rival: una ventaja de 1.151.715 sufragios en un solo bloque territorial.
Esa cifra supera la diferencia nacional entre los dos candidatos, que fue de 665.050 votos.
Dicho de otra forma: el Pacífico votó por Cepeda con una intensidad que excede la media nacional en casi 26 puntos. La región fue, en la práctica, el ancla que sostuvo la competitividad del candidato de la izquierda frente al arrastre de De la Espriella en el interior del país.
Esa realidad impone una actitud clara para el 21 de junio. El Pacífico llega a la segunda vuelta con un poder de negociación que rara vez ha tenido en una elección presidencial. Cepeda Castro necesita mantener y ampliar esta base para compensar los déficits que enfrenta en departamentos donde De la Espriella ganó con amplitud. De la Espriella, por su parte, sabe que reducir el entusiasmo en la región —aunque sea parcialmente— puede ser determinante en una elección que se definirá por márgenes estrechos.
Pero el dato más poderoso de la jornada en el Pacífico no está en lo que se votó. Está en la gente que no votó.
¿Qué ocurrió hoy?

- En Chocó votaron 147.256 electores (40,70 %) de un potencial de 361.794
- En Valle del Cauca votaron 2.133.237 (56,23 %) de 3.793.190
- En Cauca votaron 696.829 (64,76 %) de 1.075.975
- En Nariño votaron 701.088 (57,20 %) de 1.225.565
El potencial electoral de los cuatro departamentos suma 6.456.524 ciudadanos habilitados. Este domingo acudieron a las urnas 3.678.410. Se abstuvieron 2.778.114 personas: el 43,04 % del censo regional. Chocó registró la abstención más alta, con el 59,30 %; Cauca la más baja, con el 35,24 %. Valle del Cauca y Nariño se ubicaron en 43,77 % y 42,80 % respectivamente.
Esos 2.778.114 votos dormidos representan cuatro veces la diferencia nacional entre De la Espriella y Cepeda. Si la región activa su abstención en segunda vuelta manteniendo los mismos porcentajes de hoy, cada cien nuevos votantes del Pacífico le entregarían a Cepeda 66 sufragios y a De la Espriella 22: una ganancia neta de 44 votos por cada cien movilizados. Con esa proporción, bastaría con activar el 54,7 % de los abstencionistas regionales —poco más de 1,5 millones de personas— para revertir completamente el resultado nacional de esta primera vuelta.
La aritmética es clara: el Pacífico puede poner presidente de la República si decide votar el 21 de junio. La región debe exigir compromisos programáticos específicos con nombre propio y fecha. Un electorado que entrega márgenes de 43 puntos y que guarda en reserva 2.778.114 votos merece respuestas de esa misma dimensión.
Colombia definió hoy su primera vuelta. El 21 de junio definirá su próxima década.
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