EL ROSTRO DEL HEROE


Su rostro cuando lo mostraron los noticieros
tenía un aire secreto de dignidad
a pesar de haber sido deformado.
No todo rostro refleja un halito de resolución en la muerte.
Y aunque no poseía la barba era él
para protegerlo del viento, el frío y las alimañas,…
Su rostro no tenía la belleza del Che,
o de Jesucristo torturado y asesinado:
sus imágenes eran parecidas en la muerte.
Poseía su propia hermosura,
La que quisieron arrebatarle
Él poseía la “sofrosine” del héroe,
que nunca arrió sus banderas,
del que nunca
perdió la fe a pesar de las traiciones…
Qué admirables son estos seres
fieles a ellos mismos.
Su rostro estaba en paz
porque supo su final con anterioridad.
El fusil y los libros siempre lo acompañaron.
En la oscuridad leía para que del cielo los fantasmas,
no detectaran sus luces y sombras.
Estoy seguro que entre ellos
llevaba la Ilíada, la Odisea, El Quijote,
Cien años de Soledad,
oculto en el bolsillo de su última noche…
Y como en la destrozada mochila
del comandante Ernesto,
algún poema de amor de Neruda.
Su rostro era místico y misterioso,
similar al vejado del padre Camilo Torres Restrepo,
con los rasgos de la santidad de los mártires…
de los que son capaces de entregarse por los otros.
Mostraba por su único ojo abierto
viendo un nuevo nacimiento.
Octubre 22/ 2014



