El retorno de Quintín Lame

El retorno de Quintín Lame.
Hay muchas cosas y muchos episodios en el drama y en la trama de la historia que nos hacen pensar en la estremecedora teoría del eterno retorno, tan cara a las visiones de Nietzsche.
En estos días he pensado en eso al reflexionar sobre las curiosas peripecias asociadas a los hechos políticos que se están dando y tejiendo en nuestro desvertebrado y poco comprendido departamento del Cauca. Departamento donde la problemática indígena es el eje y el núcleo de una de sus mayores y más significativas preocupaciones, tanto culturales, sociales como políticas.
Lo indígena en el Cauca encarna y materializa uno de los fundamentos esenciales, pero también trágicos, que han influenciado los fenómenos mas sustantivos en nuestra configuración y en nuestro destino tanto como pueblo, como nación y como supuesta democracia. No se trata solo de un problema departamental, afecta a la nación entera. Son tres categorías que convocan a la perplejidad y al pensamiento muchas veces pesimista sobre sus reales significados.
La figura de Quintín Lame, con su extraordinario, real y simbólico significado, necesariamente se relaciona con sus luchas en favor de los derechos violados y negados a su raza y a su pueblo. Es una figura hoy casi mítica y heroica que proyecta trascendencia y significados mucho mas allá de nuestras artificiales fronteras de la pequeña y envilecida comarca donde se dieron sus primeras luchas.
En la amañada y falsificada historia oficial, su nombre y sus luchas han sido “ninguneadas” por los representantes de esa supuesta aristocracia local y alpargatica y terrateniente, que hasta hace muy poco eran los detentadores absolutos y abusivos de todas las tierras; aquellas tierras que por derecho propio y natural, son propiedad legitima de nuestros pueblos indígenas; esos pueblos que lograron sobrevivir al despiadado genocidio al que fueron condenados desde el inicio de la llamada conquista española.
La narrativa “blanca”, escrita mucho mas con sangre que con tinta, por supuesto, se ha encargado de perpetrar la visión racista y despreciativa sobre lo que es y sobre lo que significa y encarna lo indígena. En sus imaginarios del odio, la exclusión y del desprecio; la figura humilde, pero siempre digna y heroica de ese luchador insobornable que fue Quintín Lame, tiene un destacado puesto de honor en sus crónicas de infamia.
Pero Quintín Lame, no es solamente un recuperador de las tierras robadas, ni un indio subversivo empeñado en desmantelar las estructuras del poder latifundistas y terrateniente, instaurado y prevaleciente durante varios siglos en el departamento caucano, pero hoy día en pleno deterioro y decadencia.
Quintín Lame es ante todo un maravilloso e incomprendido intelectual y pensador indígena. Un hombre de alguna manera “iluminado” por una sabiduría profunda y poética, sustentada en valores que cuestionan y se enfrentan a los muchos códigos que maneja la cultura blanca occidental. Valores sabios y positivos que casualmente en estos tiempos están de retorno y podrían ser fundamento de una visión optimista y positiva sobre el devenir de nuestro mundo; mundo precisamente en este instante amenazado por la barbarie tecnocrática y militarista derivada de la ciencia moderna.
Por supuesto, soy consciente, que puede producir escozor el que se nombre a Quintín Lame como intelectual y además como intelectual visionario.
En Popayán el señor Guillermo Valencia, bisabuelo de la nueva “Paloma de la paz”, convertido en gran terrateniente por su matrimonio y perseguidor con saña del propio Quintín Lame es al que supuesta y equívocamente se le reconoce casi como al único portador de los valores intelectuales en nuestra despistada provincia,
Escribiré largo y tendido sobre este apasionante y poco explorado y controvertido tema.
La presencia de una bisnieta del poeta Valencia que ahora ostenta el rol de candidata a nombre de una extrema derecha, retrograda y anacrónica; parece querer continuar la línea de pensamiento que asumió en su tiempo su equivoco bisabuelo. Meses atrás, ¿se acuerdan de lo que propuso como solución al problema indígena del Cauca?
En el actual y confuso momento de nuestra historia, la reflexión sobre estos fenómenos, que son esencialmente culturales espirituales, existenciales y políticos, es más que necesaria y urgente. Es imperativo esclarecer lo que casi nunca se ha esclarecido entre nosotros: la verdad y la realidad histórica.
Desde años pasados, en mi oficio de escritor más que de sociólogo, el tema indígena y la figura de Quintín Lame han sido tema de mis reflexiones y algunos de mis estudios. Poco he publicado al respecto; pero en esta curiosa y presente circunstancia el tema adquiere una sugerente resignificación, sobre lo cual quisiera escribir varias cosas. Volveremos.



