El porqué de las aplicaciones preinstaladas


El porqué de las aplicaciones preinstaladas.
En la era moderna de la tecnología, los smartphones se han convertido en una extensión vital de nuestras vidas, conectándonos al mundo de formas que antes solo se podían imaginar.
Sin embargo, con la compra de un nuevo dispositivo, a menudo nos encontramos con aplicaciones que nunca pedimos ni planeamos usar, comúnmente conocidas como aplicaciones preinstaladas o bloatware. Estas aplicaciones, aunque a veces útiles, pueden tener un impacto significativo en el rendimiento de nuestros dispositivos móviles.
¿Qué son las aplicaciones preinstaladas?
Las aplicaciones preinstaladas son aquellas que vienen instaladas de fábrica en un smartphone. Estas aplicaciones pueden ser desarrolladas por el fabricante del dispositivo, el operador de telefonía móvil, o incluso por terceros asociados. Su presencia es casi universal en todos los teléfonos inteligentes, independientemente del sistema operativo que utilicen, ya sea Android o iOS.
Por ejemplo, al encender un nuevo smartphone, es probable que te encuentres con aplicaciones del fabricante, como servicios de salud, sistemas de pago o incluso aplicaciones de terceros que promocionan sus servicios.
El impacto en el rendimiento del dispositivo
Uso de recursos del sistema
Una de las principales críticas hacia las aplicaciones preinstaladas es su consumo de recursos del sistema. Estas aplicaciones, incluso cuando no están en uso, pueden consumir memoria RAM, almacenamiento y procesamiento en segundo plano. Esto ocurre porque muchas de ellas están diseñadas para ejecutarse automáticamente al iniciar el dispositivo, permaneciendo activas en segundo plano para ofrecer funciones o servicios inmediatos.
Este uso constante de recursos puede llevar a una ralentización general del sistema, ya que la RAM y la CPU están ocupadas gestionando estas aplicaciones en lugar de estar disponibles para las tareas que el usuario desea realizar. Incluso en un dispositivo con hardware potente, la presencia de múltiples aplicaciones preinstaladas podría afectar la velocidad y fluidez del sistema si muchas de ellas se ejecutan simultáneamente.
Reducción del espacio de almacenamiento
Otro impacto notable es la reducción del espacio de almacenamiento disponible. Los smartphones modernos vienen con una cantidad considerable de almacenamiento interno, pero una parte significativa de este puede estar ocupada por aplicaciones preinstaladas que el usuario nunca utilizará. En algunos casos, estas aplicaciones ni siquiera se pueden desinstalar, lo que resulta frustrante para los usuarios que buscan maximizar el espacio disponible para sus propias aplicaciones y datos.
En dispositivos con almacenamiento limitado, esta ocupación por parte del bloatware puede ser particularmente problemática. Por ejemplo, si un usuario tiene un smartphone Samsung S20 con 64 GB de almacenamiento, pero 10GB están ocupados por el sistema operativo y aplicaciones preinstaladas, solo le quedará un 85% del almacenamiento para uso personal. Esto obliga a los usuarios a hacer sacrificios, eliminando fotos, videos, o incluso optando por comprar almacenamiento en la nube.
Consumo de datos y batería
Además del uso de recursos del sistema y el espacio de almacenamiento, las aplicaciones preinstaladas pueden consumir datos y batería. Muchas de estas aplicaciones se actualizan automáticamente en segundo plano, consumiendo datos móviles sin el conocimiento del usuario. También pueden enviar y recibir datos continuamente, como en el caso de aplicaciones de redes sociales o servicios de ubicación, lo que puede agotar la batería más rápidamente.
Un ejemplo común es el caso de aplicaciones de operadores móviles que actualizan información constantemente o ejecutan procesos en segundo plano. Esto no solo agota la batería, sino que también puede incrementar el uso de datos móviles, especialmente si el usuario no está consciente de estas actividades.
¿Por qué los fabricantes preinstalan estas aplicaciones?

Estrategia de monetización
Una de las razones principales es la monetización. Los fabricantes de dispositivos y operadores de red pueden tener acuerdos con desarrolladores de aplicaciones o servicios para instalar sus aplicaciones en los dispositivos. Esto les permite generar ingresos adicionales, lo que a su vez puede ayudar a reducir el costo del dispositivo para el consumidor final. Sin embargo, este beneficio económico para los fabricantes a menudo se traduce en una experiencia de usuario comprometida.
Proveer un ecosistema completo
Otra razón es la intención de proporcionar un ecosistema completo y cerrado que mantenga a los usuarios dentro del entorno del fabricante. Por ejemplo, un fabricante podría preinstalar aplicaciones como un sistema de pagos móviles, servicios de salud y almacenamiento en la nube para fomentar el uso de sus servicios en lugar de los de competidores como Google o Apple. Al mantener a los usuarios dentro de su ecosistema, los fabricantes pueden fortalecer su marca y asegurar un flujo constante de ingresos a través de servicios asociados.
Ofrecer servicios esenciales
En algunos casos, las aplicaciones preinstaladas están diseñadas para ofrecer servicios esenciales que mejoran la funcionalidad del dispositivo. Por ejemplo, una aplicación de cámara personalizada puede aprovechar al máximo el hardware específico del dispositivo, o una aplicación de optimización del sistema puede ayudar a gestionar el rendimiento del dispositivo de manera más eficiente. Sin embargo, estos beneficios a menudo se ven empañados por la percepción negativa generalizada hacia el bloatware.
Cómo las aplicaciones preinstaladas afectan la experiencia del usuario
Frustración y falta de control
Una de las mayores quejas de los usuarios es la falta de control sobre qué aplicaciones están instaladas en su dispositivo. La imposibilidad de desinstalar ciertas aplicaciones preinstaladas puede ser frustrante, especialmente cuando estas ocupan espacio valioso o ralentizan el dispositivo. Además, muchos usuarios sienten que estas aplicaciones son una invasión de su espacio personal y de su derecho a decidir qué software quieren utilizar.
Experiencia de usuario diluida
El hecho de tener que lidiar con aplicaciones que nunca se usarán puede diluir la experiencia general del usuario. En lugar de un dispositivo personalizado y optimizado para sus necesidades, los usuarios se encuentran con un dispositivo lleno de aplicaciones irrelevantes, lo que puede hacer que el smartphone se sienta menos personal y más como un producto genérico.
Posibles riesgos de seguridad
Algunas aplicaciones preinstaladas pueden representar un riesgo de seguridad. Si no se actualizan regularmente o si provienen de desarrolladores menos confiables, pueden ser vulnerables a ataques o filtraciones de datos. Esto es especialmente preocupante en un entorno donde la privacidad y la seguridad son cada vez más valoradas por los usuarios.
¿Es posible deshacerse de las aplicaciones preinstaladas?
La posibilidad de desinstalar aplicaciones preinstaladas varía según el dispositivo y el sistema operativo. En algunos casos, se pueden desactivar, lo que impide que se ejecuten en segundo plano y consuman recursos, pero esto no libera espacio en el almacenamiento.
En otros casos, los usuarios pueden recurrir al rooting en dispositivos Android, ya sea el Samsung s20 o Xiaomi Mi 10, un proceso que otorga acceso de administrador para eliminar completamente estas aplicaciones. Sin embargo, esta práctica puede anular la garantía del dispositivo y puede conllevar riesgos si no se realiza correctamente.
El futuro de las aplicaciones preinstaladas
Con el creciente escrutinio sobre las prácticas de bloatware y la presión de los usuarios por tener un mayor control sobre sus dispositivos, algunos fabricantes han comenzado a reducir la cantidad de aplicaciones preinstaladas o han facilitado su desinstalación. Sin embargo, el bloatware sigue siendo una realidad en muchos dispositivos modernos.
Los reguladores también están prestando atención a este tema. En algunos países, se han promulgado leyes que requieren que los usuarios puedan desinstalar cualquier aplicación preinstalada que no sea esencial para el funcionamiento de la tecnología. Estas medidas son un paso en la dirección correcta, aunque aún queda mucho por hacer para que todos los usuarios tengan un control total sobre su experiencia móvil.



